PANAMÁ. En junio de 2010, la falta de capacidad operativa y de fiscalización de la Superintendencia de Seguros y Reaseguros de Panamá (SSRP) quedó en evidencia luego que estallara el escándalo de la aseguradora British American Insurance, Panamá.
La confusión que primaba en el mercado asegurador panameño esos días provocó que la entidad viera la necesidad de reformar el sistema. La idea parece concretarse con los debates que encara su titular, Luis Alberto Della Togna, con diversos sectores económicos. Ver recuadro: Antes y después de la reforma
Para Della Togna, si se aprueba el anteproyecto, Panamá se ubicará en un sitial que hasta ahora es de Chile.
Entre los objetivos que enmarcan el anteproyecto de seguros están: mejorar las recaudaciones, fortalecer la supervisión, fiscalizar el cumplimiento de los derechos de los asegurados, desarrollar herramientas efectivas de medición y control de las reservas e inversiones, combatir la morosidad en el sector, aumentar la penetración del mercado de seguros en otros segmentos, promover productos y servicios de seguros innovadores, con precios más competitivos.
Al analizar la propuesta de Della Togna, algunos de los miembros de estos sectores económicos consideran que la SSRP debería aprovechar la coyuntura de la reforma para convertirse en una entidad autónoma, asimismo que incluir otros puntos que contribuyan en el documento.
Una de las ideas que aportó Ernesto Bazán, gerente de la Calificadora de Riesgo Equilibrium, es que la SSRP debería ser una entidad administrativa y económicamente autónoma, así podría contar con su propio presupuesto y no tener que depender de partidas presupuestales del Ministerio de Comercio e Industrias.
‘La autonomía es una condición primordial para cualquier regulador’, indicó el analista.
La opinión de Bazán es apoyada por Salvador Morales Baca, gerente general de Seguros Suramericana, quien considera que al ser la SSRP una entidad autónoma, le permite un mayor control administrativo; sin embargo, dijo, eso quedará a discreción de las autoridades.
Morales considera que el mercado asegurador panameño está consiente de que se requiere una ley más fuerte y que a la vez eleve los estándares del negocio, pues hay una evidente zaga con la ley bancaria que rige en el país.
Aunque apenas el proyecto se encuentra en una fase inicial, se debe reconocer que las autoridades han dado una apertura al diálogo con el proyecto, pues en el mercado se ha logrado conciliar posiciones entre las partes, señaló Morales Baca.