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14 de Oct de 2019

América

Curia nicaragüense analiza permanencia en el diálogo nacional

La jerarquía de la Iglesia nicaragüense anunció si discutirá hoy su continuidad en la mesa de diálogo, que se mantiene abierto entre el Ejecutivo del presidente Ortega y los grupos opositores a su gobierno

Nicaragua vive la peor crisis sociopolítica desde el conflicto armado que sufrió el país a finales de los años 70.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua evaluará hoy si continúa participando en el diálogo nacional con el gobierno de Daniel Ortega, tras las acusaciones de que el episcopado es partícipe de un plan de golpe de Estado.

Según reportes de la agencia Efe , el jueves pasado, durante la celebración del aniversario 39 de la revolución de Nicaragua, Ortega afirmó que los obispos ‘se descalificaron como mediadores y testigos' del diálogo, al pedirle que adelantara para marzo de 2019 las elecciones de 2021, como la manera más eficaz de superar una crisis que ha dejado más de 300 fallecidos en las manifestaciones contra el presidente.

CRONOLOGÍA DE LA CRISIS

Nicaragua vive más de tres meses de conflicto interno

18 DE ABRIL

Se convocan marchas en rechazo a la reforma de la seguridad social, que se transforman en reclamos de la salida de Daniel Ortega.

14 DE MAYO

La Conferencia Episcopal anuncia que el diálogo nacional comenzará dos días después; el Gobierno acepta participar.

18 DE JULIO

La OEA aprueba una resolución en la que pide a Ortega aceptar la propuesta de adelantar las elecciones fijadas para 2021.

‘Mañana (hoy) va a ser uno de los temas que vamos a abordar', aseguró el cardenal Leopoldo Brenes, al ser consultado por periodistas sobre su permanencia en el diálogo.

Preguntado sobre si se mantenían como mediadores, el cardenal respondió: ‘Pienso que sí, porque oficialmente, a través de una carta, no se nos ha dicho lo contrario'.

El mismo Ortega, quien había invitado a los obispos a ser mediadores del diálogo entre el Gobierno y diversos sectores de la sociedad nicaragüense en mayo pasado, ha pasado a cuestionar recientemente el papel de la jerarquía eclesiástica; misma que ha criticado con dureza al Ejecutivo del país centroamericano.

‘Me dolió que los señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas', denunció Ortega el pasado 19 de julio. Managua acusa a la oposición de desestabilizar el país con cortes de calles y violencia.

Las tensiones aumentaron luego de que el pasado 9 de julio un grupo de simpatizantes de Ortega participaran en un confuso incidente en un templo católico, en el que se vieron heridos los máximos representantes de la Iglesia católica del país, como Brenes y el nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag.

Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos han responsabilizado al Gobierno de Ortega de graves violaciones de los derechos humanos.

La CIDH ha denunciado ‘asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país', lo que el Gobierno de Nicaragua rechaza.

SOLIDARIDAD EN LA REGIÓN

A medida que la crisis en el país centroamericano se ha ido profundizando, la situación ha despertado la preocupación de las curias en otros países latinoamericanos.

Sobre esto, el cardenal Brenes informó ayer que más de 500 misas en Latinoamérica fueron dedicadas al país centroamericano.

‘Más de 500 eucaristías se estarán celebrando hoy (ayer) en América Latina por Nicaragua, por todos los nicaragüenses, sin exclusión alguna, por todos', dijo el cardenal, al inicio de la misa celebrada en la catedral metropolitana de Managua.

Nicaragua atraviesa la época más violenta de su historia en tiempos de paz, desde la cruenta guerra civil a finales de los años 70 y gran parte de los 80.