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Rodeo 1: ¿Cómo es la cárcel donde estuvo el panameño capturado por el régimen de Venezuela?
- 23/01/2026 14:40
La liberación del panameño Olmedo Javier Núñez volvió a poner el foco internacional sobre Rodeo I, uno de los centros de reclusión más restrictivos y opacos de Venezuela. Según Alfredo Romero, director ejecutivo de la ONG Foro Penal, se trata de un penal convertido en un espacio de máximo control militar, donde el aislamiento, el anonimato forzado y la deshumanización son prácticas sistemáticas.
Romero, quien conoció el recinto desde dentro como abogado defensor, describió a Rodeo I como un lugar diseñado para no dejar rastro. “Es un centro misterioso, hermético. A nadie se le permite ver cómo funciona realmente”, explicó vía telefónica a La Estrella de Panamá.
El ingreso al penal está marcado por medidas extremas de seguridad. De acuerdo con Romero, todos los custodios cubren sus rostros con pasamontañas y lentes oscuros, mientras que a los detenidos —especialmente extranjeros— se les asignan nombres distintos a los reales, impidiendo su identificación.
Incluso los abogados y familiares que lograban entrar eran encapuchados y guiados por custodios, sin posibilidad de observar el entorno. “No quieren que nadie vea nada de lo que hay adentro”, relató. En etapas anteriores, estas capuchas llegaban a cubrir nariz y boca, provocando desmayos en familiares durante las visitas.
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Las conversaciones con los presos nunca eran privadas. Siempre había custodios alrededor, lo que impedía cualquier intercambio confidencial y profundizaba la sensación de vigilancia constante.
Aunque formalmente depende del Ministerio de Régimen Penitenciario, Romero sostuvo que Rodeo I está bajo control real de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Tras ser desmantelado y reconstruido, el penal pasó a funcionar como un centro de máxima seguridad, destinado a personas consideradas “amenazas”.
“Allí, a todo el que está detenido lo llaman terrorista, sea o no”, afirmó. En bloques separados, los extranjeros han sido recluidos junto a militares y presos políticos venezolanos, bajo un régimen más severo que otros centros conocidos por violaciones de derechos humanos.
Romero fue tajante al comparar Rodeo I con otros recintos: “Es peor que El Helicoide”, uno de los centros de detención más denunciados del país.
Según el director de Foro Penal, quienes salen de Rodeo I lo hacen con afectaciones psicológicas severas, producto del aislamiento, la incertidumbre y la ausencia de contacto humano real. “El estado emocional con el que salen es crítico”, advirtió.
Romero añadió que la experiencia de Olmedo Núñez refleja el nivel de opacidad institucional que rodea a este penal. “Hubo momentos en que ni siquiera sabíamos dónde estaba”, reconoció.