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01 de Mar de 2021

América

Construcción y libertad

El Pasado 2 de marzo se cumplieron los 200 años de la instalación del primer Congreso de Venezuela presidido por Cristóbal Mendoza, el m...

El Pasado 2 de marzo se cumplieron los 200 años de la instalación del primer Congreso de Venezuela presidido por Cristóbal Mendoza, el mismo que meses más tarde, el 5 de julio de 1811, aprobara el Acta de Independencia que nos proyectó como nación libre e independiente. Con ese marco el Polo Constitucional, integrado por varias decenas de exconstituyentistas, co-redactores de la vigente Constitución de 1999 y por personalidades independientes, militantes de diversas organizaciones políticas, dirigentes sindicales y estudiantiles, profesionales y técnicos, militares retirados y en fin, unidos todos por los principios generales del estado democrático y el respeto al orden constitucional, hicieron público un sencillo pero comprometedor documento titulado ‘El perfil de la transición’. Allí, entre otras cosas, plantean mi nombre como venezolano con condiciones y estatura para encabezar la indispensable transición. Se trata de profundizar la lucha para que este régimen dure lo menos posible e iniciar las tareas correspondientes a la reconstrucción institucional, política, económica y social de la República.

El planteamiento coincide con las convicciones que de manera inquebrantable hemos sostenido estos doce años de terrible decadencia. Se destruye la república democrática y federal deliberadamente. El objetivo del proceso es imponer un estado socialista a la cubana desconociendo los extremos constitucionales vigentes que hoy son letra muerta. Ésta es la razón de ser de vida del actual Presidente. No dará marcha atrás, ni rectificará, ni asomará propósito de enmienda de ninguna naturaleza. Tanto él como nosotros y todos los integrantes del Polo, hemos jurado miles de veces ‘sostener y defender, cumplir y hacer cumplir la Constitución y leyes de la República’. Como frases finales siempre nos fue dicho que ‘si así lo hiciereis, que Dios y la Patria os lo premien, sino que os lo demanden’. Llegamos a un punto del camino en el que hay que asumir la responsabilidad de estar a la altura de ese juramento y recibir el reconocimiento de Dios y el terrenal de la Patria. El otro cargará con el peso de la demanda y condena a la que se ha hecho merecedor.

El citado acto no fue el lanzamiento oficial de mi candidatura presidencial, como proyectaron algunos medios informativos. Para eso habrá tiempo. Fue la ratificación de un compromiso y la aceptación de mi parte de la responsabilidad que se deriva de la confianza depositada por el Polo en un luchador como yo, que no ha sido neutro, ni equilibrista, ni como esos corchos que flotan en todas las aguas. Vamos a una lucha frontal por la libertad y la democracia, por la república federal y descentralizada en contraposición a este esquema comunistoide a la cubana, autocrático y totalitario, estatista y centralizador. Buscamos la unión de todos cuantos crean en los mismos postulados básicos. La unidad nacional trasciende los simples acuerdos partidistas. Útiles, pero no suficientes.