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17 de May de 2022

América

Rousseff navega segura sobre cascada de renuncias

BRASIL. La presidenta Dilma Rousseff perdió su sexto ministro por presunta corrupción, un caso inédito en la historia brasileña que segú...

BRASIL. La presidenta Dilma Rousseff perdió su sexto ministro por presunta corrupción, un caso inédito en la historia brasileña que según analistas apenas afectará la imagen de una mandataria blindada contra los escándalos gracias en parte a su gestión económica.

Rousseff ha perdido siete ministros en once meses de gobierno, seis de ellos por denuncias de irregularidades o enriquecimiento súbito reveladas por la prensa y uno más por criticar a sus colegas de gabinete.

El caso más reciente fue el del ministro de Trabajo, Carlos Lupi, que dimitió al cargo que ejercía desde 2007, presionado por las sospechas de corrupción.

Desde junio Rousseff ha perdido un colaborador por mes, un ‘antirécord’ que no afecta su gobernabilidad ni al parecer tampoco su imagen debido a que la economía va bien y cada dimisión es vista como un esfuerzo de la presidenta por depurar su círculo, dijeron expertos consultados por la AFP.

‘Acá no existe un cuadro de crisis, porque los ministros pierden sus puestos pero sus partidos mantienen los ministerios’.

Rousseff ha sabido tratar estos escándalos sin desbaratar su coalición, dijo Carlos Lopes, director de la consultoría política Análisis.

La percepción generalizada es que la ‘presidenta actúa más rápidamente contra los políticos corruptos que sus antecesores, que es menos tolerante con las irregularidades’, sostuvo Rafael Cortés, investigador político del centro de análisis Tendencias, de Sao Paulo.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores, que encabeza su mentor político, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, gobierna con una coalición integrada por más de 10 partidos, a raíz de que su formación sólo tiene 85 de los 581 diputados de la Cámara baja. Siguiendo una tradición política, la mandataria asegura el apoyo en el Congreso a cambio de distribuir cuotas de poder. No obstante los escándalos, su popularidad superaba el 70% a finales de setiembre y, según las consultorías Análisis y CAC, no se espera un deterioro significativo de su imagen.

Cada ministro que perdió el puesto ha sido reemplazado por otro miembro de su partido, lo que ha permitido a Rousseff ‘mantener el timón del gobierno’ y desmarcarse de los escándalos, protagonizados en su mayoría por personas heredadas de la administración Lula, dijo el politólogo y sociólogo André Pereira, de la consultoría privada CAC.

Rousseff ‘ya ganó confianza en el cargo, apenas crece un escándalo deja caer a los ministros, y los restituye por acuerdo con los partidos. Para ella la prueba de fuego no es la política sino la economía’, afirmó Alberto Almeida, politólogo.

‘El mayor blindaje político de la presidenta es la economía; mientras los brasileños no sientan el efecto de la crisis todo estará bajo control. Además, Rousseff gobierna con una oposición muy débil, que no ofrece una alternativa por ahora", corroboró André Pereira.