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06 de Mar de 2021

América

Patricia Poleo, una vida entre la pluma y la pared

Exiliada en Miami. Prófuga de la justicia venezolana. Pesadilla para el régimen del fallecido Hugo Chávez por destapar numerosos ‘‘trapo...

Exiliada en Miami. Prófuga de la justicia venezolana. Pesadilla para el régimen del fallecido Hugo Chávez por destapar numerosos ‘‘trapos sucios’’. Reconocida a nivel internacional por seguir las huellas del peruano Vladimiro Montesinos cuando éste se encontraba escondido en Venezuela, la periodista y escritora venezolana Patricia Poleo, acompañada de su esposo y de su madre, dedicó un rato de su tiempo para hablar con La Estrella.

¿POR QUÉ DECIDISTE DEDICARTE AL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN? ¿CUÁNTO INFLUYÓ TU PADRE?

En general, en América Latina el periodismo de investigación se desarrolla a la par de gobiernos autoritarios cuando hay regímenes dictatoriales. Las fuentes comienzan a cerrarse y ahí se despierta el interés por ir más allá de lo que te permite el gobierno. Además, yo me formé en la fuente policial y tribunal y siempre analicé los casos desde ese punto de vista. De hecho, mi forma de entrevistar es más de interrogatorio. En cuanto a la influencia de mi papá, él desempeñó más el papel de padre que de director de periódico y quiso alejarme de aquello instándome a que me dedicara más al análisis.

¿PIENSAS QUE LOS ABUSOS DEL PODER IMPIDEN EL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN?

Claro, y obliga a la autocensura, que es el peor dolor y ejemplo que se está dando a las nuevas generaciones de periodistas en Venezuela. Para que la investigación sea transparente, hay que corroborar siempre con fuentes oficiales, y eso está absolutamente bloqueado en mi país. Yo aprendí mucho del periodismo de investigación de Perú en la época de Fujimori y, sobre todo, las estrategias para desbloquear las fuentes. Sin embargo, en Venezuela es muy difícil porque está la amenaza contra los medios, que obliga a los dueños a decir al reportero ‘hasta aquí’. Pasa con los programas de radio donde el periodista se limita a comentar noticias de farándula o espectáculos.

¿CREES QUE EL PODER CORROMPE? ¿ES DIFÍCIL ALEJARSE DE ELLO?

Sí, y por eso resiento mucho cuando los profesionales de la comunicación deciden tomar la carrera política. Es una pena ver a periodistas exitosos que echan a perder su credibilidad cuando entran en el mundo de la política. Es difícil no negociar y los periodistas no negociamos.

¿CÓMO DEBE SER LA RELACIÓN ENTRE LA PRENSA Y LOS POLÍTICOS?

He despreciado un poco el sector político en el sentido de que ‘el periodista siempre está ahí y el político pasa’. En mis más de 30 años en el periodismo, he visto a muchos políticos pasar y abusar del poder, que después no son nada cuando dejan el cargo. A diferencia del periodista, que siempre sigue siendo importante. Por eso, soy una figura un poco conflictiva porque supuestamente, por mi situación, debería apoyar a todos los políticos de oposición, y no es así. Yo denuncio de un lado o de otro. Uno está ahí para decir la verdad de todo y en eso resiento un poco la conducta de los periodistas en Venezuela. El periodista no está a favor de nada; de lo contrario, sería un publicista. Por ello, sigo siendo periodista y quizá sea la razón por la que continúe en el exilio.

CUÉNTAME SOBRE EL CASO DE VLADIMIRO MONTESINOS, ¿CUÁNTO TIEMPO TE LLEVÓ? ¿CUÁL FUE LA TRASCENDENCIA DEL TRABAJO?

Estuve un año trabajando en el caso y fue bien complicado, tanto para mí como para mi familia, sobre todo, mi hija. Lo trabajé con periodistas y medios peruanos. Fue como una alianza estratégica. Al final tuvo un buen resultado y creo que contribuyó a que el periodismo en Venezuela se viera como algo responsable, transparente y serio. No obstante, yo había empezado antes con casos policiales locales en Venezuela muy escandalosos, como por ejemplo, la corrupción del plan Bolívar 2000 en el gobierno de Chávez. Lo que pasa es que estas publicaciones no tuvieron una connotación tan internacional como el caso Montesinos.

¿FUE UNO DE LOS MOMENTOS QUE MÁS TEMISTE POR TU VIDA?

No porque el gobierno no era criminal como lo es ahora. De hecho, ellos sabían dónde estaba y no me hicieron daño. El momento más duro de mi vida fue cuando me acusaron de homicidio en Venezuela y tuve que esconderme y salir del país porque estaban buscándome todas las policías, incluyendo la cubana.

TAMBIÉN ASESINARON A TU ESCOLTA. ¿TE SENTISTE RESPONSABLE?

Sí, porque era un muchacho muy joven que se había empeñado en trabajar conmigo. Yo no quería y al final cedí. Le torturaron. Fue terrible. De hecho, yo le encontré en la morgue tan golpeado... En este momento dije ‘hasta aquí llego’.

¿POR QUÉ ASUMES ESE RIESGO, PATRICIA? ¿MERECE LA PENA?

Porque siempre he sentido el periodismo como una responsabilidad y nunca lo estudié por querer hacer dinero, eso lo aprendí de mi papá, que fue mi maestro. Además, en Venezuela las circunstancias han obligado a los periodistas a asumir riesgos y papeles que no les corresponden. Siempre digo que una de las cosas que hay que rescatar es la del verdadero oficio alejado del protagonismo. Cuando yo era desconocida, siempre me era más fácil trabajar porque me reunía con las fuentes y nadie me señalaba. Lo mejor para el periodismo de investigación es el anonimato.

¿CÓMO TE GANAS LA CREDIBILIDAD DE TUS FUENTES?

Tengo 35 años en esto y ya algunas fuentes no las corroboro porque sé que son absolutamente válidas, pero cuando viene algo nuevo, lo corroboro varias veces. No obstante, también he dejado de publicar cosas que, aunque se demostraron después, no quería arriesgarme. Creo que el hecho de que yo estuviera fuera de Venezuela me ayudó mucho porque hay fuentes que prefieren hablar con alguien que esté en el extranjero, ya que asumen menos riesgo de ser descubiertas.

DE HECHO, ESTÁS EN EL EXILIO POR LAS PRESIONES Y ACOSOS DEL GOBIERNO DE CHÁVEZ. DIME, ¿QUÉ SENTISTE CUANDO MURIÓ?

Soy muy cristiana y creo que la muerte es el paso a una vida mejor y él no se merecía una salida tan fácil. El cáncer no es el final que yo quería para Chávez. Es más, me opuse a que se le diera tanta relevancia a la enfermedad. Por tanto, lo quería ver morir, pero en la cárcel.

¿QUÉ PIENSAS DE LA IMAGEN QUE PROYECTA MADURO A NIVEL INTERNACIONAL?

Lamento mucho la conducta del mundo con respecto a lo que está pasando en Venezuela. Creo que también ha sido responsabilidad de los venezolanos que no hemos sabido internacionalizar el conflicto. Maduro es bien transparente en lo que quiere y pretende con el país, y lamento que no haya voces internacionales que no lo denuncien. Es obvio que lo que está pasando en Venezuela es responsabilidad del gobierno, sobre todo con la inseguridad, más allá de la escasez, inflación y situación económica. Hay una guerra dispar porque el ciudadano no tiene cómo defenderse y la delincuencia tiene una ventaja total. Es una masacre contra la población civil.

¿Y CÓMO VES EL FUTURO DE TU PAÍS?

Lamentablemente muy mal. Quizá sea necesario que toquemos fondo. Yo dije en Twitter que a lo mejor si la muerte de Mónica Spear contribuye a que los venezolanos abran los ojos y reaccionen, ella será reconocida para toda la vida como una heroína. No obstante, fíjate, ya casi no se habla del tema. Un crimen que fue tan emblemático, no porque ella era reconocida, sino porque estaba con su pareja. Era una familia y el crimen ocurrió delante de su hija de cinco años, que para siempre se va a quedar marcada. Por desgracia, esto pasa todos los días en Venezuela. Es triste que el país no reaccione y que nos dejemos arrinconar por un argumento oficial de ‘esas cosas pasan en todas partes’.

POR ÚLTIMO, ¿EN QUÉ TRABAJAS AHORA? ¿QUÉ PROYECTOS TIENES EN MENTE?

Estoy trabajando en mi programa online ‘DemocraciaTV’, que se está viendo mucho, gracias a Dios. Mi misión va a seguir siendo informar sobre lo que está pasando en Venezuela. Cada vez que puedo, estoy en los medios explicándole al mundo lo que ocurre realmente en mi país porque yo sé que la propaganda oficial arropa mucho; es decir, el dinero que tiene el gobierno para decir mentiras es muy grande. Mi proyecto siempre va a ser volver a Venezuela y cuando llegue el día, quiero dedicarme a que el periodismo vuelva a ser periodismo, que dejemos de ser protagonistas y pasemos a ser contralores del Estado y de las Instituciones.