Temas Especiales

24 de Sep de 2020

América

Escasez, crimen y especulación

LA HABANA. Cuba ha sido atravesada por dos poderosos huracanes que han arrasado su economía, y su agricultura.

LA HABANA. Cuba ha sido atravesada por dos poderosos huracanes que han arrasado su economía, y su agricultura.

El balance informado por el Gobierno de Cuba tras el paso de los huracanes “Gustav” e “Ike” da cuenta de una devastación sin precedentes en la economía y la infraestructura de la isla.

Según estimaciones oficiales, alrededor de medio millón de casas resultaron afectadas –15 por ciento del total de viviendas del país—, el número de damnificados se calcula en 2 millones y las pérdidas materiales equivalen a por lo menos 5 mil millones de dólares, es decir, más de 10% del PIB cubano.

Para colmo, los ciclones arrasaron con al menos un millón de toneladas de cosechas y destruyeron otras 5 mil toneladas de alimentos almacenados. Cifras y hechos colosales para un pequeño país del Caribe insular.

el eterno bloqueo

La situación, por sí misma catastrófica, se agrava aún más como consecuencia del bloqueo económico, comercial y financiero que el gobierno de EEUU ha impuesto contra la isla desde hace más de cuatro décadas. Por suerte, y gracias a las reservas estatales acumuladas para casos de desastres, la emergencia pudo ser enfrentada. “Los alimentos bajo subsidio del Estado no tendrán una subida de precios y se protegerá el incremento a toda costa y costo”, ha declarado enfático el presidente Raúl Castro.

Ahora, tras la tragedia, el gobierno ha destinado sus escasos recursos a priorizar los 41 municipios mayormente dañados, a lo que se suma los donativos de numerosos países, de organismos internacionales, así como la ejecución de programas para recuperación ya diseñados con Venezuela y Rusia, cuyo objetivo es inyectar dinero en la economía para levantarla.

especulación y crimen

Pero aún se aprecia, sin duda, un desabastecimiento total en mercados y tiendas de recaudación de divisas. Este hecho ha comenzado a generar especulación en algunos productores e intermediarios que llevaban sus mercancías a los puestos de ventas, al subirle el precio —de manera desmedida en muchos casos— a productos esenciales en la alimentación popular como arroz, granos, vegetales, hortalizas y frutas.

Parejo a ello, comienzan a aparecer manifestaciones de robo en almacenes o depósitos de mercancías del Estado.

Según la apreciación popular generalizada, es casi absurdo que todo el que controla o tiene recursos alimenticios bajo su custodia no sustraiga algo al menos para comer en su casa.

Pero el mayor temor del gobierno radica en los hurtos que se producen para la especulación y en acciones de robos con fuerzas o vandalismos.

Hoy casi no hay alimentos que comprar en las tiendas que lo ofrecen en divisa. Cabe recordar que el ciudadano cubano no recibe ingresos en monedas convertibles, su salario lo recibe en la moneda nacional del país (24 pesos al cambio oficial por 1 peso convertible), que generalmente no le alcanza para cubrir ni la mitad de sus necesidades.

Debido a esto, el crimen se ha vuelto un modo de vida, a veces simplemente para subsistir.