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22 de Oct de 2020

América

Canadá, la llamada de un aliado estratégico

El presidente Laurentino Cortizo y su homólogo de Canadá, Justin Trudeau, sostuvieron una reunión telefónica el pasado sábado sobre la situación que vive el mundo por el Covid-19

La comunicación sostenida el sábado entre el presidente Nito Cortizo y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, reviste una importancia estratégica para Panamá en momentos en que el país norteamericano explora renovadas formas de cooperación e inversión en una América Latina golpeada por la pandemia del coronavirus.

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, es conocido por su discursos y decisiones a favor de los derechos humanos.| EFE

“Hablamos sobre la evolución de la pandemia Covid-19 y la cooperación entre nuestros países”, dijo Nito en su cuenta de tuiter. La oficina de Trudeau reveló que ambos “discutieron la amistad duradera y mutuamente beneficiosa entre Canadá y Panamá, y las oportunidades para una mayor colaboración a nivel regional e internacional para abordar desafíos globales claves como la pandemia”.

Durante la conversación telefónica el líder canadiense agradeció a Nito el apoyo en el proceso de repatriación de ciudadanos de su país que habían quedado atrapados en Panamá en medio del brote del coronavirus.

Canadá es una potencia global y socio hemisférico, con el cual Panamá tiene relaciones diplomáticas desde hace 60 años. Forma parte del selecto Grupo de los Siete (G-7), integrado además por Alemania, Estados Unidos, Francia, Japón, Italia y Gran Bretaña, y es la economíca número once en el mundo.

Un tratado de libre comercio entre los dos países entró en vigor en el 2013, pero todavía puede mostrar mayores bondades en el intercambio comercial bilateral y en las exportaciones panameñas, lo mismo que las inversiones canadienses que representan el 47% de los $4,600 millones anuales que llegan al país como capital extranjero. Canadá ocupa el décimo lugar en el flujo de carga por tonelaje que cruza el Canal. Unos 80,000 turistas canadienses visitan Panamá anualmente.

En medio de la pandemia, la embajadora canadiense Lilly Nicholls ha estado en contacto con las autoridades de los ministerio de Salud y Seguridad para inventariar las necesidades sanitarias sobre todo en las áreas indígenas. Canadá ha donado a Panamá dos hospitales modulares y dado apoyo a migrantes en Darién y programas en San Miguelito. Ha respaldo, además, al Banco de Alimentos y a la Policía Comunitaria.

Desde el inicio de la administración de Nito, el gobierno canadiense ha expresado su interés por participar en proyectos en Panamá a través de la Corporación Comercial Canadiense (CCC), una empresa estatal del Ministerio de Comercio Internacional. Han identificado, por el momento, proyectos energéticos, de seguridad, de infraestructura y de desarrollo para las áreas indígenas.

No obstante, en opinión del historiador, geógrafo, escritor y diplomático Omar Jaén hay que darle seguimiento a esa amable llamada de Trudeau para fortalecer la relación como socio estratégico y aliado confiable con Canadá.

“Canadá puede convertirse en un aliado estratégico de primera categoría, dentro del proceso del relanzamiento de la presencia de Panamá en el mundo”, comentó Jaén, uno de los artífices como viceministro de Relaciones Exteriores, de la apertura en 1995 bajo la administración de Ernesto Perez Balladares, de sedes diplomáticas a nivel de embajadas en Ottawa y Panamá. Para lograrlo propuso jerarquizar la relación con Canadá y seguir “descubriendo” ese país con todas sus potencialidades y con un gobierno liberal como el de Trudeau, “mucho más receptivo” a Panamá.

Como tareas inmediatas, Jaén planteó negociar la supresión de visas como se hizo en 1990 y que fue reimpuesto por el gobierno conservador Stephen Harper, y avanzar en todo lo referente a cooperación e inversión en turismo, minería, seguridad, sector agropecuario, educación cultura y respaldo de Canadá para salir de las listas negras.