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23 de Apr de 2021

América

Dolor, rezos en las calles y luto en el adiós al líder

VENEZUELA. El presidente venezolano Hugo Chávez murió ayer en Caracas, tras batallar contra un cáncer que le impidió asumir su cuarto ma...

VENEZUELA. El presidente venezolano Hugo Chávez murió ayer en Caracas, tras batallar contra un cáncer que le impidió asumir su cuarto mandato consecutivo y extender a casi dos décadas su Gobierno socialista en la potencia petrolera.

Chávez falleció a los 58 años en la capital venezolana, tres meses después de haber sido sometido en Cuba a su cuarta operación tras la detección de un tumor en la región pélvica.

Los venezolanos recibieron la noticia de mano del vicepresidente del país, rodeado de ministros del Gabinete en una cadena de radio y televisión transmitida desde el vestíbulo del Hospital Militar de Caracas, donde Chávez permanecía desde el 18 de febrero.

Horas antes, el vicepresidente y sucesor designado por el fallecido líder había anticipado que el mandatario estaba en sus momentos más difíciles. Además, en esa conferencia de prensa Maduro acusó a la derecha venezolana y a ‘los enemigos de Venezuela’ de querer desestabilizar el país y de haber provocado el cáncer de Chávez.

Cuando se confirmó la tan vaticinada muerte, miles de ‘‘chavistas’’ salieron a las calles. Hubo llantos, rezos, un duelo con pesar que venía siendo contenido por la esperanza. El líder se fue. Y como si fuese escrito en un guión de cine, la figura que concentró el poder y desencadenó la polarización de los últimos 14 años, murió el mismo día del 60 aniversario de la muerte del socialista ruso Josef Stalin.

Ahora deberá asumir el mando el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello. Tal como lo marca la Constitución, debe convocar a elecciones en el plazo de un mes. Maduro, de 50 años y señalado por Chávez como el heredero, debe ser el candidato oficialista. Probablemente competirá con el líder opositor Henrique Capriles, de 40 años.

EL FIN DE UNA AGONÍA

Chávez había regresado de La Habana el 18 de febrero, sin ser visto ni oído, después de haber sido operado el 11 de diciembre por cuarta vez de un cáncer, cuya naturaleza y detalles nunca se dieron a conocer.

Durante todo este periodo de incertidumbre, los venezolanos sólo vieron del otrora omnipresente presidente unas fotografías en las que aparecía consciente en su cama del hospital cubano, rodeado de dos de sus hijas.

La última vez que lo escucharon fue el 8 de diciembre, cuando, al partir a Cuba, se despidió con un ‘hasta la vida siempre’ en el aeropuerto internacional.

CAPRILES SOLIDARIO

‘Mi solidaridad a toda la familia y seguidores del presidente Hugo Chávez, abogamos por la unidad de los venezolanos en este momento’, dijo el principal opositor venezolano Henrique Capriles, que perdió contra el fallecido líder en las elecciones de octubre.

En medio de la incertidumbre, el director de la firma Datanálisis, Luis Vicente León, vaticinó que ‘si el gobierno tiene la capacidad de organizar los comicios incluso antes de un mes, lo hará. Cuanto más rápido mejor, van a aprovechar electoralmente la emotividad generada por la muerte del presidente’.

Chávez, que proyectó gobernar hasta 2031, aspiraba a profundizar su proyecto socialista en este país con las mayores reservas de petróleo del mundo, pero aún con amplios sectores en la pobreza. Con las misiones sociales, una de las claves de su gran popularidad, ayudó a cubrir las necesidades básicas de las clases populares, pese a ser tachado de populista por sus adversarios.

Chávez fue muy cuestionado como amado, dentro y fuera de su patria. Su partido controla el Parlamento y la mayoría de gobernaciones y alcaldías, e hizo marcar el paso al poder judicial. Nunca se mostró pluralista o partidario de la alternancia en el poder y lo concentró todo. A tal punto que hoy aparecen dudas sobre la posible continuidad del proyecto.

Con su don de la palabra y su discurso irreverente, el mandatario no dejó a nadie indiferente. Mientras se ganó la devoción de los pobres, fue insultante y despectivo con sus adversarios políticos, ‘la burguesía y el imperialismo’, polarizando a la sociedad venezolana, literalmente partida en dos.

A medida que la enfermedad fue avanzando, las invocaciones a Dios y a Jesucristo se multiplicaron en boca de Chávez, quien llegó a rogarle al Señor, con lágrimas en los ojos: ‘No me lleves todavía’.

LÍDER EXTREMO

Gobernó incansablemente Venezuela desde 1999, impulsando un modelo socialista basado en la redistribución de los ingentes ingresos petroleros. Invicto en casi todas las batallas electorales que libró en 14 años de poder, deja ahora a Venezuela ante el desafío de continuar sin el teniente coronel retirado, de gran porte y simpatía, que se identificaba como un ‘zambo’ —mestizo de indio y negro— que aspiraba el país.

La enfermedad le obligó a cambiar. Dejó de ser el omnipresente e hiperactivo mandatario que copaba día y noche la programación de los canales de televisión a través de sus cadenas de transmisión obligatoria. Pero la fragilidad no opacó al líder impetuoso, osado y provocador que tan bien conocieron los venezolanos desde que en 1992 lideró un fallido golpe de Estado contra un desgastado sistema bipartidista.

‘Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados’, dijo entonces a modo de promesa al reconocer la derrota, en un mensaje televisado que le dio a conocer y marcó el inicio de una carrera fulgurante.

Tras dos años de cárcel, fue indultado y en 1998 ganó por primera vez las elecciones con un proyecto político en rebeldía contra las élites en el poder. Fue reelegido en 2000, tras una reforma constitucional que impulsó, y de nuevo en 2006, tras superar un golpe de Estado en su contra (2002), un paro petrolero de dos meses (2003) y triunfar en un referéndum revocatorio (2004).

Ajeno a quienes le consideraban déspota, tirano o populista, Chávez fue amasando un gran poder. Hasta su muerte, era comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, a las que se empeñó en politizar; presidente del poderoso Partido Socialista Unido de Venezuela, mayoritario en la Asamblea Nacional, y ejerció control sobre los medios de comunicación del Estado.

Se enfrentó a las clases medias y a la empresa privada, a las que acosó con restricciones económicas y expropiaciones.

Con las clases populares, mayoritarias en Venezuela, desarrolló en cambio una conexión casi espiritual que perduró hasta el final.

Carismático, locuaz y con un gran olfato político, Chávez popularizó expresiones que le acercaron al pueblo como ‘‘Viviremos y venceremos’’ o estigmatizaron a la oposición a la que se refería como ‘escuálidos’.

Sus discursos, emocionales y cargados de religiosidad, exaltaron siempre el patriotismo y el culto al libertador Simón Bolívar, así como a Jesucristo ‘el primer socialista’.

FUNERAL

Las exequias por la muerte de Chávez comenzarán hoy en el hall de la Academia Militar en Caracas y seguirán hasta el viernes, cuando se celebrará la ceremonia oficial, según informó el canciller venezolano, Elías Jaua. Además, agregó Jaua, a partir de ayer rige en Venezuela ‘siete días de luto nacional’. Habrá tres días de honores: ‘Comenzarán las exequias y el homenaje póstumo en capilla ardiente en el hall de la Academia Militar los días miércoles, jueves y viernes’, dijo Jaua, que no reveló dónde será enterrado el mandatario. La ceremonia contará con la presencia de mandatarios de diversas naciones.

Así se cerró ayer una jornada que, como el líder fallecido, pasará a la historia y quedará en la memoria de todos los testigos de su tiempo. El de un líder extremo.