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‘La sostenibilidad no es solo cuidar el ambiente, es un propósito de vida’
- 13/01/2026 00:00
Especialista en sostenibilidad personal, profesional y ambiental, y escritora, Nilena Marín ha construido una trayectoria que une liderazgo femenino, conservación y bienestar social. Con más de diez años de experiencia en proyectos de impacto en organizaciones humanitarias y ambientales, es autora de ocho libros y actualmente se desempeña como parte de la Junta Directiva de la Fundación Tortuguías, desde donde impulsa en Panamá una forma de vivir más consciente, sostenible y humana.
Nilena Marín Calvo es el personaje de esta semana en MÍA: Voces Activas.
Entendí que la sostenibilidad no es solo cuidar el ambiente, sino un modelo y un propósito de vida, en el momento en que comprendí que nuestras acciones diarias dejan huella y construyen legado. Me enamoré primero de la naturaleza: de los árboles, del mar, de los bosques. Y desde ese amor entendí que cuidar, respetar y proteger es una responsabilidad compartida. Empecé a preguntarme cómo, desde mi rol profesional, desde mis proyectos personales y desde mi vida cotidiana, podía aportar a ese cuidado. La sostenibilidad se volvió entonces una guía: en mi hogar, en mi familia, en el trabajo, en la conservación del mar y de las tortugas, y en la forma en que comunico. Comprendí que usar mi voz, tanto a nivel personal como profesional, podía ayudar a generar conciencia y dejar un mensaje de respeto por la vida y por el futuro de las próximas generaciones.
Formar parte de la Junta Directiva de la Fundación Tortuguías es un orgullo y un honor profundo. También es una oportunidad constante de aprendizaje, de compromiso y de visión a largo plazo. Me imagino llegando a mi vejez y seguir estando ahí, conservando tortugas marinas y dejando un mensaje claro de respeto y protección por la vida marina. Panamá es un país privilegiado: cinco especies de tortugas marinas anidan en más de 200 playas. Sin embargo, aún enfrentamos grandes retos. Todavía existe consumo de huevos, de carne y del caparazón para distintos usos, y prácticas como la pesca de arrastre siguen siendo altamente agresivas para las tortugas y los ecosistemas marinos. Por eso creo que se necesitan más voces. Las tortugas no tienen voz, y quienes trabajamos en conservación asumimos esa responsabilidad. Desde Tortuguías, desde mi rol profesional y también desde lo personal, me he convertido en una voz que educa, sensibiliza y promueve el cuidado del mar. Además, me llena de orgullo hacerlo como mujer y junto a otras mujeres, trabajando por la conservación, demostrando que el liderazgo femenino tiene un rol clave en la protección del ambiente y en la construcción de un futuro más consciente y sostenible.
El impacto social y ambiental se puede lograr desde nuestro día a día. No necesitamos irnos lejos ni trabajar en otros países para ser sostenibles. Podemos generar impacto desde nuestras casas, desde nuestros puestos de trabajo y, sobre todo, desde nuestras ideas. No siempre se necesitan grandes presupuestos. Muchas veces lo que se necesita es conciencia, creatividad y compromiso. El impacto no es solo ambiental, también es social: mejorar la calidad de vida de las personas, incluir, innovar y generar bienestar. Un ejemplo muy personal es la academia de patineta que tengo junto a mi esposo, donde desarrollamos la primera patineta inclusiva de Panamá. A través de este proyecto trabajamos con personas con discapacidad de movilidad reducida, demostrando que la innovación sostenible también puede ser inclusiva y transformadora.
He trabajado con jóvenes tanto en organizaciones sin fines de lucro como en pequeños emprendimientos, y algo que tengo muy claro es que los jóvenes necesitan oportunidades. Necesitan espacios para conocer el mundo de la sostenibilidad, entenderlo, adoptarlo y hacerlo suyo. Ellos necesitan educación en temas con impacto social y ambiental, pero también en innovación. No solo como espectadores, sino como creadores. Los jóvenes necesitan sentirse parte de las soluciones y asumir un rol de liderazgo en estas acciones. Nuestro rol como adultos y líderes es guiarlos con tiempo, con paciencia y con empatía, entendiendo sus necesidades y su forma de ver el mundo. Si les damos esos espacios, ellos no solo aprenderán, sino que se convertirán en los próximos líderes de impacto social y ambiental, dejando un legado positivo para las generaciones futuras.
Sin duda alguna, escribir sobre sostenibilidad ha sido una herramienta muy poderosa para mí para transmitir conciencia y dejar un mensaje claro sobre la responsabilidad que tenemos con las futuras generaciones: la de dejar un mundo mejor. He escrito libros enfocados directamente en la sostenibilidad, pero también he abordado el tema desde el liderazgo.
También he escrito sobre bienestar y salud mental, porque la sostenibilidad empieza por uno mismo. No podemos trabajar en proyectos sociales o ambientales si no estamos bien a nivel personal. La sostenibilidad personal exige una salud mental sana, positiva y consciente. Además, he escrito libros enfocados en niñas y niños, donde los invito a amar y cuidar la naturaleza desde temprana edad, a entender la contaminación del mar y a reconocer que la salud de los océanos es responsabilidad de todos. A esto se suma mi trabajo artístico, donde a través de obras en acrílico he plasmado la necesidad de generar conciencia sobre la contaminación marina, combinando mi pasión por el cuidado de las tortugas con el arte, como una forma más de alzar la voz y transmitir un mensaje de conservación del océano.
En un mundo cada vez más acelerado, hablar de salud y bienestar mental es fundamental. Para poder lograr con éxito objetivos de impacto social y ambiental, primero necesitamos estar bien como personas. Hoy, afortunadamente, la salud mental ya no es un tema tan tabú como antes, y eso es un avance positivo. Sin embargo, aún hace falta más educación y conciencia, especialmente desde la niñez. La inteligencia emocional se puede cultivar desde pequeños: aprendiendo a reconocer emociones, a expresarlas y a gestionarlas de manera saludable. Incorporar la salud mental desde edades tempranas es clave para formar personas con mayor sabiduría emocional en la adultez y líderes más empáticos, conscientes y sostenibles.
Como mujer, he aprendido que el liderazgo trae retos particulares. Aunque en Panamá ha habido avances en la participación femenina, aún existen brechas en los espacios de toma de decisión, especialmente en cargos de alto nivel. Uno de los mayores retos ha sido equilibrar múltiples roles: mi trabajo profesional, la conservación ambiental, la escritura, el emprendimiento y la vida familiar. Sostener tantas responsabilidades requiere organización, disciplina y, sobre todo, conciencia de los propios límites.
También he aprendido que la sostenibilidad aplica a nosotras mismas. No se trata de hacerlo todo, todo el tiempo. Descansar, pedir apoyo y cuidar la salud mental es parte del liderazgo consciente. He tenido la oportunidad de formar parte de una organización cuya junta directiva está conformada 100% por mujeres, y eso demuestra que el liderazgo femenino tiene un impacto real y transformador, especialmente en temas ambientales y sociales. El reto está en liderar sin desgastarse, en encontrar equilibrio y en ser coherente con lo que predicamos: cuidar la vida, incluida la nuestra.
A las mujeres que desean generar impacto les diría, primero, que se rodeen de las personas correctas. Las redes de apoyo son fundamentales para que las ideas crezcan y los sueños se hagan realidad. También es clave seguir estudiando y aprendiendo. Informarse, leer y conocer el contexto social y ambiental del país empodera y abre puertas, incluso cuando los recursos económicos son limitados.
La organización es otro factor importante: tener metas claras, objetivos anuales y una visión de largo plazo ayuda a avanzar paso a paso. Como mujeres, es esencial sentirnos orgullosas de quiénes somos, de nuestra historia y de nuestra esencia. Tenemos el poder de generar impacto desde donde estemos: desde la familia, la universidad, la escuela, el trabajo o un pequeño proyecto.
Tenemos la responsabilidad de ser voz para quienes aún no la tienen, de inspirar a otras mujeres y de demostrar que sí es posible liderar, crear y transformar. El cambio empieza desde una misma y se multiplica cuando creemos en nuestro potencial.