¿Un preludio de Clinton vs. Biden?

  • 09/08/2015 02:00
Los sondeos revelan que los estadounidenses confían menos en Clinton que Biden, mientras que Biden aún no formaliza su aspiración presidencial.

¿Lo hará o no lo hará? Según informes mediáticos, el vicepresidente Joe Biden—aun tambaleándose tras el reciente fallecimiento de su hijo Beau—está pensando en realizar un tercer intento por la presidencia.

Biden, de 72 años, posee una cualidad que podría ser la principal ventaja para los demócratas: su fiabilidad.

Para Hillary Clinton, ésa es la palabra odiada.

Una encuesta de julio realizada por Quinnipiac University preguntaba a los estadounidenses si ciertos aspirantes a la presidencia eran honestos y fiables. En referencia a Clinton, el 37% contestó que ‘sí', pero el 57% dijo ‘no'. En el caso de Biden las cifras prácticamente se revirtieron; el 58% dijo ‘sí' y el 34% dijo ‘no'.

Chappaqua, tenemos un problema.

El hecho de que la candidata demócrata que va a la cabeza tenga tanta dificultad en que los estadounidenses se fíen de ella se explica por su testimonio en el Congreso en el asunto Benghazi, por el hecho de que una entidad benéfica canadiense afiliada a la Fundación Clinton no revelara las identidades de sus 1,100 donantes, por su declaración falsa de los hechos con respecto a su servidor privado de mensajes electrónicos, por su decisión unilateral de borrar más de 30,000 mensajes electrónicos bajo la tenue excusa de que concernían asuntos personales y familiares, por el hecho de que evadió instrucciones de la Casa Blanca de no contratar a su asesor de larga data, Sydney Blumenthal, en el Departamento de Estado, y creó básicamente una agencia fantasma en la que Blumenthal sugería cambios de política exterior, y por recientes revelaciones de que algunos de los mensajes que abrió en el servidor privado de su casa contenían información delicada diplomática y de gobiernos exteriores.

Personalmente, pienso que el hecho de que últimamente hayan surgido críticas, misteriosamente, en medios liberales es justamente un indicio de lo probable que es que Biden se presente y la seriedad con que los clintonistas toman esa posibilidad.

El New York Times informa que ‘a algunos de los amigos y aliados del Sr. Biden les preocupa que decida que es una buena idea' presentarse como candidato para la presidencia. Supuestamente, a esos amigos de Biden les preocupa que su ‘legado' pueda mancharse con lo que muchos podrían considerar como un desafío rebelde contra Clinton. También les preocupa que el vicepresidente amenace el legado de Obama ‘perjudicando la candidatura de la Sra. Clinton y causando que el partido pierda el control de la Casa Blanca'.

Según ese razonamiento, ¿podemos suponer que, cuando Al Gore perdió ante George W. Bush en 2000 y los demócratas cedieron la Casa Blanca a los republicanos, la derrota rebajó el legado del presidente Clinton? No parece. El Times llenó el artículo de comentarios de amigos que parecen esperar que Biden se quede en su lugar—y fuera de la contienda.

¿Por qué es esa historia relevante en un momento como éste? Si los reporteros del Times fueron tan hábiles para encontrar un montón de amigos de Biden que no desean que él se presente, por qué no usaron esa misma habilidad para encontrar otro montón de amigos de Biden que ‘sí' quieren que se presente? ¿Dónde está ese artículo?

Y sin embargo, esa historia fue suave comparada con la manera en que Politico contaminó las aguas presidenciales con un reciente artículo que prácticamente llamaba a Biden racista por un voto que emitiera hace 40 años cuando, siendo un senador junior de Delaware, el demócrata ‘tomó el bando de los conservadores y patrocinó una importante enmienda contra busing', [es decir el traslado de alumnos en autobuses a escuelas fuera de sus áreas para propósitos de integración racial]. Tal y como se enmarcó el artículo parecía que Biden era un elocuente crítico de la integración.

¿Realmente Politico? No fue un golpe fuerte. Fue un golpe bajo.

A mi parecer, ese artículo presenta marcadas huellas del bando de Clinton. Tienden a ir al ataque temprano, y no pueden resistir el atractivo de la política racial. Observen, si no, lo que intentaron hacer con Obama en 2008, pintándolo como radical, después de que el senador de Illinois inició su propia rebelión.

Apuesto a que Biden también sospechará de la aparición de esos artículos. Hasta podría impulsarlo a entrar en la contienda. Después podemos esperar un contraataque y hay abundante munición para llevarlo a cabo. ¿Y pensamos que los vilipendios y traiciones se limitarían, en la campaña de 2016, a los republicanos? De ninguna manera. Los demócratas podrían estar destruyéndose mutuamente.

En las reyertas del Partido Republicano, uno tiene la sensación de que cuando se atacan mutuamente, es sólo una cuestión de negocios. Pero con los demócratas, es personal.

THE WHASHINGTON POST

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El hecho de que últimamente hayan surgido críticas, misteriosamente, en medios liberales es justamente un indicio de lo probable que es que Biden se presente y la seriedad con que los clintonistas toman esa posibilidad.

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