25 de Feb de 2020

América

Cuba y EE.UU., el largo camino de la normalización

El camino por transitar es largo y escabroso, pero no hace falta ser un experimentado alpinista para escalarlo

Cuba y Estados Unidos iniciaron este viernes 11 de septiembre el largo camino hacia la normalización de relaciones totales aunque plagado de grandes obstáculos y divergencias que han tomado fuerza y tamaño en 54 años de antagonismos

Una comisión bilateral que encabezan la diplomática Josefina Vidal, y el subsecretario adjunto para América Latina, Alex Lee, tiene la difícil misión de desentrañar una enmarañada red de asuntos que por sus complicaciones jurídicas, políticas e incluso ideológicas, puede durar largo tiempo en la agenda de trabajo de ambas naciones.

Una vez acordadas las funciones y alcance de la comisión, este viernes, se logró establecer la periodicidad de los próximos encuentros, los objetivos y resultados que se esperan de las reuniones, aunque lo más destacado es que se determinó un calendario de temas precisos.

En la larga lista figuran el establecimiento de mecanismos de cooperación en áreas como la protección medioambiental, salud, aviación civil, narcotráfico, trata de personas, delitos de tipo transnacional y derechos humanos , entre otros.

La parte más sustantiva, pero de muy largo alcance, radica en la definición de acuerdos bilaterales de resarcimiento, como las compensaciones al pueblo cubano por lesiones sociales y económicos causados por el bloqueo y la hostilidad hacia la Isla, y a propiedades norteamericanas nacionalizadas tras la Revolución, y la protección a marcas y patentes.

En la base de las negociaciones figura, indispensablemente, el levantamiento del bloqueo y la devolución del territorio cubano de Guantánamo, donde está enclavada la base militar de igual nombre. Ese hilo conductor trazará el camino del próximo encuentro,en noviembre de este año, que se celebrará en Washington.

Entre las prioridades para Cuba en esa ronda persisten el cese del financiamiento de Washington a las actividades de oposición interna en la isla y de transmisiones radiales y de TV ilegales hacia territorio nacional, además del perfeccionamiento de los acuerdos para desestimular la emigración ilegal.

De hecho, este primer encuentro ha dibujado un plan general para una normalización verdadera y plena de las relaciones. No hay en la agenda temas fáciles y todos requerirán de una gran voluntad de negociación.

Adentrarse en los problemas relacionados con el bloqueo económico, comercial y financiero absorberá un gran tiempo de los negociadores, en especial porque a la administración del presidente Barack Obama le queda poco tiempo para aplicar las prerrogativas ejecutivas que pueden permitir iniciar un desbloqueo a fondo, eliminando todo lo eliminable, sin tener que acudir al Congreso.

Precisamente, el presidente Barack Obama renovó este mismo 11 de septiembre por otro año la Ley de Comercio con el Enemigo a fin de conservar facultades discrecionales para modificar el sistema de sanciones contra Cuba.

Actualmente, dicha legislación -sancionada en 1917 y cuya acción debe extenderse cada año- solo afecta a este vecino país caribeño.

La reunión en La Habana de la comisión bilateral se realizó con viento moderado en el Congreso de Estados Unidos, donde las iniciativas de los republicanos más recalcitrantes contra las negociaciones no han avanzado y, en cambio, senadores y representantes favorables al levantamiento del bloqueo, han ido ganando terreno.

Son los casos, por ejemplo, del republicano por Minnesota Tom Emmer, quien presentó junto con la demócrata Cathy Castor -de Florida- el proyecto de ley ‘Cuba Trade Act of 2015', que propone levantar el embargo, al igual que había hecho en el Senado, en junio, el también republicano Jerry Moran, de Kansas.

En julio, los republicanos adversarios no pudieron impedir que fuera aprobada una enmienda para levantar la restricción de viajes a la Isla ni la de Kevin Cramer para abrir la isla a empresas de telecomunicaciones e Internet estadounidenses.

El camino por transitar es largo y escabroso, pero no hace falta ser un experimentado alpinista para escalarlo. Lo importante es que ya se comenzó a andar y con buen pie.

ANALISTA