Los ‘super-ricos’ como títeres

WASHINGTON. Los super-ricos se han convertido en herramientas políticas. Podemos agradecer al presidente Obama y a Mitt Romney por este ...

WASHINGTON. Los super-ricos se han convertido en herramientas políticas. Podemos agradecer al presidente Obama y a Mitt Romney por este hecho.

Obama piensa que puede utilizar el resentimiento contra los ricos para lograr un segundo período en la Casa Blanca; y la fortuna del republicano Romney, que se estima en $190 millones o más, lo califica como super- rico.

Sin lugar a dudas, el Congreso debería aprobar el ‘Impuesto Buffett’, denominado así por el multimillonario Warren Buffett, quien señaló que su tasa fiscal de 2010, 17.4% era la mitad que la de su secretaria.

La explicación radica en que los ingresos de Buffett provienen, en su mayor parte, de dividendos y de ganancias de capital que gozan de una tasa del 15%. El Impuesto Buffett de Obama aparentemente impondría una tasa mínima del 30% sobre ingresos que excedieran $1 millón. Los republicanos deberían apoyarlo.

Bajo el presidente Reagan, la tasa máxima para ganancias de capital era 28%. A la economía le fue bien. Y aprobar un Impuesto Buffett podría animar a que los políticos dijeran más verdades.

SOLUCIÓN

Se debe no fingir, como hace Obama, que gravar a los ultra ricos resolverá el problema del déficit. He aquí lo que dijo en el discurso sobre el Estado de la Unión: ‘¿Deseamos mantener estos recortes fiscales para los norteamericanos más ricos? ¿O queremos mantener nuestras inversiones en todo lo demás, como educación investigación médica, fuerzas armadas robustas? ’.

En septiembre, la Oficina de Presupuesto del Congreso estimó el déficit de 10 años en $8.5 billones. La Tax Foundation, que no es partidaria, estima que el Impuesto Buffett podría recaudar $40 mil millones anualmente. Citizens for Justice, un grupo liberal, estima $50 mil millones. Con crecimiento económico, el total en 10 años podría ser entre $600 mil y 700 mil millones. Sería una diminuta ayuda. ‘El propósito de la Regla de Buffett no es cerrar la brecha del déficit,’ dijo Buffett.

ULTRA-RICOS

Es también un mito que todos los ultra-ricos disfrutan de tasas fiscales bajas. En 2007, el 1% más rico de los contribuyentes pagaba una tasa fiscal promedio del 29.5% y proporcionaba el 28.1% de los ingresos federales, informa la Oficina de Presupuesto del Congreso. Sobre sus salarios y jornales, muchos de los ultra-ricos pagan la tasa fiscal máxima del 35%.

¿Quién es esta gente? ¿Cómo se volvió tan rica? En un estudio económico dividen el 1% del tope de la siguiente manera: ejecutivos de empresas no financieras, 30%; médicos, 14%; profesionales de las finanzas 13%; abogados, 8%.

La mayoría de estos individuos probablemente se enriqueció en la manera tradicional. Pero las virtudes tradicionales no pueden explicar la creciente concentración de los ingresos.

Entre 1950 y 1980, el 1% más elevado representó alrededor del 10% de los ingresos de los norteamericanos; para 2000 esa cifra creció a alrededor del 20%, donde se ha quedado, estiman los economistas Emmanuel Saez y Thomas Piketty.

Las explicaciones abundan: las remuneraciones de ‘super-estrellas’ para los que están en la cima; la globalización (al expandir los mercados para los talentosos); prácticas de remuneración distorsionadas.

Pero el factor mayor fue la larga expansión del mercado financiero, que infló las opciones a acciones para los ejecutivos y las remuneraciones de Wall Street. ‘Mucha gente en este grupo (gerentes corporativos, banqueros, corredores de bolsa) tienen pagas que están vinculadas al mercado de valores y al mercado financiero’, expresa el economista Bakija.

Consideremos lo siguiente: Entre 1980 y 2000, las acciones se elevaron casi diez veces; entre 2000 y 2007, la ganancia era de alrededor del 40%. Y la mayor causa del auge fue la caída de la inflación, que redujo las tasas de interés. A medida que las tasas cayeron, las acciones y otros bienes subieron.

SITUACIÓN

Los ultra-ricos se beneficiaron, en parte, por buena suerte. Irónicamente, como la expansión se acabó, el aumento de la desigualdad podría cesar o revertirse (las bonificaciones de Wall Street se están reduciendo) justo cuando los ataques políticos se intensifican. Entre 2007 y 2009, el número de declaraciones impositivas con ingresos que excedían $1 millón s cayó un 40 por ciento, expresa Scott Hodge, de la Tax Foundation.

Entonces, elevemos las tasas fiscales de Warren Buffett y otros a niveles de la clase media alta. Pero reconozcamos que la retórica populista anti-ricos es más que nada una herramienta política oportuna. Distrae de los asuntos serios que enfrenta el país —crear puestos de trabajo y cerrar el déficit presupuestario a largo plazo. La reacción negativa contra los ricos está creciendo, hacer demagogia con este tema es más fácil que encarar el futuro.

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