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10 de Apr de 2020

América

Amor y odio entre gobierno y sindicatos

MÉXICO. El gobierno de Felipe Calderón, del PAN (Partido Acción Nacional), aprovechó un conflicto interno en el Sindicato Mexicano de E...

MÉXICO. El gobierno de Felipe Calderón, del PAN (Partido Acción Nacional), aprovechó un conflicto interno en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que agrupa a los trabajadores de la empresa eléctrica estatal Luz y Fuerza del Centro (LyFC), para intervenirla y planear su desaparición y con ello también la muerte de la organización de sus empleados.

El PAN, que sustituye en el gobierno de México al PRI (Partido Revolucionario Institucional) desde 2000, mantuvo una política de incentivos de distinta naturaleza a las centrales sindicales que apoyan su línea de acción, como hacía su antecesor, mientras castiga a las rebeldes.

En el último capítulo de esta historia de amor y odio entre el gobierno y los sindicatos, agentes de policía tomaron la noche del sábado la sede de LyFC y sus delegaciones territoriales.

“A nadie se le esconde, por más que el gobierno lo quiera ocultar, que detrás (de esta acción) está la privatización del sector. Están tratando de quitar del frente a quien más se ha opuesto a eso”, dijo a IPS Alejandro Vega, investigador del no gubernamental Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (Cilas).

En julio pasado, el SME organizó sus elecciones, en las cuales los tribunales laborales hallaron que hubo 3,827 votos de más, sobre un padrón de 8,527 afiliados. Por esa razón, la Secretaría de Trabajo se negó a avalar al ganador.

Con la medida adoptada, entonces, el gobierno conservador de Calderón mata dos pájaros de un tiro: liquida una empresa que considera ineficiente y neutraliza a un sindicato ajeno a sus interesas y cercano con la izquierda.

EMPRESA EN PROBLEMAS

Calderón defendió la acción del fin de semana ayer.

“Los recursos públicos no pueden destinarse a mantener ineficiencias, privilegios o gastos desmesurados”, dijo el presidente. “Por eso el pasado domingo emití un decreto por el cual se extingue LyFC porque representa un problema insostenible par las finanzas públicas”, sostuvo.

El sindicato arguye, por su parte, que las medidas gubernamentales se deben al deseo de ceder la red de fibra óptica de la empresa, de más de 1,000 kilómetros de largo, a corporaciones privadas. LyFC ya había pedido autorización a la Secretaría de Transporte y Comunicaciones para aprovechar ese tendido, que ahora quedaría anulada por la intervención oficial.

RELACIONES AMBIGUAS

El SME no ha sido el único blanco de señalamientos oficiales. Pero el gobierno no ha procedido de la misma forma con otros poderosos sindicatos, como el de los trabajadores petroleros de la estatal Pemex (visto como mal administrado y corrupto) o el de los Trabajadores de la Educación (SNTE). En ambos casos se ha apoyado en ellos para diseñar y ejecutar políticas para ambos sectores.

“Hay una doble moral y una intencionalidad política. El procedimiento tiene muchos flancos débiles legales. Si las instancias procedieran conforme a derecho, es un decreto que tendría que ser derogado”, apuntó el investigador Alejandro Ve ga.