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01 de Apr de 2020

América

El ‘boom’ de la narcotelevisión

BOGOTÁ. Esta semana trascendió cierta preocupación en los pasillos del Palacio de Nariño, la sede gubernamental en Colombia.

BOGOTÁ. Esta semana trascendió cierta preocupación en los pasillos del Palacio de Nariño, la sede gubernamental en Colombia.

Según informó el diario Nuevo Siglo , un alto funcionario estaba inquieto con la imagen de país que estaban mostrando las dos principales telenovelas del momento, El Capo, de RCN , y Las muñecas de la mafia, de Caracol , que marcan en la última semana, 43.1 y 46.6 en el share, respectivamente. Ese puntaje que mide los televisores encendidos es sólo comparable a la audiencia de Betty la fea, si hubieran estado enfrentadas.

PREOCUPA LAS AUDIENCIAS

Para algunos productores de televisión es un fenómeno inédito que dos melodramas a la misma hora y en canales diferentes “tengan encendidas las audiencias”.

La angustia en el gobierno colombiano entonces obedece a que los millones de dólares que el Estado colombiano gasta para vender al mundo una imagen positiva del país con el programa “Colombia es Pasión”, terminan siendo plata tirada a la basura cuando estas populares series arrasan con su rating en países extranjeros.

El programa nacional para la promoción del país busca dar a conocer la realidad de Colombia y su gente, entre otras cosas, al otorgar reconocimientos a personalidades que proyectan una visión de Colombia ausente de prejuicios. Preocupa al gobierno que los frutos del programa compitan con la percepción de una Colombia de ‘narcos’, como la proyectada en las telenovelas.

¿POR QUÉ LA FASCINACIÓN?

La preocupación dentro del gobierno se une a la de intelectuales, periodistas y académicos colombianos quienes se preguntan ¿qué significa la fascinación con las historias del narcotráfico?

Los hechos comprueban que, por lo menos desde hace dos años, las telenovelas que más producen rating son las que tocan temas relacionados con el mundo de los narcos: de Sin tetas no hay paraíso, El cartel de los sapos, La viuda de la mafia, a las actuales versiones de Las muñecas y El capo, la televisión cada día muestra con mayor frecuencia el mundo criminal colombiano, en versiones muy bien logradas, quizá por lo que anota el crítico de televisión Omar Rincón, que en Colombia se tiene la idea de que el dinero es lo importante y que es legítimo hacerse la vida a codazos. "Sabemos actuar de prepagos, de capos, ahí no tenemos que importar actores", comenta Rincón.

‘UNA HERRAMIENTA DE ENTRETENIMIENTO’

Andrés López, confeso narcotraficante cuyos dos libros, El carte l de los sapos y Las fantásticas, han sido best sellers y de donde han salido los libretos de El cartel y Las muñecas de la mafia, le dijo a SEMANA desde Miami que su pretensión no es hacer apología de una conducta, “simplemente es una herramienta de entretenimiento. Sin descuidar lo más importante, que es darle a la audiencia herramientas para que aprendan de las equivocaciones ajenas. No podemos echarle la culpa a la televisión de lo que somos. Los gringos también tienen series sobre narcotráfico y corrupción y no por eso son narcotraficantes o corruptos”.

Aunque el fenómeno pueda ser criticable por algunos desde el punto de vista sociológico, otros argumentan que hacer esos cuestionamientos puede rayar en un debate moral. Según estos, en el juego del mercado los dos canales compiten con lo que hace que las audiencias se identifiquen. Al fin y al cabo, la mentalidad de lo narco es algo inocultable en Colombia desde finales de los 70, cuando muchos comenzaron a pactar y a aceptar el dinero rápido y fácil.

En ese sentido, para el siquiatra José Antonio Garciandía, “las telenovelas no están legitimando nada, simplemente muestran algo que ya está informalmente legitimado en la cultura nacional”.

Y añade: “La televisión muestra con contundencia este fenómeno que flota en la cultura, unos individuos que son protagonistas por su capacidad de rapiña, de eludir la responsabilidad de sus crímenes y por la habilidad para mostrar su comportamiento trasgresor como un fenómeno admirable que es tildado de inteligente pero que no es sino habilidad para la astucia basada en el engaño, la traición y la mentira”.

De todos modos, algo va del arte, como exégesis natural de los fenómenos de una sociedad, a la realización y la proyección diaria convertida en melodrama para las grandes audiencias. En ese sentido, Juana Uribe, libretista de televisión, dice que el público masivo valida la idea de que “si las cosas salen así en televisión, así están bien, así deben ser”.

Aunque muchos se sientan lejos de ese tumultuoso y oscuro mundo, las telenovelas están presentes en todos los sectores de la sociedad y no son, como se suponía antes cuando el narcotráfico era aún incipiente en los años 70, un asunto de ‘levantados’, sino un mal sil en cioso que se ha instalado, desde entonces, en el conjunto de los millones de televidentes que encienden noche tras noche sus televisores para suf rir, llorar o reír, con las historias de narcos. ©ELPAIS.SL.