24 de Feb de 2020

América

Cuba: la otra cara

Como todos saben los efectos de estos dos huracanes fueron catastróficos. Tanto que propio Fidel abiertamente manifestó que sus efectos ...

Como todos saben los efectos de estos dos huracanes fueron catastróficos. Tanto que propio Fidel abiertamente manifestó que sus efectos han sido peores que el infame embargo, o en resumen tétrico, una destrucción equivalente desde el punto de vista energético a 50 bombas nucleares de 20 megatones

Todas las provincias cubanas, inclusive la capital, están afectadas. Economistas y amigos consultados, aseguran que la inusual coincidencia de dos poderosos huracanes en sólo diez días ha causado la mayor catástrofe natural y económica de la historia cubana.

Podríamos continuar este artículo haciendo énfasis en la gravedad de la situación (reiteradamente reconocida por el gobierno cubano) pero de esos detalles y cifras otros seguramente se ocuparán. Algunos porque efectivamente les preocupa lo acontecido y quieren aportar en su solución; y otros con el simple afán de echarle leña al fuego esperanzados con la terminación del sistema imperante en Cuba.

Independientemente de las posiciones (ideológicas o de cualquier otra índole), creo prudente destacar la Organización del Estado y el Pueblo Cubano ante situaciones de esta magnitud, que bien pudieran ser emuladas por otros países, especialmente los de la región (que igualmente sufren de los embates de huracanes).

Vale recordar la histórica catástrofe centroamericana (aún vigente hoy día) por el paso del Huracán Mitch. Entre el 29 de octubre y el 3 de noviembre de 1998, Mitch dejó cantidades históricas de precipitaciones. Cerca de 11,000 personas murieron y alrededor de 8,000 desaparecieron Las inundaciones causaron daños extremos, estimados en US$ 7,000 millones. Muchas de las consecuencias fueron producto de la inoperancia de los sistemas de prevención que básicamente no existieron y a día de hoy no existen (Panamá incluida).

El sistema de previsión de catástrofe de Cuba, destacado y reconocido por la ONU, funciona bajo una estructura creada para tiempos de guerra; como un gran ejército que tiene la misión principal de no tener bajas y en estrecha colaboración con La Defensa Civil Cubana. Los gobernadores de las 14 provincias y 169 municipios son los jefes de la Defensa Civil en sus territorios, quienes, junto a los especialistas, dictan las medidas que tomar en cada momento. El Consejo de Defensa subordina todos los organismos y organizaciones en cada territorio y es el que dispone la aplicación de las orientaciones de la Defensa Civil. En caso de huracán la Defensa Civil dispone de cuatro fases:

Informativa: Los Consejos de Defensa difunden medidas por los medios, preparan albergues para evacuaciones, limpieza de calles, tragantes, azoteas; distribuyen alimentos de la canasta básica y se prevén brigadas médicas, así como reservas de combustibles.

Alerta: Evacuaciones masivas fundamentalmente a casas de familiares y amigos en lugares seguros. Otros van a albergues preparados por las autoridades con alimentos y atención médica.

Alarma: Fase de máximo peligro. La población está atenta a la información constante. Se prohíbe la circulación de personas o vehículos innecesarios, se desconecta la electricidad para evitar accidentes.

Recuperativa: Se declara cuando cesa el peligro. Se cuantifican los daños, los evacuados regresan a sus hogares o van a albergues en caso de derrumbe de sus casas. Comienza la limpieza de escombros y restitución de los principales servicios.

Emular lo bueno es principio básico del sentido común. No hacerlo es darle la razón a Einstein en cuanto a la infinita estupidez del ser humano.