Panamá y el Mercosur: una alianza estratégica más allá del libre comercio

Con el acuerdo Mercosur –Unión Europea aún pendiente en medio de tensiones internas en Europa-, Panamá avanza en una estrategia de integración gradual como Estado Asociado del bloque

La incorporación de Panamá como Estado Asociado al Mercado Común del Sur (Mercosur) marca un nuevo capítulo en la estrategia de inserción internacional del país. Aunque no se trata de un tratado de libre comercio en el sentido tradicional, la vinculación con el bloque económico más grande de América del Sur abre una ventana de oportunidades que trascienden el intercambio de bienes y colocan en el centro el papel de Panamá como plataforma logística, de servicios y de articulación regional.

El Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia— representa un mercado de más de 295 millones de consumidores y, por el tamaño agregado de su producto interno bruto (PIB), se posiciona como la quinta economía del mundo. En ese contexto, la adhesión panameña, formalizada mediante la sanción de la Ley 489 y la firma del Acuerdo de Complementación Económica N.º 76, debe analizarse más como una jugada geoeconómica que como una apertura comercial inmediata.

Desde el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) han sido enfáticos en aclarar que el acuerdo suscrito no contempla, por ahora, disposiciones de liberalización comercial. A diferencia del Tratado de Libre Comercio negociado entre el Mercosur y la Unión Europea —que fue negociado, pero no firmado por la falta de consenso con los agricultores—, el instrumento firmado por Panamá se enmarca en el Tratado de Montevideo y establece un esquema flexible que permite negociaciones futuras de manera bilateral con los países del bloque.

Esta visión coincide con lo planteado por el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, quien ha señalado que Panamá, como economía abierta basada en logística y servicios, necesita más espacios para insertarse en las cadenas regionales de valor. Además, adelantó que Brasil sería el primer país del Mercosur con el que Panamá iniciaría negociaciones bilaterales, dada la dimensión de su economía y su peso estratégico dentro del bloque.

¿Qué implica ser Estado Asociado del Mercosur?

El ministro ha sido enfático en que la adhesión “no es una apertura automática ni una decisión inmediata”, sino una plataforma que permitirá avanzar “de forma gradual e inteligente”.

La figura de Estado Asociado está diseñada para fomentar el diálogo político y la integración progresiva de economías que buscan estrechar vínculos con el Mercosur sin asumir, de entrada, compromisos amplios de apertura arancelaria. Para Panamá, este estatus implica la posibilidad de participar en reuniones y foros del bloque, incidir en discusiones regionales y sentar las bases para acuerdos de alcance parcial o de complementación económica.

Según la Oficina de Negociaciones Comerciales Internacionales del MICI, esta condición también facilita la cooperación en proyectos de infraestructura, desarrollo sostenible y encadenamientos productivos, áreas en las que Panamá puede aportar ventajas competitivas claras. La clave, subraya la entidad, estará en que las futuras negociaciones incorporen disposiciones que permitan aprovechar los acuerdos ya vigentes con otros socios estratégicos, en particular con la Unión Europea.

En ese sentido, el Mercosur no se concibe como un destino final para los productos panameños, sino como parte de una red más amplia de flujos comerciales en la que el país puede desempeñar un rol de facilitador entre América del Sur, Centroamérica, el Caribe y Europa.

El comercio entre Panamá y el Mercosur: una relación aún incipiente

Las cifras actuales reflejan que la relación comercial entre Panamá y el Mercosur todavía es modesta, especialmente si se compara con el tamaño del bloque. De acuerdo con datos recopilados por Deloitte Panamá, en 2024 el país exportó a los mercados del Mercosur —incluyendo las zonas francas— un total de $12.03 millones, lo que representó un crecimiento de 5.2% respecto a 2023.

El perfil exportador se concentra en productos específicos, como desperdicios y desechos de aluminio y cobre, ron, camarones congelados y algunas manufacturas de piedra, cemento y materiales afines. Estas cifras evidencian que, por ahora, el intercambio de bienes está lejos de explotar su potencial y que existe un amplio margen para la diversificación.

Del lado de las importaciones, los países del Mercosur representaron el 3.5 % del total importado por Panamá. Entre los principales productos destacan automóviles, productos farmacéuticos, aceite de soja, cereales y reactores nucleares. El intercambio comercial, aunque relevante, sigue siendo limitado en relación con la capacidad productiva del bloque sudamericano.

Este escenario refuerza la idea de que el valor estratégico de la asociación no reside únicamente en aumentar los volúmenes de comercio de bienes, sino en integrar a Panamá en cadenas regionales de valor más complejas.

Servicios y logística: el verdadero activo panameño

El objetivo, según el ministro Moltó, es atraer inversión productiva que genere empleo sostenible y no operaciones de corto plazo sin impacto local. Si hay un ámbito en el que Panamá cuenta con ventajas claras frente a otros socios potenciales del Mercosur, es el sector de servicios. En 2024, el país exportó $18,267.5 millones en servicios, cifra equivalente al 21 % del PIB, consolidándose como líder regional en esta área.

El transporte concentra el 50 % de estas exportaciones, seguido por los viajes (33 %) y los servicios financieros (8 %). Además, las exportaciones de servicios han mantenido una tasa media de crecimiento anual de 4.4 % durante la última década, lo que refleja la solidez del modelo panameño basado en logística, conectividad y servicios de alto valor agregado.

La incorporación al Mercosur amplía el horizonte para estos sectores. Empresas sudamericanas podrían utilizar a Panamá como base para expandir operaciones, aprovechar su conectividad aérea y marítima, y acceder desde aquí a mercados de Centroamérica, el Caribe y otros destinos extrarregionales. Al mismo tiempo, el país puede posicionarse como centro financiero y logístico para operaciones intrarregionales del bloque.

Desde Deloitte se destaca que esta dinámica podría atraer inversión extranjera directa, impulsar el desarrollo logístico y generar empleo, reforzando la competitividad global de Panamá en un contexto internacional marcado por tendencias proteccionistas.

Panamá como puente entre el Mercosur y la Unión Europea

Desde el Gobierno Nacional reconocen que muchas empresas del Mercosur buscan acceder al Caribe y Centroamérica, y que Panamá puede convertirse en ese punto de entrada natural para integrar mercados. Uno de los elementos más relevantes del análisis es la posibilidad de articular la relación con el Mercosur con el Acuerdo de Asociación que Panamá mantiene con la Unión Europea. Desde el MICI se plantea que el país podría convertirse en la plataforma de entrada de productos del Mercosur hacia Centroamérica y el Caribe, así como en un punto de producción, ensamblaje o transformación de bienes destinados a mercados europeos.

Este posicionamiento cobra especial relevancia en un contexto en el que el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea aún no entra en vigor, en medio de resistencias internas y protestas en algunos países europeos. Mientras ese proceso sigue abierto, Panamá apuesta por un esquema propio de integración gradual que le permita aprovechar su plataforma logística y de servicios, así como los regímenes especiales que ofrece para la atracción de inversión.

Este modelo permitiría a las empresas sudamericanas beneficiarse de ventajas logísticas, laborales y migratorias, incluyendo el Régimen Especial de Empresas Multinacionales para la Prestación de Servicios Relacionados con la Manufactura (EMMA). A través de este esquema, el país puede integrarse a cadenas de valor más sofisticadas, en las que el comercio de bienes se combine con servicios, logística y transformación productiva.

La cercanía geográfica y la infraestructura portuaria en ambos océanos refuerzan esta visión de Panamá como bisagra entre regiones, en un entorno global marcado por la reconfiguración de las cadenas de suministro.

Comercio verde y mercado de carbono: una oportunidad emergente

Más allá de los sectores tradicionales, la relación con el Mercosur también abre la puerta a oportunidades vinculadas al comercio ambiental. Panamá es uno de los pocos países del mundo cuyos sumideros de dióxido de carbono (CO) superan sus emisiones, lo que lo convierte en un actor potencialmente relevante en los mercados de carbono.

El Ministerio de Ambiente trabaja en el diseño del Mercado Nacional de Carbono de Panamá, un sistema que permitirá la comercialización de créditos de carbono y derechos de emisión para reducir los gases de efecto invernadero. Este mercado podría resultar atractivo para países del Mercosur como Brasil y Argentina, cuyas economías enfrentan desafíos estructurales en materia de transición energética.

En el caso brasileño, la reducción de emisiones ha estado históricamente asociada al control de la deforestación, mientras que Argentina mantiene una alta dependencia del gas natural y el petróleo. En ese contexto, Panamá podría posicionarse como un socio estratégico en esquemas de compensación de emisiones y comercio ambiental, ampliando el alcance de su relación con el bloque sudamericano.

Retos y condiciones para capitalizar la asociación

Si bien el potencial es significativo, los beneficios de la asociación con el Mercosur no serán automáticos. Desde el punto de vista del comercio exterior, Panamá deberá avanzar en negociaciones bilaterales que permitan abrir mercados de manera selectiva y fomentar encadenamientos productivos reales.

La diversificación de la oferta exportable, el fortalecimiento de la competitividad interna y la coordinación entre el sector público y privado serán factores determinantes. Además, será necesario asegurar que la infraestructura, la regulación y los incentivos estén alineados con la estrategia de posicionar al país como plataforma regional.

El desafío consiste en traducir el estatus político y diplomático en resultados económicos tangibles, evitando que la relación se limite a un marco declarativo.

Una apuesta estratégica de largo plazo

La incorporación de Panamá al Mercosur como Estado Asociado debe entenderse como una apuesta estratégica de largo plazo, más que como un cambio inmediato en las cifras de comercio exterior. El valor del acuerdo reside en la posibilidad de integrar al país en una red regional más amplia, en la que los servicios, la logística, la manufactura ligera y el comercio verde juegan un papel central.

“Ahora tenemos que hacer que esto agregue valor”, reconoció el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, al subrayar que la fase más importante comienza con las negociaciones bilaterales y la traducción del acuerdo en resultados concretos para el país.

En un contexto internacional marcado por la fragmentación del comercio y la reconfiguración de las cadenas globales de valor, Panamá busca consolidarse como un nodo de conexión entre regiones. El Mercosur, más que un mercado de destino, se perfila como un socio clave en esa estrategia.

Intercambio

Panamá-Mercosur:

Bloque: más de 295 millones de consumidores y la quinta economía más grande del mundo.
Exportaciones: Panamá vendió al Mercosur $12.03 millones en 2024, con un crecimiento anual de 5.2 %.
Importaciones: El Mercosur representó el 3.5 % del total importado por Panamá.
Servicios: Panamá exportó $18,267.5 millones en servicios en 2024, su principal fortaleza frente al bloque.
Julio Moltó
Ministro de Comercio e Industrias de Panamá
La adhesión de Panamá al Mercosur no es una apertura automática ni una decisión inmediata; es una plataforma que nos permitirá avanzar de forma gradual e inteligente para atraer inversión productiva, generar empleo y aprovechar al país como un hub logístico y de servicios”.
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