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09 de Apr de 2020

América

La región más violenta del mundo

SAN JOSÉ. La inseguridad en Centroamérica, la región más violenta del mundo, puede revertirse con voluntad política, un liderazgo decid...

SAN JOSÉ. La inseguridad en Centroamérica, la región más violenta del mundo, puede revertirse con voluntad política, un liderazgo decidido, estrategias selectivas y la participación de gobiernos locales y ciudadanía, asegura el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En el informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010, que analiza en esta edición la seguridad ciudadana y el desarrollo humano, el PNUD señala que “hoy por hoy” esta región, y en particular el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) es la “más violenta del mundo”. El pasado año, Honduras registró 58 homicidios por cada 100,000 habitantes, El Salvador, 52 y Guatemala, 48.

El narcotráfico, el crimen organizado y las maras son los principales actores de la inseguridad en Centroamérica, donde los índices de violencia ordinaria o no política han crecido sostenidamente en los últimos años, dice el estudio.

Pero los “desajustes sociales” son el principal caldo de cultivo. Entre ellos, la desestructuración familiar, la falta de futuro para el gran número de jóvenes marginalizados, la urbanización desordenada, la abundancia de armas, drogas y licor, así como el autoritarismo y la cultura de la violencia.

La solución vendrá de la aplicación de “medidas más eficaces que respeten y refuercen el Estado de derecho”, sostienen los autores del informe. “Las soluciones a los problemas de inseguridad no están en la mano dura.. sino más bien en la mano inteligente fundamentada en la estrategia, el conocimiento, el desarrollo de herramientas y la protección del Estado de derecho”, aseguró la represente del PNUD en Costa Rica, la brasileña Luiza Carvalho en la presentación del informe.

Recomienda liderazgos más decididos, políticas de prevención especializadas de los delitos, tratamiento alternativo de los conflictos o infracciones y atención a las víctimas.

También aboga por que se mejore la calidad de la investigación, aumenten los abogados competentes que defiendan a los reos sin recursos y se mejoren los programas de rehabilitación de los convictos.

Si ciudades como Sao Paulo, San Diego o Bogotá han podido reducir los índices de inseguridad, Centroamérica también puede, concluye.