02 de Dic de 2022

América

Las dos opciones para el futuro de Brasil

BRASILIA. Ambos son economistas y tienen una historia de militancia contra la dictadura en los 60, son considerados tecnócratas, poco ca...

BRASILIA. Ambos son economistas y tienen una historia de militancia contra la dictadura en los 60, son considerados tecnócratas, poco carismáticos y con mano dura en el gobierno: el opositor José Serra y la oficialista Dilma Rousseff representan las dos opciones que el domingo 31 de octubre disputarán la Presidencia de Brasil.

A primera vista hasta podría decirse que ente Rousseff y Serra ‘hay probablemente más áreas de concordancia que de conflicto en sus programas’, señaló un reciente editorial de la prensa brasileña.

Ambos son candidatos de la centro-izquierda que alternadamente gobernó Brasil en los últimos 16 años bajo una similar política económica.

LO QUE HEREDARÁN DE LULA

El sucesor del presidente Luiz Inacio ‘Lula’ da Silva heredará un país con menos pobres y crecimiento económico, pero con grandes desafíos históricos y las fragilidades de una economía emergente que ha adquirido un papel cada vez más relevante en el mundo.

Lula hizo una primera transferencia de riqueza para la sociedad que generó un tremendo mercado interno y mejoró un poco las diferencias sociales, pero dejó grandes deudas en educación, infraestructura (en el país que acogerá la Copa del Mundo 2014 y las Olimpiadas 2016), seguridad pública, corrupción y grandes reformas en el carísimo sistema de pensiones e impuestos’, resume a la AFP Alexander Bush, autor del libro Brasil, país del presente.

LA DAMA DE HIERRO

Una dama de hierro que fue mano derecha de Lula en el Ejecutivo, Dilma Rousseff, de 62 años, sale con ventaja de 10 puntos en las encuestas catapultada por la popularidad histórica del presidente que sacó a 29 millones de brasileños de la pobreza y cuya política económica y social ella pretende continuar.

‘Mi objetivo es que nuestro país —uno de los más desiguales del mundo— se convierta en una nación de clase media’, expresa la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) a la que ‘Lula’ sacó del anonimato para hacerla su sucesora.

Rousseff ha defendido el actual modelo económico de respeto a la ortodoxia del mercado, pero también quiere un Estado fuerte, con empresas y bancos públicos potentes, una tendencia que inauguró el actual gobierno tras la onda privatizadora de la década de los 90 en toda América Latina.

Los mercados temen que también ceda a tentaciones de expansión del gasto público, que desestabilizarían la creciente solidez del país.

EL ADVERSARIO - SERRA

Menos atraído por esa geografía del Sur, su adversario Serra ha anunciado cambios sustantivos en la política externa: se acabarán las buenas relaciones Brasil-Irán, será más crítico con sus vecinos de la izquierda —Hugo Chávez en Venezuela y el gobierno de Evo Morales, al que acusó de ser connivente con la entrada de drogas en Brasil— y promoverá una reforma del Mercosur, limitándolo a una área de libre comercio.

Un austero gestor que manejó con mano de hierro la gobernación de São Paulo, —el más rico estado brasileño— Serra defiende un serio ajuste en las cuentas públicas, una reducción del tamaño del Estado y más intervención en las políticas del Banco Central para rebajar las tasas de interés y el valor del supervalorizado real, reclamos del sector productivo.

CAPTURA DE VOTOS

Acompañada en todo momento por el presidente, Lula da Silva, Rousseff recorrió ayer los barrios de Realengo y Bangú, una de las zonas más deprimidas de la capital carioca, en una de sus últimas campañas para agilizar el voto del tercer mayor colegio electoral del país.

Centenares de personas ataviadas con camisetas rojas, el color del PT, salieron a las calles para mostrar su apoyo a Rousseff, favorita en las encuestas.

Mientras que el candidato opositor se dio un baño de masas en la capital fluminense, aunque Serra escogió la playa de Copacabana, uno de los lugares predilectos de los cariocas los domingos, como escenario para sus actividades de campaña.