Recuperación a la vista

En las últimas semanas, las expectativas sobre la evolución de la economía mejoraron dramáticamente. En gran medida, esto obedece a que ...

En las últimas semanas, las expectativas sobre la evolución de la economía mejoraron dramáticamente. En gran medida, esto obedece a que la mayoría de los indicadores que sigue el mercado dejaron de sorprender a la baja. Así, a pesar de que la mayoría de los indicadores económicos indican que la economía sigue contrayéndose, el ritmo de la caída es cada vez menor.

En este sentido, la recuperación en la percepción de los agentes económicos obedece a una reducción en la probabilidad de un escenario más negativo y por tanto, a que pronto, el ciclo económico tocará fondo y la economía empezará a expandirse.

Lo anterior refleja que las medidas de política económica están funcionando adecuadamente. Por una parte, la Reserva Federal (Fed) redujo agresivamente su tasa de interés de 5.25% en septiembre de 2007 a un rango entre 0 y 0.25% a partir de diciembre de 2008. Al mismo tiempo, aplicó una serie de medidas encaminadas a restaurar la liquidez y funcionamiento de los mercados financieros, expandiendo su balance en $1.3 trillones de dólares durante los últimos 24 meses.

Esta inyección de fondos representa casi 10% del PIB. Por otra parte, el gobierno está implementando un estímulo fiscal por casi $800 billones de dólares a través de recortes impositivos y mayor gasto público.

Con ello, en el año fiscal 2009 el gasto público total representaría alrededor de 28% del PIB, la cifra más alta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Asimismo, la deuda del gobierno federal en poder del público podría rebasar 70% del PIB en 2011, casi el doble del ratio al prevaleciente en 2001 y el más elevado en 6 décadas.

Si bien lo anterior permitirá evitar una depresión económica, las dudas sobre la sostenibilidad y fortaleza de la eventual recuperación son significativas. Esto, ante los desequilibrios estructurales que podrían limitar un crecimiento económico vigoroso en los próximos años. En particular, la elevada intervención del gobierno en la economía y el esperado ajuste a la baja en el endeudamiento de las familias, acompañado por un aumento en la tasa de ahorro. En este sentido, lo que podría ocurrir es ciertamente el inicio de la expansión económica en la segunda mitad de 2009, pero a un ritmo inferior al promedio histórico de las recuperaciones.

Bajo este escenario, el crecimiento del PIB sería menor al potencial (también menor a los estimados años atrás) y por tanto, la capacidad ociosa de la economía se mantendría elevada. En respuesta, la Fed mantendría las tasas de interés bajas por un periodo prolongado; primero, ante la incertidumbre sobre la firmeza de la expansión económica, y segundo, porque muy probablemente, buscaría reducir la expansión de su balance antes de empezar a subir la tasa de interés.

No obstante, hay que considerar que EEUU sigue siendo una de las economías más competitivas del mundo y goza de sólidos fundamentales. Por una parte, el crecimiento demográfico es elevado y superior al de la mayoría de otras economías desarrolladas, mientras que los mercados de bienes, servicios y el laboral, son altamente flexibles.

Además, goza de una estructura institucional favorable para la innovación y los negocios. Esto resulta en un sólido crecimiento de la productividad. Si bien la crisis actual ha sido la más severa en varias décadas, el país ha demostrado superar retos importantes en ocasiones previas como en los años 70 y 80, cuando varios vaticinaban el fin de la economía americana.

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