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24 de May de 2022

América

Se necesita una Violeta Chamorro

El presidente narcisista-leninista de Venezuela Hugo Chávez está enfrentando uno de los peores momentos políticos de sus 11 años en el p...

El presidente narcisista-leninista de Venezuela Hugo Chávez está enfrentando uno de los peores momentos políticos de sus 11 años en el poder, y las nuevas encuestas demuestran que —por primera vez en varios años— hay una luz al final del túnel para la oposición.

En las últimas semanas, las cosas le han ido de mal en peor a Chávez. Venezuela tiene la inflación más alta de Latinoamérica, la economía se está desplomando, hay cada vez más cortes de luz y agua, el crimen callejero ha llegado a niveles sin precedente, las protestas estudiantiles han causado al menos dos muertes, las nuevas medidas gubernamentales contra las emisoras televisivas independientes han galvanizado a la oposición, nuevos escándalos de corrupción han manchado al gobierno, y hay crecientes divisiones internas dentro del círculo íntimo de Chávez.

Hasta la agencia de noticias The Associated Press , conocida por su prudencia, dijo en un cable desde Caracas que “el modelo de gobierno de inspiración socialista que Chávez (...) está debilitado y se tambalea”. Casi todos los medios internacionales prevén mayores problemas para Chávez en las elecciones legislativas de septiembre y en las elecciones presidenciales del 2012.

No es sorprendente, entonces, que Chávez esté redoblando sus medidas autoritarias y reaccionando con bravuconadas. El 2 de febrero aseguró que permanecerá en el poder “otros once años”, y afirmó que su “revolución bolivariana” continuará en pie “por 900 años”. Una nueva encuesta de la empresa venezolana Hinterlaces revela que la base política de Chávez está disminuyendo.

Entre los hallazgos claves de la encuesta: El 61% de los venezolanos cree que el país está mal encaminado, mientras el 37% que va en la dirección correcta. El 78% dicen estar en desacuerdo con la reciente decisión de suspender la emisora RCTV del cable, mientras tan sólo el 18% aprueba la medida. RCTV había sido clausurada en el 2007.

El 61% de los venezolanos respalda las protestas estudiantiles contra Chávez; el 30% las condena. El 87% de los venezolanos no quieren que su país se parezca a Cuba; al 9% le gustaría que así fuera. El 28% dijo que votará por los candidatos chavistas en las elecciones legislativas de septiembre, mientras el 26% dijo que votará por la oposición, y el 34% elegirá a candidatos independientes. El 55% de venezolanos se definen como “ni pro-Chávez ni anti-Chávez”, mientras que el 27% se considera chavista, y el 14% se considera “opositor”. El 65% de los venezolanos dice que el país necesita nuevos líderes, mientras el 21% está en desacuerdo con esa idea.

La estrategia de Chávez será profundizar la polarización en el país, redoblando su campaña de “divinización” de la pobreza y de fortalecimiento de “la identidad de clase popular-socialista”, mientras estigmatiza a los opositores calificándolos de oligarcas, afirma la encuesta.

“La gran fortaleza del presidente Chávez es la ausencia de alternativa”, dice el informe. “Emerge una nueva mayoría nacional que no está conforme con el presente, pero tampoco quiere volver atrás. En Venezuela, lo que hace falta no es un Gran Líder (...) Uno de sus problemas es que tiene demasiados líderes”. En una entrevista telefónica, el presidente de Hinterlaces, Oscar Shemel, me dijo que el líder opositor con el más alto porcentaje de intención de voto, el brillante ex alcalde de Chacao Leopoldo López, sólo tiene el 4% de los votos. “El panorama en el campo opositor es desolador”, señaló.

Mi opinión: Chávez está más debilitado que en mucho tiempo, y —a menos que se disparen los precios del petróleo— su desastrosa gestión hará que las cosas se le compliquen aún más. Su plan será “huir para adelante”, tratando de incitar la lucha de clases y quizás crear un autogolpe para luego cancelar las elecciones legislativas de septiembre.

Pero para derrotar a Chávez en las elecciones del 2012, la oposición necesitará encontrar un “outsider”, una versión local de la ex presidenta de Nicaragua Violeta Chamorro, una viuda cuyos hijos habían militado en ambos bandos de la guerra civil nicaragüense en la década de los 80.