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02 de Jun de 2020

América

Ancianos de las favelas de Río se resisten a aislarse en hoteles gratuitamente

Crivella volvió a extender la invitación este jueves en un intento de reducir el número de personas en riesgo en Río de Janeiro

Personas caminan este jueves en la favela de Rocinha, en Río de Janeiro
Personas caminan este jueves en la favela de Rocinha, en Río de JaneiroEFE

Los ancianos que viven en las favelas de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, uno de los grupos de mayor riesgo en la actual crisis sanitaria generada por el coronavirus, se resisten a aceptar la invitación de la alcaldía de resguardarse temporalmente en hoteles con todos los gastos pagos.

La iniciativa lanzada hace dos semanas por la alcaldía de Río de ofrecer 1.000 cupos en hoteles a personas de más de 60 años residentes en favelas para mantenerlos alejados del posible contagio tan sólo había sido aceptada por 27 personas hasta este jueves, informaron a Efe voceros de la Secretaría municipal de Asistencia Social y Derechos Humanos.

Pese a una campaña de información realizada diariamente en las favelas de la zona sur de Río de Janeiro y a las insistentes peticiones del alcalde Marcelo Crivella, los adultos mayores al parecer prefieren permanecer en las favelas junto a sus familias pese al riesgo de contraer el COVID-19.

Crivella volvió a extender la invitación este jueves en un intento de reducir el número de personas en riesgo en Río de Janeiro, una ciudad en la que el 22,03 % de sus 6,3 millones de habitantes vive en favelas, es decir 1,4 millones de personas.

"Les pido a las familias que reconsideren nuestra propuesta y protejan a sus ancianos. Son hoteles excelentes. Las habitaciones tienen aire acondicionado, baño privado, televisión con centenas de canales, internet banda ancha... Además se les servirá desayuno, almuerzo, refrigerio y cena, y tenemos un equipo médico para atenderlos. Estoy seguro de que les gustará", afirmó el alcalde.

Según la Secretaría de Asistencia Social, el blanco principal son ancianos que viven en residencias con muchas personas, ya que son uno de los principales grupos de riesgo.

El organismo explicó que sus agentes comunitarios están recorriendo las favelas para identificar a posibles beneficiarios y emitiendo mensajes en los sistemas de altavoces de las barriadas, así como visitando a todos los inscritos en programas de salud pública, para ofrecerles cupos en los tres hoteles contratados.

"Además de todas las comodidades de un hotel y de la alimentación y lavandería, hemos adoptado todas las medidas para garantizar el aislamiento frente a enfermedades y montamos equipos con psicólogos, asistentes sociales y otros profesionales para ofrecerle ayuda a los huéspedes 24 horas al día", dijo a Efe un vocero de la Secretaría.

La misma fuente dijo que igualmente cuentan con equipos de pedagogos y educadores sociales "para garantizarles una rutina de actividades y no dejarlos ociosos".

La resistencia de los ancianos es atribuida a diferentes factores, como la negativa a abandonar sus familias, ya que no pueden ir con acompañantes; la falta de convencimiento de que están en riesgo; el temor a no poder ir al banco a cobrar sus pensiones o la necesidad de permanecer en las barriadas para ayudar con el cuidado de la casa y de los niños que están sin escuelas.

"Muchos ancianos hasta entendieron que el aislamiento social es la mejor forma de prevenir el COVID-19, pero la mayoría siente mucha dificultad de abandonar sus casas", explicó la fuente de la Secretaría consultada.

Según un líder comunitario de Rocinha, la mayor favela de Río, muchos ancianos, incluso enfermos, no quieren alejarse de sus familias y consideran que las medidas preventivas que han adoptado, como aumentar la higiene, los mantienen alejados del peligro.

El líder comunitario consultado por Efe dijo que la mayoría entre los pocos que aceptaron la propuesta ya vivían solos en la favela por lo que les da lo mismo estar solos en el hotel.

TEMOR A LA EXPANSIÓN DE CORONAVIRUS EN LAS FAVELAS

Además de la preocupación específica con los ancianos, la alcaldía teme que el COVID-19 pueda expandirse sin control en las favelas debido a la alta densidad de población en estas barriadas que tienen históricas y graves deficiencias sanitarias, ya que muchas carecen de acueducto y alcantarillado.

En las favelas son comunes las casas en que una misma habitación es compartida por hasta cuatro o cinco personas y las viviendas se apiñan unas a otras o solo están separadas por estrechos callejones.

Esos temores encendieron una alerta el miércoles, cuando la alcaldía confirmó las seis primeras muertes por coronavirus en favelas, entre ellas dos personas de más de 60 años en Rocinha, una barriada con 69.161 habitantes en solo 865.032 metros cuadrados.

Las seis víctimas en las favelas están entre los 106 muertos por coronavirus registrados hasta ahora en Río de Janeiro, el segundo estado de Brasil más afectado por la enfermedad, después de Sao Paulo, con 1.938 casos confirmados. En todo Brasil se han registrado 826 muertes y 16.238 casos confirmados.

Los mayores de 60 años constituyen una población numerosa en las favelas pues representan el 8,04 % de los habitantes del Complejo de Alemao, un gigantesco conjunto de barriadas en la zona norte de Río; y el 6,06 % en Manguinhos, favela en la que ya fueron contabilizadas dos muertes.

Según datos oficiales, los mayores de 65 años representan el 10,53 % de la población brasileña, pero esa proporción llega al 13,06 % en el estado de Río y al 14,5 % en la capital regional.