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01 de Apr de 2020

América

La necesidad de cambios se impone en Cuba

Esos ‘peligros' fueron sopesados en la Cumbre Cuba Opportunity Summit que tuvo lugar en Nasdaq MarketSite de New York, recientemente

Los cubanos saben que la necesidad de cambios se impone en la Isla para modernizar y dinamizar su economía y, en especial, para atraer inversiones extranjeras y créditos para financiar sus grandes proyectos de desarrollo, y hacia ese objetivo se marcha inexorablemente mediante la aplicación de sus lineamientos económicos.

Pero nadie puede llamarse a engaños, pues aunque Cuba haga cambios dramáticos como ya está haciendo según esos lineamientos aprobados en el VI Congreso de su partido único, hay muchos factores que ralentizan ese proceso lo cual crea el riesgo de que el inversionista extranjero se inquiete si sus gestiones se atascan o los resultados iniciales de su inversión no son los esperados.

Esos ‘peligros' fueron sopesados en la Cumbre Cuba Opportunity Summit que tuvo lugar en Nasdaq MarketSite de New York, recientemente. Allí surgieron algunos problemas actuales que podrían funcionar como freno a la iniciativa empresarial foránea, como el hecho de que las empresas que operan en la Isla todavía tienen que contratar a los empleados a través de instituciones del gobierno.

Otro de los presuntos escollos para la inversión directa es la sobrevivencia de dos monedas, el peso nacional y el peso convertible, lo cual complica, según los ejecutivos empresariales, las transacciones, divide a la economía en dos y hace más difícil fijar precios de mercado, por lo cual estiman que lo inteligente sería unificar las monedas y hacer que sean libremente convertibles.

Las autoridades cubanas nunca han ocultado esos problemas y reiteran que trabajan arduamente en su eliminación, caso específico la concomitancia de dos monedas y la decisión tomada de erradicar esa situación, aunque ejecutarla es más complicado de lo que a simple vista parece.

Pero si bien es cierto que de parte de Cuba perviven factores que afectan una relación más fluida con el inversionista, en el caso de las empresas norteamericanas este se enfrenta a barreras extras por el bloqueo comercial y otras sanciones contra Cuba vigentes desde 1960, cuando se convirtieron en leyes, y que todavía no han sido desmanteladas por el gobierno del presidente Barack Obama, a pesar de que puede hacer uso de sus prerrogativas y resolver muchas de esas trabas y obstáculos.

Obama tiene la posibilidad de dejar en el esqueleto el bloqueo y que las relaciones económico-financieras fluyan con mayor normalidad aún con la sobrevivencia de algunas pocas leyes que solo el Congreso de Estados Unidos puede derogar. La decisión del sector republicano más conservador de no actuar contra la decisión presidencial de sacar a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo, reveló entre otras cosas que los adversarios de Cuba en el aparato legislativo no reúnen ni la más mínima fuerza para trabar el proceso de desbloqueo.

Sin embargo, en la cumbre del Nasdaq se reconoció que los cambios pueden ser considerados una prueba de lo lejos que ha llegado Cuba desde que se tomó la decisión de dinamizar la economía y estimular su apertura.

Como señaló en el seminario Philip Peters, presidente de Cuba Research Center, lo que ha hecho La Habana de forma reciente al cambiar sus políticas de los últimos 50 años, es un paso drástico cuya importancia no debería perderse de vista, incluso si se considera que se han visto obligados por las circunstancias.

Su colega Mark Entwistle, ex embajador de Canadá en Cuba y ahora fundador de Acasta Capital, sostiene que la Isla quiere prosperar, pero necesita ayuda para acceder a los mercados internacionales de capitales. Internamente, dijo, Cuba también está transformándose con la creación de cooperativas urbanas y los economistas prevén que miles más se crearán este año. ‘La estructura regulatoria referente a las cooperativas aún no está a la altura de su papel en la economía y en la sociedad, pero eso es algo que debemos continuar vigilando', añadió.

Admitió que la historia de la Cuba actual es una historia política y económica complicada. Las empresas americanas que deseen tener éxito necesitan tiempo para comprender ese mercado emergente, su gobierno y su pueblo. ‘Es preciso escuchar realmente lo que ellos tienen que decirnos', reconoció Entwistle. ‘Los cubanos son negociadores difíciles, pero muy abiertos. Tienen la mente clara, sus prioridades económicas y no serán necesariamente aquello que queramos hacer'.

Las empresas que tomen en cuenta estas consideraciones se encontrarán con una estabilidad inesperada y favorable al éxito. Fundamentalmente, si usted tiene un término medio, visión estratégica para el país, si no está allí para ganar dinero deprisa y sabe lo que pretende, verá que el ambiente es bastante estable, aseguró Entwistle a sus socios del Nasdaq.

ANALISTA