22 de Feb de 2020

América

América hallada: otro aniversario

PANAMA. La historia de la humanidad es, verdaderamente, una historia de invasiones y luchas. No hay continente o región que no haya su...

PANAMA. La historia de la humanidad es, verdaderamente, una historia de invasiones y luchas. No hay continente o región que no haya sufrido los estragos o los beneficios, o ambos, de gente que llegó, se arraigó y (en otras épocas) también desplazó y desposeyó a los pobladores originales.

Esto no se dice para justificar ninguna violencia, pero solo para recordar que la historia es la que es. Europa es un ejemplo: las oleadas de las invasiones germánicas, a fines del mundo antiguo y comienzos del medioevo desplazaron a pueblos primigenios, pero ya nadie queda para reclamar. España fue muchas veces invadida: celtíberos, romanos, visigodos, árabes, se fueron superponiendo. ¿Qué es España? De todo un poco, lo que ha quedado y ha rezumado de la cultura de esos pueblos.

En América sucedió algo distinto (y no solo con respecto a España, sino a todas las demás potencias colonizadoras): los pueblos que sufrieron el embate invasor fueron exterminados y desplazados pero no totalmente: quedó un remanente que hoy lucha por sus derechos. Es lo diferente.

En otros continentes, los pueblos antiguamente desposeídos hoy solo son cementerios (pensemos en las invasiones mongólicas o las hordas de Atila). En América aún hay indígenas que gritan su historia. Y está bien. Porque es un continente que todavía puede hacer algo de justicia.

Pero no todo fue malo. Y lo bueno, claro, es lo que se celebra. España trajo una lengua unificadora y rica, como decía Neruda (“qué buena lengua la mía”). Una fe humanista y civilizadora. Acabó con la idolatría de los mexicas y sus sacrificios humanos. Con el canibalismo. (Solo estas dos últimas cosas justificarían el descubrimiento, aunque haya quien difiera). Aquí también unos pueblos aplastaban a otros (cuestión de la condición humana) antes de la llegada europea Y los sometidos por sus congéneres, consideraron a los europeos como sus libertadores. Pero la liberación es un concepto profundo y está por alcanzar en todas partes.