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14 de Apr de 2021

Internacional

Policía se entrega tras ser vinculado en atentado contra presidente Correa

Un policía ecuatoriano en servicio activo se entregó hoy voluntariamente a la justicia luego de que la Fiscalía lo vinculó en una invest...

Un policía ecuatoriano en servicio activo se entregó hoy voluntariamente a la justicia luego de que la Fiscalía lo vinculó en una investigación por presunto intento de magnicidio contra el presidente Rafael Correa durante una revuelta policial ocurrida el 30 de septiembre de 2010.

El uniformado, identificado como Eduardo M., se entregó de inmediato a las autoridades que lo trasladarán en las próximas horas al Centro de Reclusión Social de Varones número 4 de Quito, indicó el representante de la Fiscalía en el proceso, Gustavo Benítez.

Según Benítez, la Fiscalía, que actúa como acusador, pidió al juez Frank Valverde, que investiga el caso, vincular al policía en las pesquisas al existir evidencias que lo comprometen.

"Se encuentra en varias escenas criminosas: disparando contra tres vehículos que rescataron al presidente, disparando al furgón de los militares y asoma en escenas pegando a los militares", explicó el funcionario de la Fiscalía a periodistas.

Por su parte, el uniformado negó las acusaciones que se le imputan en declaraciones ante la prensa antes de entregarse a la justicia.

"Pido disculpas al pueblo ecuatoriano, pero en realidad yo no tengo nada que ver", dijo el policía, tras indicar que las investigaciones demostrarán su inocencia.

Por la misma causa, la justicia local investiga a otros policías para determinar su participación en el presunto intento de asesinato al mandatario durante la revuelta policial, que el gobierno juzgó como intento de golpe de Estado.

Durante el hecho, conocido en Ecuador como "30-S", el mandatario ecuatoriano fue agredido por policías insurrectos en el regimiento Quito número 1, donde se inició la protesta por reclamos salariales y otros beneficios económicos.

El mandatario había acudido al lugar para atender los reclamos y sofocar la protesta, pero ésta derivó luego en una sublevación de proporciones que llevó a Correa a refugiarse en un hospital de la policía, donde permaneció retenido por más de nueve horas.

El gobernante fue rescatado del nosocomio en una operación militar en medio de un intenso tiroteo entre fuerzas militares leales y policías sublevados.

El "30-S" dejó 10 muertos y más de 200 heridos, según el gobierno, que acusa a grupos opositores de derecha y a "malos policías" de haber instigado la revuelta.