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02 de Jul de 2022

América

Cuba-EE.UU.: transacciones sí, pero sin liberar el uso del dólar

Los cubanos se alegran de las nuevas regulaciones anunciadas por los Departamentos del Tesoro y Comercio de Estados Unidos

Los cubanos se alegran de las nuevas regulaciones anunciadas por los Departamentos del Tesoro y Comercio de Estados Unidos para relajar el bloqueo a la Isla en tanto y cuanto dan continuidad a la normalización de relaciones, pero sólo hasta allí. Esta tercera revisión adicional a los cambios de los Reglamentos de Control de Activos Cubanos y los de Administración de Exportaciones puestos en marcha hace ya un año -el 16 de enero de 2015 y en vigor el día 21-, no alteran tampoco las bases del bloqueo que son los grandes obstáculos para dicha normalización, pero avanza por esa vía.

Se elimina la condición de hacer pagos por adelantado y al contado para la exportación a Cuba de productos no agrícolas, pero contradictoriamente mantiene las mismas restricciones en el uso del dólar, lo que no deja claro cómo podrían ejecutarse tales créditos.

El hecho más notable es el reconocimiento de la empresa estatal cubana como actor comercial, pero contradictoriamente también limitada a servicios puntuales como el arrendamiento de aviones cuando el Estado sería el gran comprador. Quedan exceptuadas de esa medida las ventas agrícolas, que deberán seguir siendo pagadas por adelantado, como dispone la legislación del bloqueo a la Isla, lo cual es una incongruencia aberrante.

Sin embargo, ya se han registrado hechos positivos, como la visita del ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, a la Cámara de Comercio de Estados Unidos, donde lo recibió su vicepresidente ejecutivo, Myron Brilliant, quien reconoció los avances en las relaciones con Cuba y las perspectivas de negocios para ambos países, tras admitir que "falta mucho por hacer".

La Cámara de Comercio estadounidense, que representa los intereses de más de tres millones de empresarios, creó en septiembre pasado el Consejo Empresarial Estados Unidos-Cuba para impulsar las oportunidades de negocios y remover barreras en el acercamiento a la mayor de las Antillas.

La visita de Malmierca a Washington coincidió con la del secretario de Transporte, Anthony Foxx, a La Habana, donde firmó un memorando de entendimiento para regularizar los vuelos directos entre las dos naciones, lo que permitirá por el momento 110 vuelos directos diarios ida y vuelta, 20 de ellos a La Habana y 10 en los aeropuertos internacionales en provincias del interior.

Paralelamente, el Gobierno de Estados Unidos dio permiso a una compañía de Alabama para construir tractores en Cuba, lo que podría convertirla en la primera firma manufacturera estadounidense en instalarse en la isla desde la revolución de 1959.

Horace Clemmons y Saul Berenthal, dueños de la compañía Cleber LLC, planean financiar una fábrica de entre 5 y 10 millones de dólares en el puerto cubano de Mariel, en el oeste de La Habana, en la que construirán tractores pequeños para venderlos a agricultores y constructores privados locales, como primer paso de proyectos más ambiciosos.

En consecuencia, las medidas ratifican el interés de afianzar los mecanismos de influencia de Washington sobre la sociedad cubana para tratar de cambiar el sistema político e ideológico como ha proclamado el propio presidente Barack Obama y reafirmado la secretaria de Comercio, Penny Pritzker.

‘Estos cambios regulatorios facilitarán las exportaciones que ayudarán a fortalecer la sociedad civil en Cuba (sector no estatal) y mejorar las comunicaciones desde y entre los cubanos', dijo Pritzker.

El secretario del Tesoro, Jack Lew, mantuvo la retórica contra el gobierno revolucionario al insistir en que se seguirán tomando los pasos necesarios "para ayudar al pueblo cubano a lograr la libertad política y económica que merece'. Igual postura adoptó el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Ned Price, al señalar que ‘EE.UU. está poniendo de su parte para eliminar los impedimentos al pueblo cubano'.

Numerosos expertos estadounidenses consideran que Obama podría vaciar aún más de contenido el bloqueo y que si pretende viajar a Cuba antes durante su mandato ya debería ir ejecutando sus prerrogativas al respecto, entre ellas autorizar el uso del dólar en las transacciones internacionales de la Habana, en especial ahora con los convenios en la aeronáutica y las telecomunicaciones.

El tiempo que le resta a Obama en la Casa Blanca es poco y en un ambiente preelectoral en el que los republicanos están haciendo lo indecible para sacar a los demócratas de la oficina oval, todo lo que se haga para blindar el proceso de normalización de relaciones es poco.

ANALISTA