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29 de Mar de 2020

Internacional

Nicaragua prepara un 'mega canal' para robarle el negocio a Panamá

Los retrasos que atraviesa la ampliación del Canal de Panamá y la posibilidad de una suspensión de esos trabajos de mejoría permiten qu...

Los retrasos que atraviesa la ampliación del Canal de Panamá y la posibilidad de una suspensión de esos trabajos de mejoría permiten que Nicaragua se encamine con determinación en sus planes.

El magnate chino Wang Jing dijo que está dispuesto a invertir 40.000 millones de dólares (unos 29.200 millones de euros) para hacerle la competencia al Consorcio Grupo Unidos por el Canal, liderado por la empresa española Sacyr Vallehermoso, con otro canal transoceánico un poco más al norte, en Nicaragua, publicó este domingo el diario digital español, El Confidencial.

El objetivo es claro: robarle el negocio a Panamá, es decir, al consorcio hispano-italiano liderado por Sacyr. El mega canal de Nicaragua tendría mucha mayor capacidad que la versión ampliada del canal de Panamá que ahora la compañía madrileña se niega a completar.

Por las aguas del proyecto chino circularían barcos de más de 120,000 TPM (Tonelaje de Peso Muerto), incluyendo súper tanques petroleros, explica el diario.

¿Es viable? El canal de Nicaragua reúne todos los ingredientes de la ya clásica polémica de estos megaproyectos con firma china. ¿Implicará un beneficio para el pueblo o lo será únicamente para gobierno y constructor? ¿Es viable económica y medioambientalmente, o hipotecará el futuro de varias generaciones? Estas preguntas agitan la vida social de Nicaragua desde hace seis meses, cuando el gobierno de Daniel Ortega firmó un contrato con el magnate de las telecomunicaciones Wang Jing que estipula una concesión de 100 años sobre un canal llamado a sacar al país de la pobreza y relanzarlo hacia un futuro de prosperidad.

Nicaragua tiene seis millones de habitantes, de los cuales el 40% viven en condiciones de pobreza.¿Pero por qué es Wang Jing quien finalmente se embarca en este canal cuando desde un siglo atrás las grandes fortunas de Occidente han soñado, y desistido, acerca de este proyecto? “No sé el por qué, pero supongo que nadie más estuvo deseoso de financiar un proyecto de este tipo”, confirma Margaret Myers, directora del programa Latinoamérica-China del think tank Diálogo Interamericano.

Según el consejero jefe de la obra, Bill Wild, el magnate chino ya está gastando ingentes cantidades de dinero en despachar docenas de expertos chinos, nicaragüenses y también occidentales por todo el país para realizar estudios de viabilidad geológica y medioambiental. Los resultados estarán disponibles en los próximos meses.

Al parecer Wang ya está sufriendo sobrecostes inesperados, siguiendo los pasos que han llevado a Sacyr a suspender la ampliación del canal de Panamá.

Según un informe interno de HKND Group, al que tuvo acceso el ejecutivo nicaragüense César Zamora, el precio final estimado por Wang alcanza ya los 50.000 millones de dólares, una nada despreciable alza de 10.000 millones de dólares debido a causas medioambientales. Y eso que ni siquiera ha comenzado a excavar. Según el gobierno sandinista, las obras comenzarán este año.

La Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN) ha solicitado una evaluación del impacto medioambiental independiente y externa, ante la poca credibilidad de unos estudios financiados por las partes implicadas, ávidas por comenzar a quitarle el negocio a Panamá. Nicaragua siempre ha visto a este país con recelo y cierta envidia por su relativo buen hacer económico, debido en buena medida al hoy controvertido canal.

Según los cálculos del gobierno sandinista, la vía naval podría triplicar el actual 5% de crecimiento nacional ya en 2015, y doblar los actuales 10.000 millones de dólares de PIB nacional para 2018.

Unos cálculos muy optimistas, ya que la empresa debería ganar ya desde el primer año 1.000 millones de dólares para obtener beneficios y aportar ese dinero a las arcas públicas, lo que significaría arrebatarle la mitad del tráfico a Panamá de la noche a la mañana.