09 de Ago de 2022

Internacional

Aumentan molestias en EEUU y OTAN por continuidad de guerra en Libia

Noventa días después del inicio de los ataques contra las fuerzas del líder libio, Muammar Gadafi, que comenzaron el 19 de marzo, Estado...

Noventa días después del inicio de los ataques contra las fuerzas del líder libio, Muammar Gadafi, que comenzaron el 19 de marzo, Estados Unidos y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) parecen estar perdiendo su confianza inicial, con una creciente frustración, ya que la guerra no ocurre como lo habían planeado.

El 12 de junio, Gadafi, vestido completamente de negro y con lentes oscuros, jugó ajedrez en Trípoli con Kirsan Ilymzhinov, el director ruso de la Federación Mundial de Ajedrez, quien se encontraba de visita en el país. La "compostura" del líder parece haber sido una muestra para crear la vergüenza de sus rivales occidentales.

En Washington, el presidente estadounidense, Barack Obama, ha estado en desacuerdo recientemente con un alto número de miembros del Congreso debido a su poder de guerra. Los legisladores, tanto republicanos como demócratas, indicaron que el mandatario debió haber obtenido la aprobación del Congreso antes de ordenar acciones militares contra Libia.

El 3 de junio, la Cámara de Representantes votó a favor de reprender a Obama por mantener la participación estadounidense en las operaciones de la OTAN. El presidente de la Cámara, John Boehner, un republicado, dijo el martes al presidente que su administración violaría la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, a menos que la participación concluya antes del domingo o la Casa Blanca obtenga un mandato de parte del Congreso.

Sin embargo, la Casa Blanca argumentó que, debido a que las fuerzas estadounidenses sólo están realizando un papel de apoyo en la misión dirigida por la OTAN, no enfrentan las hostilidades que requerirían que el presidente buscase la aprobación del Congreso, bajo la Resolución de Poderes de Guerra.

La estrategia puede ser al final una más en la intensa lucha por el poder frente a las elecciones de 2012, pero lo que provoca la molestia por parte de los legisladores estadounidenses sobre la situación en Libia es la cuestión del financiamiento de la guerra.

Se ha informado que la administración de Obama ha gastado más de 700 millones de dólares en la lucha contra Gadafi; una presupuesto de guerra alto en un momento de crisis económica será sin duda un factor de responsabilidad política en la campaña presidencial por la reelección.

Mientras tanto, del otro lado del Atlántico también han comenzado los problemas entre los aliados en la OTAN por la guerra en Libia, con una creciente renuencia de ser el "subcontratista" de la guerra, como lo desea Estados Unidos.

A finales de marzo, la administración de Obama puso a la OTAN en el centro del escenario, esperando que sus aliados europeos "tomasen mayores responsabilidades".

No obstante, ha sido difícil para Washington hacer que sus cálculos fuesen una realidad: Los miembros de la OTAN han preferido abtenerse o realizar una "participación limitada".

El 10 de junio, el secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, advirtió a los aliados de la OTAN que el bloque estaba en riesgo de ser "una colectividad militar irrelevante", a menos de que compartiesen más la carga y los costos militares.

Asimismo, anotó que las operaciones dirigidas por la OTAN en Libia han expuesto los importantes defectos en la "capacidad militar" y "voluntad política".

Es cierto que los aliados europeos han reducido sus presupuestos de defensa tras el fin de la Guerra Fría. Las estadísticas muestran que los presupuestos de defensa de los aliados de la OTAN en Europa equivalen a cerca de 220.000 millones de dólares, lo cual equivale a menos de un tercio del gasto militar estadounidense.

Gates advirtió que hay "una posibilidad real de un futuro poco favorable, si bien no catastrófico, para la alianza transatlántica" si los aliados europeos no logran detener y dar marcha atrás en el actual decline de sus capacidades de defensa.