27 de Feb de 2020

América

Obama, los hispanos y AL

Después de pasar una semana en esta capital entrevistando a altos funcionarios del gobierno de Barack Obama, he aquí algunas de mis conc...

Después de pasar una semana en esta capital entrevistando a altos funcionarios del gobierno de Barack Obama, he aquí algunas de mis conclusiones —sin duda, muy preliminares— sobre cómo se manejaran las relaciones con la comunidad hispana estadounidense, y con Latinoamérica. En primer lugar, Obama está nombrando a varios funcionarios de origen hispano en su administración, pero —desde el retiro de la nominación del gobernador de Nuevo México Bill Richardson al cargo de Secretario de Comercio— no hay ninguna figura prominente en el gabinete que tenga un interés especial por Latinoamérica, o un conocimiento profundo de la región. El Secretario del Interior Ken Salazar, estadounidense de duodécima generación, quiere desempeñar un papel activo en la comunidad latina, y se espera que sea la cara más visible de la administración en temas comunitarios hispanos. Pero cuando se trata de funcionarios de primer nivel con estrechas vinculaciones con Latinoamérica, Obama no ha actuado con la misma rapidez. Los principales cargos de la administración relacionados con Latinoamérica aún no están cubiertos.

El nuevo gobierno le ha pedido a Thomas Shannon, el respetado director de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, que permanezca en el cargo al menos hasta la Cumbre de las Américas del 17 de abril, según me dicen funcionarios bien situados. El principal candidato a sucederlo es Arturo Valenzuela, de origen chileno, ex asesor para Latinoamérica del Consejo de Seguridad Nacional y veterano experto en México. En el Consejo de Seguridad Nacional, los principales candidatos al cargo de jefe de asesores de asuntos latinoamericanos son Dan Restrepo, ex coordinador de política latinoamericana de la campaña de Obama, y el ex analista de asuntos latinoamericanos de la CIA y experto en Cuba, Fulton Amstrong.

El cargo de Enviado Especial a las Américas, que Obama prometió reinstaurar durante la campaña, se encuentra ahora en el limbo. Frank Sánchez, que fue uno de los funcionarios claves en temas hispanos de la campaña de Obama y figuraba como favorito para el cargo de Enviado Especial, sería designado Subsecretario de Comercio. En segundo lugar, una fuente cercana a la Casa Blanca me dijo que, teniendo en cuenta la baja prioridad de Latinoamérica en la agenda actual de Washington, “vamos a concentrarnos en los dos países más importantes”. Traducción: Brasil y México. No resulta sorprendente, entonces, que Obama reciba el mes próximo en Washington al presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, que vuelva a reunirse con el dos veces en el G-20 y en la Cumbre de las Américas en abril, y que esté planeando una visita a Brasil más adelante, este mismo año. Obama ya se había reunido con el presidente mexicano Felipe Calderón como presidente electo, el 12 de enero en Washinton. En tercer lugar, el principal proyecto del gobierno de Obama en la región —la creación de una Alianza Energética de las Américas, destinada a la producción conjunta de combustibles alternativos— se está topando con problemas. Altos funcionarios de la administración me dijeron que Brasil, socio clave de EEUU en la planeada alianza propuesta, objeta la idea. Brasil quiere trabajar con Washington en proyectos de combustibles alternativos en todo el mundo, no sólo en Latinoamérica, y no quiere participar en una alianza interamericana que no incluya a Venezuela y Cuba, me señalaron.

El embajador de Brasil en Washington, Antonio Patriota, me confirmó que “No nos estamos concentrando necesariamente en un formato interamericano”. Y agregó: “Ya tenemos un proceso coordinado andando en Sudamérica”, en materia de infraestructura y temas energéticos. En cuarto lugar, con respecto a Cuba, no me sorprendería si Obama va un poco más allá de su promesa de campaña de levantar las restricciones a los viajes y remesas familiares a la isla. Puede que Obama adopte medidas adicionales, como autorizar a las compañías de cable de fibra óptica a operar en Cuba. Aunque algunas encuestas de la comunidad cubanoamericana de la Florida revelan un apoyo cada vez mayor a una apertura estadounidense hacia Cuba, y otras encuestas no reflejan tal tendencia, el jefe de gabinete de Obama, Rahm Emanuel, parece creer en las primeras. “Se está dando un cambio importante” en la comunidad cubanoestadounidense, dijo Emanuel a un pequeño grupo de periodistas cuando le preguntamos por la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Mi opinión: creo que el gobierno de Obama está moviéndose rápidamente en materia de las designaciones de hispanos en cargos de gobierno en general, pero mucho más lentamente en lo que hace al nombramiento de funcionarios a cargo de las relaciones con Latinoamérica.

Eso es un problema, porque cuanto más viajo a Washington D.C., más convencido estoy de que el factor humano —la historia e intereses personales de los funcionarios— importa, y que cuanto mayor es la proximidad con el presidente, mayor es el poder.