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04 de Jul de 2020

América

La teoría del péndulo en las elecciones de EEUU

Aunque los demócratas seduzcan a la mayoría del electorado, son los colegios electorales y los estados 'clave' los que escogerán al nuevo inquilino de la Casa Blanca

Las elecciones generales en EEUU se celebran en noviembre de este añoMike Nelson | EFE

El Partido Demócrata en Estados Unidos está ahora inmerso en las primarias para elegir a su candidato para la elección presidencial de noviembre, mientras que en el Partido Republicano todas las apuestas corren a la nominación de Donald Trump en la convención de agosto.

Si Trump no repite en el poder, rompería con la tendencia de los últimos tres presidentes anteriores a él: William 'Bill' Clinton, George W. Bush y Barack Obama, que no encontraron mayor obstáculo para gobernar por dos periodos seguidos.

Pero Trump no parece tenerla tan fácil, al menos no según los medios estadounidenses afines al establisment demócrata. La misma ala del partido que apoyó la figura de Hillary Clinton en las pasadas elecciones, a pesar de ser una candidata divisoria. Esta a su vez renunció a la nominación anteriormente en favor de Barack Obama, quien luego la nombró secretaria de Estado durante su gobierno.

Claves en la Elección Presidencial en Estados Unidos

Ahora, según coinciden varios analistas políticos, Clinton y Obama son caras consentidas del establishment, o lo que el economista estadounidense Joseph Perkins denomina como la 'corporatocracia'. Hillary Clinton, sin embargo, no pudo capitalizar su experiencia política para eclipsar el voto de los colegios electorales, a pesar de haber ganado el voto popular en las pasadas elecciones de 2016, perdiendo la presidencia ante Trump por los votos electorales.

Y es justo en base a la teoría del péndulo que se puede explicar –en parte– el fenómeno Trump y su ascenso al poder. El gobierno de Obama, con hitos como haber sido el primer presidente negro de Estados Unidos, un premio Nobel bajo el brazo y el histórico acercamiento con Cuba, no convenció a los votantes con su endoso a Clinton. Y en el polo opuesto estaba Trump.

Según reseña el autor José Lorenti en la revista Rebelión, la teoría habla de la existencia de un movimiento pendular en cuanto a las formas del Estado en determinados momentos. “Esta lógica binaria entre la derecha y la izquierda en un ciclo pendular, parte de la aseveración funcionalista de los roles que debe cumplir cada gobierno en determinado momento; si el gobierno no mantiene relativo equilibro dentro de su manejo gubernamental y dentro de las políticas públicas, lo más probable es que el péndulo viraría hacia su opuesto”.

Fenómeno Sanders

El senador demócrata Bernie Sanders, de 78 años, se proyecta como el cantidato 'antisistema' incluso dentro de su partido. Tras ceder y apoyar a Clinton en las pasadas elecciones, Sanders se mantuvo consecuente con sus ideas progresistas y su autodefinición como socialista democrático. Subió como la espuma. Incluso rebasó al exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, que despilfarró $500 millones en su corta campaña preelectoral.

Todo pintaría bien –según el péndulo– si el apoyo demócrata se hubiera concentrado en un candidato, el que tenía más opción de vencer a Trump o de convencer a los indecisos. Pero los precandidatos demócratas se alinearon con Joe Biden, ex vicepresidente de Barack Obama y fuertemente cuestionado por propasarse físicamente con niños y niñas, incluso frente a las cámaras.

El politólogo Richard Morales lo ve así: están los distintos frentes del establishment intentando frenar a Sanders, desde Bloomberg a Biden, que representan a los capitales financieros, a las grandes fortunas, que ven en Sanders una amenaza a su poder y privilegios. Por ello –dice Morales– han montado tácticas políticas como candidatos títeres para diluir el campo y dispersar los votos, descalificaciones y manipulaciones. “Por encima de Sanders, el establishment prefiere a Trump, que ha favorecido a esos capitales financieros”, expresa.

Y es que probablemente el poder no esté ni siquiera en el péndulo, sino en la base que lo sostiene; los que mueven los hilos, los donantes de las campañas.