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Shannon K. O’Neil: Panamá puede ampliar su potencial logístico si integra el Canal, los puertos, los aeropuertos y el ferrocarril
- 21/10/2026 00:00
Panamá tiene la oportunidad de ampliar su papel como centro logístico regional mediante una mayor integración del Canal con los puertos, los aeropuertos y los ferrocarriles. Sin embargo, aprovechar ese potencial exige responder a los desafíos de la disponibilidad de agua y las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China.
Así lo plantea Shannon K. O’Neil, vicepresidenta sénior, directora de Estudios y catedrática Maurice R. Greenberg del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), especialista en comercio global y cadenas de suministro, al analizar las oportunidades y los retos que enfrenta Panamá en un escenario de transformación de las relaciones comerciales internacionales.
O’Neil, autora de El mito de la globalización: por qué las regiones importan y Dos naciones individuales: México, Estados Unidos y el camino por delante, sostiene que la posición geográfica de Panamá sigue siendo un activo estratégico, pero que el país tiene margen para ampliar su alcance más allá del Canal.
“Hemos visto que la geografía realmente importa, importa mucho”, afirmó O’Neil, en entrevista con La Estrella de Panamá, al referirse a las oportunidades logísticas de Panamá.
A su juicio, el Canal mantiene un papel relevante como conexión entre América Latina y Estados Unidos. “Casi el 40% del comercio que va a los Estados Unidos desde algunos lugares pasa por el Canal de Panamá; y creo que eso va a seguir [...]. El Canal de Panamá realmente es la mejor conexión, sobre todo de América Latina y con los Estados Unidos; y por eso se mantiene este papel de Panamá”, sostuvo.
No obstante, O’Neil considera que Panamá puede aprovechar mejor esa ventaja si fortalece la logística de sus aeropuertos, terminales y puertos, e incorpora el ferrocarril como parte de una red de transporte integrada.
Según cifras de la Administración del Canal de Panamá (ACP), desde la inauguración de las esclusas neopanamax en el 2016, el Canal de Panamá está sirviendo a 36 nuevas rutas marítimas, 220 puertos y 10 países adicionales. Hoy, sirve a un total de 180 rutas marítimas que conectan con 1,920 puertos en 170 países.
Además, Estados Unidos continúa siendo el principal país usuario del Canal de Panamá, con dos tercios de carga transportado a través de la vía interoceánica desde o hacia este mercado, seguido por China y Japón.
El Canal de Panamá cerró el año fiscal 2026 —comprendido entre el 1 de octubre de 2025 y el 30 de septiembre de 2026— con 13,951 tránsitos de buques de alto calado, frente a los 13,404 del año fiscal 2025, un alza de 4.08% o 547 más que el año pasado.
De acuerdo con los datos de la ACP, el tonelaje de buques, medido bajo el Sistema Universal de Arqueo de Buques del Canal de Panamá (CP/SUAB), pasó de 489.2 millones a 521 millones de toneladas, un aumento 6.5%, unos 31.9 millones de toneladas adicionales.
“Panamá ya tiene un activo, como una joya en el Canal, pero tiene una oportunidad más grande para ser como hub de logística para toda América Latina, no solo por el agua, sino también por el aire y por otros lugares”, recalcó O’Neil.
Su planteamiento apunta a ampliar la capacidad de Panamá para funcionar como centro logístico regional, con conexiones no solo marítimas, sino también aéreas y terrestres.
La integración logística cobra importancia en un momento en que las cadenas de suministro y las relaciones comerciales están cambiando. O’Neil explica que, aunque durante las últimas décadas aumentaron el comercio internacional y los flujos financieros transfronterizos, buena parte de esas operaciones se concentra en regiones como Europa, América del Norte y Asia.
Esta dinámica es uno de los argumentos centrales de su obra El mito de la globalización: por qué las regiones importan. Según explica, el comercio mundial no distribuye sus flujos de manera uniforme entre todos los países, sino que mantiene una importante concentración regional.
“[...] América del Sur, África, India realmente no están participando con la misma intensidad que otras partes del mundo. Y eso es importante porque, ahora que estamos entrando en una etapa marcada por la geopolítica y algunos shocks económicos, no partimos de una situación de globalización; realmente, estamos comenzando desde un mundo económico de regiones”, afirmó.
Para Panamá, esta transformación significaría una oportunidad para fortalecer su papel como punto de conexión entre mercados. Sin embargo, O’Neil considera que el desarrollo logístico debe contemplar alternativas para responder a las interrupciones que puedan afectar el transporte de mercancías.
La disponibilidad de agua constituye uno de los principales desafíos físicos que identifica O’Neil para Panamá. Al referirse al proyecto de río Indio, plantea que las obras de infraestructura pueden contribuir a aliviar las dificultades, pero advierte que también es necesario buscar otras formas de transportar los productos.
Sobre la importancia de la integración del sistema marítimo y logístico, destacó que contar con diferentes opciones de transporte permitiría disponer de alternativas durante períodos difíciles, especialmente cuando las condiciones del agua afecten las operaciones del Canal.
Como ejemplo, menciona los problemas registrados en el río Danubio, en Europa, durante el verano pasado, cuando los niveles de agua afectaron una vía por la que transita una importante cantidad de carga.
“Los seres humanos sí pueden construir embalses y otras cosas para aliviar un poco el problema, pero yo creo que también tienen que buscar otras soluciones, otras maneras de transportar los productos”, insistió la experta.
Su planteamiento es que los efectos del clima y de fenómenos como El Niño representan desafíos que no pueden controlarse por completo. Por ello, considera importante que Panamá cuente con alternativas logísticas que permitan mantener el movimiento de mercancías cuando las condiciones hídricas dificulten las operaciones.
La respuesta, desde su perspectiva, no se limita a aumentar la disponibilidad de agua, sino que también debe contemplar otras opciones para el transporte y la movilización de productos.
Junto con los desafíos físicos, O’Neil identifica un segundo frente: la geopolítica. La especialista considera que las relaciones de Estados Unidos con América Latina están cambiando bajo la administración de Donald Trump, con efectos sobre la seguridad, los acuerdos comerciales, la diplomacia y la competencia con China.
En el ámbito económico, explica que las negociaciones comerciales estadounidenses incorporan cada vez más consideraciones relacionadas con China, no solo en materia de aranceles, sino también de inversión y comercio. z
A su juicio, algunos países de la región pueden verse ante la disyuntiva de mantener acuerdos con Estados Unidos y, al mismo tiempo, preservar sus relaciones comerciales con China. Y, Panamá no escapa de esas presiones.
O’Neil menciona los puertos y los sistemas de telecomunicaciones como sectores en los que se han producido negociaciones y cambios relacionados con las preocupaciones estadounidenses sobre la presencia china.
También señala que, junto con las presiones para modificar esas relaciones, han surgido posibles incentivos para Panamá, como oportunidades de acuerdos comerciales y de inversión.
La especialista describe esta dinámica como una combinación de presiones e incentivos en el marco de la competencia estratégica entre las dos potencias. “Es como que tiene una oportunidad, pero también tiene algunas amenazas, si no están enfocados o del lado de los Estados Unidos en esta competencia. Es lo que he visto”, afirmó.
La rivalidad entre Estados Unidos y China también puede influir en la confianza de los inversionistas y en las decisiones empresariales, especialmente en los sectores considerados estratégicos.
O’Neil sostiene que las compañías están entrando en un escenario en el que deben evaluar las implicaciones de sus inversiones a medio y largo plazo, tomando en cuenta las relaciones entre las principales potencias. Según explica, esta división entre Estados Unidos y China plantea nuevas consideraciones para los consejos de administración y los directivos de empresas que operan en sectores estratégicos.
Para Panamá, cuya actividad logística está vinculada con el movimiento internacional de mercancías y las relaciones entre distintos países, estas tensiones representan un desafío adicional para aprovechar las oportunidades de inversión y ampliar su conectividad. “Los consejos de administración de compañías, de corporaciones, los CEO’s y otros, -especialmente si están en algunas industrias estratégicas, tienen que pensar en cuál lado de esta competencia van a estar, de un lado o al otro lado”, advirtió O’Neil.
O’Neil resume los desafíos de Panamá en dos grandes categorías. El primero es físico y está relacionado con el agua y los ríos; el segundo es geopolítico y responde a la competencia entre Estados Unidos y China, así como a las tensiones que afectan las relaciones internacionales. Ambos factores inciden en el funcionamiento del Canal y en las posibilidades de ampliar el papel del país dentro de las cadenas de suministro regionales.
La integración de los puertos, los aeropuertos y los ferrocarriles puede ampliar las alternativas de transporte, mientras que la disponibilidad de agua seguirá siendo un elemento determinante para las operaciones del Canal. Al mismo tiempo, las relaciones internacionales condicionan el movimiento de mercancías y las decisiones de inversión. La especialista sintetiza esa doble dimensión con una frase: “Uno que tal vez pueden resolver los ingenieros, el otro necesitan los diplomáticos”.
O’Neil ofreció esta entrevista tras su participación en el IV Encuentro Regional de Desarrollo Credicorp, en Lima, Perú, donde se presentó el Índice de Inclusión Financiera (IIF).