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22 de Sep de 2020

Internacional

Presidente de Perú: inexperiencia y promesas incumplidas

El gobierno del presidente Ollanta Humala cumple un año este sábado en medio de un bajón en su popularidad y sentimientos dispares: mien...

El gobierno del presidente Ollanta Humala cumple un año este sábado en medio de un bajón en su popularidad y sentimientos dispares: mientras que empresarios y clases pudientes han respirado con alivio, pues el mandatario mantuvo el modelo económico neoliberal de los últimos años, las clases populares se sienten traicionadas al no ver en marcha la transformación social que prometió y por la que masivamente votaron.

En la actualidad, sólo un 40% de los peruanos aprueba su gestión comparado con el 59% de hace cinco meses. Los mayores índices de descontento provienen de las clases más bajas, según una encuesta de la consultora Ipsos Apoyo, hecha a inicios de julio.

Para el grueso de los votantes, las contradicciones del mandatario quedaron al descubierto cuando estallaron las protestas campesinas en Cajamarca, al norte del país, tras la aprobación de un multimillonario proyecto minero que implica el secado de cuatro lagunas andinas, luego de que Humala hubiera prometido a los campesinos proteger el agua sobre la minería.

"El resentimiento que hay con relación el viraje de Ollanta Humala, creo que es proporcional a las expectativas que motivó durante la campaña", dijo a The Associated Press el historiador, profesor universitario de la Pontificia Universidad Católica del Perú y columnista, Nelson Manrique. "La traición a sus promesas electorales creo que es el elemento importante para la pérdida del respaldo popular que tiene".

En vez buscar un consenso con los campesinos, el presidente optó por la línea dura: hizo declaratorias de estado de emergencia que suspendió garantías fundamentales como el derecho de reunión y el libre tránsito. Los ánimos se crisparon aún más y devinieron en violentos disturbios que dejaron 5 muertos.

Analistas consultados dijeron que algunas salidas autoritarias, que han dejado 17 muertos en un año, desembocaron en un sentimiento de falta de autoridad y de desgobierno, que se ha convertido en una piedra en el zapato del mandatario.

Varios políticos de izquierda, que acompañaron al mandatario en su campaña, abandonaron la coalición de gobierno por la represión campesina y por no haber hecho cambios fundamental al modelo económico basado en la explotación de recursos mineros, que suman el 60% del total de las exportaciones del país, en privilegiar la inversión extranjera y en buscar nuevos mercados al suscribir al menos una decena de tratados de libre comercio.

Humala, un ex teniente coronel de 50 años, también sembró una percepción de inexperiencia ejecutiva al cambiar tres veces, en un sólo año, a su jefe de gabinete y cuatro veces a su Ministro del Interior.

El propio mandatario lo admitió. En un acto público reciente dijo: "acá todos estamos aprendiendo. Entiendo que es una experiencia hasta cierto punto nueva (la de gobernar). Seguramente vamos a cometer errores, nadie nace sabiendo. Todos aprendemos en el camino".

"Yo creo que no tiene idea de qué hacer en casi ningún campo, salvo la economía, que se le ha encargado a gente que sí sabe", dijo a la AP el sociólogo, analista político y ex ministro del interior Fernando Rospigliosi. "Va a la deriva, Ollanta Humala y Nadine Heredia (su esposa) no tienen idea de qué hacer con el país".

La figura de Heredia en el gobierno es también objeto de conjeturas. Es vista como la persona que más influye en el mandatario, y se ha encargado de tener un papel muy activo en la gestión de Humala, a diferencia de los roles que tradicionalmente han cumplido las primeras damas peruanas. Ella maneja su propia agenda de actividades y frecuentemente se la ve acompañada de ministros en actividades públicas, lo que despierta especulaciones sobre sus ambiciones políticas.

La política económica, acompañada de una férrea disciplina fiscal, le ha permitido al Perú crecer y reducir la pobreza en un 22% en los últimos 20 años. Aun así, un 28% de los peruanos no puede satisfacer necesidades básicas como atención en salud, educación, alimentación y vestido.

Humala defendió la importancia del proyecto Conga diciendo que los miles de millones de dólares que entrarán al fisco en regalías le permitirán cumplir con su promesa de mejorar la calidad de vida de los peruanos más pobres.

Durante este año, además, el mandatario creó una serie de programas sociales como "Pensión 65", para que los mayores de 65 años que sean pobres tengan una pensión de unos 94 dólares al mes; "Cuna Más" para que los niños de 0 a 3 años, de zonas pobres, puedan ser cuidados y alimentados mientras sus madres trabajan; y "Beca 18" para que los jóvenes marginados y de buen rendimiento académico puedan acceder a becas universitarias.

En entrevista con la AP, Carolina Trivelli, Ministra de Desarrollo e Inclusión Social, dijo que aún no hay cifras medibles sobre estas iniciativas y que el padrón con la cantidad de las personas beneficiadas aún se encuentra en elaboración.

Humala ha ampliado, además, la cobertura del programa "Juntos", que entrega 37 dólares mensuales a los hogares en extrema pobreza. De 474.064 hogares beneficiados en 2011, se prevé que la cobertura llegue a 722.646 familias en 2012, según cálculos oficiales.

"El presidente es un seguidor a pie juntillas de lo que hacemos, pide reportes y opina mucho... él está muy interesado porque este es su ministerio emblema", dijo Trivelli.

Estos programas parecen haber impactado de alguna manera a la población porque el 31% de los peruanos cree que en el desarrollo de programas sociales Humala lo ha hecho "bien" o "muy bien", según la encuesta de la firma GfK, divulgada hace una semana.

A la fecha, el estado de emergencia en Cajamarca sigue vigente pero no es respetado por los campesinos en un abierto desafío al gobierno desde que se produjera la muerte de los cinco manifestantes a manos de la policía.

La posibilidad de un diálogo se ha cerrado desde entonces, lo que obligó al gobierno a buscar la mediación a través de dos sacerdotes católicos que buscan convencer a los dirigentes de sentarse a dialogar. El resultado de estas gestiones es incierto hasta el momento.

"Los conflictos sociales no son una cosa aislada, sino es una expresión justamente de este modelo de desarrollo que sigue siendo centralista, que se impone sin buscar consensos con los distritos, las provincias de las regiones, sin consultar a los pueblos previamente", dijo a la AP la legisladora Verónika Mendoza que renunció, junto con cuatro parlamentarios más, a la coalición oficialista. "(Es) un primer año con muchas esperanzas defraudadas".

Mendoza dice que Humala ha evitado enfrentar los temas difíciles y hacer reformas sustanciales, y se ha limitado a conducir el gobierno en "piloto automático".

Para muchos fue decepcionante ver cómo ocho uniformados murieron en abril abatidos impunemente por remanentes del grupo subversivo Sendero Luminoso, que habían secuestrado a 36 trabajadores de empresas contratistas de un proyecto gasífero en la selva. Ninguna acción del gobierno contra los rebeldes tuvo éxito.

En temas como la seguridad ciudadana y la delincuencia común, los peruanos esperaban ver una ostensible mejora. Pero no ha sido así. En el estudio II Encuesta Metropolitana de Victimización 2012, realizada por la ONG Ciudad Nuestra, un 42,9% de limeños manifestó que un familiar o miembro de su hogar sufrió un asalto o acto vandálico. Así mismo, la percepción de inseguridad que tienen los limeños es generalizada: 70,2% considera que vive en una ciudad insegura.

En octubre, Rodney Benson, jefe de inteligencia, dijo que Perú superó a Colombia en 2010 "en la producción potencial de cocaína pura" y que estaba en cerca de 325 toneladas métricas al año, frente a 270 toneladas métricas de Colombia.

De 2006 a 2010, la superficie dedicada al cultivo de coca en Perú se incrementó un 35 por ciento, lo que representa el doble del tamaño de la cosecha en Bolivia, tercera nación productora de coca en el mundo, debido en parte a lo que los analistas llaman el "efecto globo": la aplicación exitosa del Plan Colombia produjo que el narcotráfico incrementara sus operaciones en Perú. En la actualidad, paradójicamente, Humala es más valorado por los sectores de derecha, que habían cerrado filas en contra de su candidatura y votaron por su rival Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori.

Según la encuesta de Ipsos Apoyo, los sectores que más apoyan al presidente son la clase alta (46%) y media (42%), mientras que en las clases bajas es del 36% al 39%.

"El presidente sigue siendo un presidente de centro-izquierda, no es de centro derecha", dijo a la AP Humberto Speziani, presidente del mayor gremio empresarial de Perú. "Yo considero que es un presidente pragmático... que quiere desarrollar el país con inclusión social. Él está muy consciente de que sin la inversión privada no se puede crear empleos y no se puede eliminar la pobreza".

Speziani cree que Humala hizo un buen primer año de gobierno al mantener una tasa de crecimiento del 6% pese a un entorno económico inestable a nivel mundial, así como el buen clima para que se hagan inversiones en el país.

El sábado, cuando Humala cumpla un año de gestión, pronunciará su tradicional mensaje al país en el que deberá señalar los lineamientos que seguirá su gobierno en los próximos 12 meses.

"Creo que debería explicar su cambio, que es lo que irrita a mucha gente", dijo Rospigliosi. "Y creo que debería trazar un rumbo claro... dos o tres cosas de política que sirvan para que la gente sepa hacia dónde vamos".

Sus palabras podrían ser recibidas con escepticismo porque la encuesta GfK revela que el 52% de peruanos cree que Humala no tiene un plan claro para el desarrollo del país.