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17 de Jan de 2021

América

Supermartes en EEUU: la votación en Alaska cierra mañana

Doce estados se vuelcan a las urnas para definir a cuál demócrata y cuál republicano nominarán a la Presidencia. ¿Cómo llegaron hasta aquí?

Supermartes en EEUU: la votación en Alaska cierra mañana
La demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump.

Electores estadounidenses en una docena de estados participan de una jornada fundamental de las primarias partidarias, el supermartes, en la que el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton buscan victorias para avanzar hacia la confirmación de sus candidaturas.

El estado de Virginia dio la largada a una maratón electoral que solamente terminará en las primeras horas de mañana, miércoles, cuando cierre el último puesto de votación en Alaska.

Se trata de una jornada decisiva en la carrera por las nominaciones partidarias, por el enorme número de delegados a las convenciones que están en disputa en la docena de estados.

Entre los demócratas, serán atribuidos 19% de los delegados a la convención del partido, en el indirecto sistema electoral estadounidense, pero la apuesta es mayor para los republicanos que determinarán 24% de sus delegados, casi la mitad de los necesarios para ganar la disputa interna.

El polémico multimillonario Donald Trump espera confirmar en las urnas su avasalladora ventaja en los sondeos sobre sus adversarios dentro del Partido Republicano.

“Pienso que tendremos una imagen más clara pero no creo que vayamos a saberlo con seguridad. Todavía hay mucha incertidumbre y algunos estados deberán decidir después de hoy”, señaló Stephanie, una votante republicana en Alexandria, Virginia.

Trump recibió un apoyo de peso del ex aspirante presidencial y gobernador de New Jersey, Chris Christie, pero algunos conservadores expresan públicamente que no votarán por el magnate si gana la nominación del partido, que vive una crisis de identidad sin precedentes.

“Esto es realmente un movimiento”, dijo Trump el lunes en un mitin en Georgia (sur), al repetir su promesa de construir un muro en la frontera de Estados Unidos y México para frenar la inmigración clandestina.

“Mis seguidores no son gente enojada. Yo no soy una persona enojada, pero hay rabia en el partido” con el gobierno del presidente Barack Obama, dijo en una entrevista con Fox News este martes, repitiendo un tema de su campaña.

Sus dos principales rivales son los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, de estilos e ideologías opuestas, intentan desesperadamente unir al partido contra el hombre de negocios que consideran no ser suficientemente conservador.

Incapaces de achicar la distancia que los separan del multimillonario, Cruz y Rubio pasaron a usar las mismas armas de Trump, y la campaña se transformó en un festival bizarro de insultos, golpes bajos y discursos que incluyen menciones a calzoncillos sucios, a la transpiración y alusiones a la confiabilidad de hombres con manos pequeñas.

Trump respondió este martes acusando a Cruz de no “hacer nada” por su estado de Texas y a Rubio de hacer un “trabajo horrible” en Florida, su estado natal.

Uno de los más respetados dirigentes republicanos, el senador John McCain (que compitió con Obama en 2008), dijo que era “perturbador” el nivel al que había caído la campaña de su partido.

A la salida de un centro de votación, el microempresario Steve Slye dijo que había votado en la interna republicana por el gobernador de Ohio, John Kasich, porque “es el único adulto de ese grupo”.

En el campo demócrata, Hillary Clinton está en una cómoda posición frente al senador Sanders, especialmente en los estados sureños.

Clinton había iniciado la campaña como favorita absoluta, hasta que la "revolución política" de Sanders. Pero la victoria de la ex primera dama en Carolina del Sur pareció devolver a Clinton el liderazgo y la autoconfianza previo de una jornada fundamental como la del supermartes.