25 de Feb de 2020

América

Negociaciones Cuba-EE.UU., lentas pero por buen camino

La segunda reunión de la Comisión Bilateral Cuba-Estados Unidos   se centró en la demanda de levantar el bloqueo económico contra la isla.

La segunda reunión de la Comisión Bilateral Cuba-Estados Unidos con Washington como sede se centró en la demanda de levantar el bloqueo económico contra la Isla y devolver el territorio que ocupa una base naval en Guantánamo.

Las delegaciones, reunidas en el Departamento de Estado, revisaron además los acuerdos de la primera ronda del 11 de septiembre en La Habana, los resultados obtenidos desde entonces, y otros complejos asuntos pendientes de solución.

Para el gusto de los cubanos de a pie, las negociaciones marchan muy lentas, aun cuando las autoridades han insistido en discursos y otras comparecencias en el carácter complejo del diálogo y en particular que una normalización de las relaciones no está a la vuelta de la esquina.

Analistas de la calle, que se encuentran por doquier, pues el cubano opina de todo, consideran que si bien esta segunda ronda marca el camino correcto, su marcha es demasiado lenta para el corto tiempo que la queda al presidente Barack Obama en la Casa Blanca, la cohetería que el partido Republicano le tiene puesta a su gobierno para convertir en escombros a su candidata Hillary Clinton, y obstaculizar decisiones como cerrar el campo de concentración en que fue convertida la base de Guantánamo.

Muchos ciudadanos ven con limitado optimismo que en este nuevo encuentro fueran revisados los pasos dados hasta ahora, que pueden conducir a acuerdos concretos sobre temas como la protección del medio ambiente, como dijo la funcionaria cubana Josefina Vidal, la jefa de la delegación cubana, y confirmara por su lado el subsecretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Edward Alex Lee.

Sin dejar de reconocer la importancia de esos temas, la gente espera hecho más concretos por parte del presidente Obama que golpeen bien fuerte, con ánimos de derribarlo, al muro del bloqueo económico, comercial y financiero, que aún se mantiene intacto, y es lo que comentan en la calle al cuestionar su reticencia a usar sus prerrogativas para ir desmantelándolo. Y no es que sea poca cosa en lo que se ha avanzado, como los intercambios iniciados que no habían tenido lugar antes, tanto de carácter bilateral como multilateral, entre ellos la seguridad marítimo-portuaria, la aplicación y el cumplimiento de la ley, como reveló la funcionaria cubana.

Pero lo que más expectativas crea de esta ronda es que posibilitó programar nuevos diálogos para las próximas semanas acerca de la cuestión migratoria y la trata de personas, y en especial la valoración positiva de las recientes visitas de alto nivel entre los dos países y las que tendrán lugar aun cuando no se ha filtrado a qué nivel, con lo cual queda la posibilidad de que haya más claridad al respecto en el diálogo que continúa desde hoy mismo hasta febrero de 2016 cuando volverá a sesionar en La Habana la Comisión.

A la sombra del diálogo han sucedido cosas importantes que merecen la pena destacar, como la participación de más de una treintena de empresas estadounidenses importantes en la XXXIII Feria Internacional de la Habana, recientemente concluida y el anuncio sobre un muy cercano restablecimiento de vuelos regulares entre Cuba y EE.UU. y del correo postal directo entre ambos países.

No obstante esos pasos positivos, Cuba mostró decepción por la votación de Estados Unidos contra una resolución en Naciones Unidas para eliminar el bloqueo, y a su vez la Casa Blanca le reprochó a los cubanos que volvieran a presentar el proyecto.

Pero después de ese intercambio de críticas, el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, reveló a los periodistas que el presidente Barack Obama está revisando distintas ‘opciones' para relajar el embargo comercial y financiero mediante acciones ejecutivas. Kirby no precisó en qué podrían consistir esas medidas, y la Casa Blanca tampoco se ha pronunciado al respecto, pero lo cierto es que lo ejecutado hasta ahora por Obama ha sido frustrante y ni siquiera se acerca a las expectativas creadas y han tenido más bien un sentido publicitario pero de poco efecto.

Robert Muse, un experto en la legislación estadounidense respecto a Cuba, cree que el presidente tiene mucho margen de maniobra. Si Obama quisiera, dijo, podría dejar el bloqueo ‘como un trozo de queso que tiene tantos agujeros que ya no le queda queso', una ‘reliquia' sin efecto real que al Congreso no le quedaría más remedio que eliminar.

ANALISTA