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04 de Mar de 2021

América

Los gestos bonitos de Barack Obama

La proclamación oficial del presidente Barack Obama declarando la semana del 11 al 17 de abril como la “Semana Panamericana” fue un gest...

La proclamación oficial del presidente Barack Obama declarando la semana del 11 al 17 de abril como la “Semana Panamericana” fue un gesto muy bonito, pero ya es hora de que Obama tome medidas más concretas para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica.

Es cierto que Obama tiene que lidiar con asuntos más urgentes. La economía estadounidense todavía está débil y Estados Unidos esta afrontando guerras costosas en Afganistán e Irak. Pero Obama se haría a sí mismo y al país un gran favor si prestara más atención a sus países vecinos. Ya ha pasado un año desde que Obama prometió “un nuevo compromiso” con Latinoamérica en la Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad, y su gobierno todavía no tiene muchos logros concretos que mostrar. Entre las cosas que debería hacer:

- Impulsar la reforma inmigratoria: A pesar de su promesa de campaña de instaurar una nueva ley de inmigración “en mi primer año en la presidencia”, Obama no ha invertido demasiado capital político en ese frente. Probablemente haya sentido que debía poner toda su energía en lograr que se aprobara la reforma del sistema de salud antes de embarcarse en el tema inmigratorio. Pero ahora ya no tiene excusas.

El líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, ha prometido impulsar el voto sobre la reforma inmigratoria en las próximas semanas. El senador demócrata Charles Schumer y su colega republicano Lindsey Graham han propuesto una ley bipartidista que, entre otras cosas, ofrece una vía para la ciudadanía a millones de residentes indocumentados si admiten haber transgredido las leyes estadounidenses y que requiere que todos los trabajadores muestren a sus empleadores documentos de identidad biométricos. La Casa Blanca ha elogiado el proyecto de ley, pero no está claro con cuánta energía lo apoyará.

- Aprobar los acuerdos de libre comercio con Colombia y Panamá: Después de haber tenido reservas inicialmente sobre estos acuerdos firmados por su antecesor, Obama instó en su discurso al Congreso el 27 de enero a que los legisladores los ratifiquen y los conviertan en ley. Sin embargo, todavía no ha hecho un esfuerzo serio para ganar la aprobación parlamentaria de ambos acuerdos.

- Reducir los subsidios agrícolas y sobre todo eliminar el arancel de 54 centavos al etanol de caña de azúcar de Brasil, que es mucho más barato y ecológicamente viable que el etanol de maíz producido en Estados Unidos. Eso sería una gran ayuda tanto a los productores agrícolas sudamericanos como a los consumidores estadounidenses.

- Renovar el acuerdo que permite a los camioneros mexicanos entrar en Estados Unidos, tal como lo requiere el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). El secretario de Transporte de Estados Unidos, Ray Lahood, dijo el mes pasado que el gobierno estadounidense está “finalizando un plan” al respecto, pero la agencia Reuters reportó esta semana que “aún no se avista” una solución.

- Lanzar nuevos acuerdos hemisféricos en educación y salud: Eso ayudaría a aumentar el número de estudiantes latinoamericanos en las universidades estadounidenses, que está muy por debajo del número de estudiantes asiáticos, y facilitaría que los seguros de salud de EEUU paguen a los pacientes estadounidenses que se atiendan en hospitales latinoamericanos certificados por Washington.

- Designar un Enviado Especial para las Américas, como Obama prometió hacerlo durante la campaña. Ésto ayudaría a mantener la región en del radar de la Casa Blanca.

Mi opinión: Obama merece crédito por proponer una “sociedad de iguales” con los países latinoamericanos y por dejar atrás la arrogancia política de George W. Bush. Y Obama ha hecho algunos gestos importantes. Pero la postura de Obama hacia Latinoamérica —que podría resumirse en el lema “Yo no soy George W. Bush”— debería tener una fecha de vencimiento de un año, y ese plazo ya venció. Ahora es hora de menos gestos bonitos, de más acciones específicas y proyectos más ambiciosos.