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21 de Jan de 2020

América

¿Qué ocurrió con la inmigración?

Desde el punto de vista político y táctico, la inmigración es vista casi como un tema prohibido. Obama no puede llevar la bandera de la ...

Desde el punto de vista político y táctico, la inmigración es vista casi como un tema prohibido. Obama no puede llevar la bandera de la reforma migratoria muy en alto por temor a ahuyentar a los votantes trabajadores blancos, y McCain tampoco puede hacerlo, a pesar de haberlo hecho en el pasado, debido al riesgo de alejar a la base conservadora, esencial para su triunfo. Pero aun con la inmigración fuera de los titulares, sus efectos siguen siendo sobresalientes hoy en día, particularmente para McCain. A lo largo de las primarias, el manejo de la inmigración por parte de los republicanos ha vilipendiado a los latinos y por ello será recordado como uno de los errores políticos más grandes de este ciclo electoral.

Cuando McCain aseguró la nominación, muchos esperaban que los defensores de una línea anti inmigrante hubieran sufrido un golpe serio y que McCain podría reparar el daño con los latinos. Después de todo McCain era el candidato con el mejor historial pro inmigrante: había auspiciado la reforma integral de inmigración en 2007 y apoyado otros proyectos. Pero la estrategia republicana terminó causando serios estragos al partido y, por lo tanto, al propio McCain. El hombre que había gozado de un importante apoyo entre latinos en su propio estado, de repente se topó con un problema en el electorado hispano. Desde abril, las encuestas han mostrado a los hispanos a favor de Obama por márgenes de 2 a 1 o más. Incluso entre votantes protestante latinos, un bloque que surgía como un aliado fiel de los republicanos, McCain está perdiendo.

Para el conteo electoral, su asociación con un partido percibido como anti inmigrante ha significado que “McCain empiece con el mapa de Bush menos los estados latinos”, dijo Simon Rosenberg, presidente del NDN, un centro de estudios en Washington que ha trabajado en atraer a los hispanos al partido demócrata. En efecto, Colorado, la Florida, Nevada y Nuevo México, todos estados en juego donde Bush ganó en 2004 pero con menos del seis por ciento del voto, muestran a Obama en mejor posición entre los votantes latinos que la que tuvo el senador John Kerry hace cuatro años.

Decir que los candidatos presidenciales ignoran de manera conveniente el tema de la inmigración para no perder votantes clave es verdad, pero una verdad relativa. Ambos candidatos no han olvidado la creciente influencia de los latinos y el efecto que tiene la inmigración en movilizarlos, por lo que han estado enfrentados en una dura batalla sobre el tema en avisos en medios de habla hispana. Para McCain los avisos revelan la carga que su partido ha puesto en sus hombros y su propio conflicto interno. En español se presenta como el campeón de los derechos de los inmigrantes, a lo que llega en cierto grado con honestidad. Pero en inglés, él y su campaña son mucho menos entusiastas. Después de que Obama expresó su respaldo al Dream Act en una estación de radio en Carolina del Norte e indicó que McCain también lo apoyaba, la campaña de McCain emitió un comunicado diciendo que no respalda beneficios para inmigrantes ilegales.

El efecto de la inmigración en esta elección parece ser “la historia más grande nunca contada”, dijo Frank Sharry, director ejecutivo del grupo pro inmigrante con inclinaciones demócratas, America's Voice. Tal vez sea una exageración. Pero si los latinos votan en cantidades récord, y si votan demócrata como sugieren las encuestas, pocos podrán decir que la inmigración no jugó un papel predominante, aunque cada vez más sigiloso, en la estas elecciones.

Marcela Sánchez periodista en Washington, ha escrito una columna semanal hace más de seis años.