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03 de Dec de 2020

América

EE.UU. contempla relación internacional en nuevos ataques

El detenido tras los atentados con explosivos en Nueva York y Nueva Jersey nació en Afganistán y llegó a EE.UU. con doce años

EE.UU. contempla relación internacional en nuevos ataques
La policía y el FBI hablan con Mohammed Rahami (3-i), padre de Ahmad Khan.

Las autoridades estadounidenses detuvieron el lunes a un hombre por su posible vinculación con la explosión de varios artefactos en Nueva York y Nueva Jersey durante el fin de semana y admitieron por primera vez que no se descarta una conexión con el terrorismo internacional.

El sospechoso, identificado como Ahmad Khan Rahami, es un hombre de 28 años nacido en Afganistán y con pasaporte estadounidense, que fue arrestado este lunes en la ciudad de Linden, en el estado de Nueva Jersey, durante un tiroteo en el que resultaron heridos tanto el detenido como dos policías.

Las autoridades creen que Rahami es el hombre que aparece en las grabaciones captadas por varias cámaras de seguridad tanto en la calle 23 de Manhattan, en el barrio de Chelsea, donde el sábado estalló un artefacto que dejó 29 heridos, como en la calle 27, donde poco después se localizó otro artefacto que no llegó a detonar.

Rahami fue identificado a partir de una huella dactilar y gracias a un teléfono móvil adherido a la olla a presión con explosivos que se encontró en la calle 27 y ahora los investigadores quieren saber si el hombre actuó solo y si detrás hubo motivaciones políticas o religiosas.

PASO A PASO

El rastro sospechoso

La investigación se centra en el origen y las actividades del sospechoso, detenido tras un tiroteo. en el que resultó herido, junto a dos policías.

Hace cuatro años viajó a Afganistán, su país de nacimiento, desde donde, cuentan sus conocidos, volvió totalmente cambiado.

Aunque durante el fin de semana los principales líderes políticos de Nueva York evitaron hablar de un ataque con vínculos con el terrorismo internacional, este lunes admit ieron esa posibilidad tanto el gobernador del estado, Andrew Cuomo, como el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio.

"No me sorprendería que se encuentre una conexión internacional con este acto", repitió el gobernador Cuomo en varias apariciones en televisión. "Ahora tenemos todos los motivos para creer que sí fue un acto de terror", dijo por primera vez el alcalde en una conferencia de prensa.

Por su parte, el agente especial encargado del FBI en Nueva York, William Sweeney, afirmó que las autoridades no tienen constancia de que haya una célula terrorista operando en la zona y explicó que ahora la investigación se centra en el origen y las actividades del sospechoso y conocer más sobre su presencia en las redes sociales.

Rahami, que tuvo que ser trasladado a un hospital de Newark, pasará ahora a disposición judicial y las autoridades federales ya están trabajando para preparar el caso en su contra, anunció el fiscal federal del distrito sur de Nueva York, Preet Bharara, quien no descartó que también se presenten cargos en Nueva Jersey.

La detención del sospechoso tuvo lugar unas horas después de que el FBI emitiera una alerta en la que se identificaba a Rahami junto a cuatro fotos, en la que por primera vez se activó el servicio de mensajes de emergencias a través de la red de teléfonos móviles de Nueva York para pedir la colaboración ciudadana. Horas antes de su arresto, la Policía descubrió cerca de la estación de trenes de Elizabeth (Nueva Jersey) una mochila con cinco bombas de fabricación casera, una de las cuales llegó a estallar de forma accidental mientras un robot de la brigada de explosivos la estaba manipulando para proceder a su deflagración

Rahami nació en Afganistán en 1988 y a los doce años se trasladó con su familia a vivir a Nueva Jersey, donde años después obtuvo la ciudadanía estadounidense, según fuentes de inteligencia citadas por diferentes medios, que añadieron que en los últimos años viajó en varias ocasiones a Pakistán y Afganistán.

Un amigo del detenido relató al periódico The New York Times que Rahami era un chico aparentemente normal, que solía vestir ropa occidental y que trabajaba en el restaurante familiar de Elizabeth, hasta que hace cuatro años desapareció y, según le contó entonces uno de sus hermanos, viajó a Afganistán, donde se quedó varios meses. "Al volver parecía una persona completamente diferente", afirmó al periódico.