28 de Nov de 2022

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Fukushima reabre debate de energía

MUNDO. El desastre nuclear de Fukushima reabrió en Europa y el resto del globo el debate sobre qué tan seguras son las plantas atómicas,...

MUNDO. El desastre nuclear de Fukushima reabrió en Europa y el resto del globo el debate sobre qué tan seguras son las plantas atómicas, y sobre cómo conseguir más energía en un mundo que cada vez necesita más de ella.

La energía no es sólo necesaria, es indispensable para garantizar el crecimiento económico y la vida. El dilema que se plantea hoy en el mundo es qué tipo de energía producir, cómo y de qué manera distribuirla.

Muchos sostienen que la mejor opción sigue siendo la nuclear, a pesar de todos los ‘Chernobyls’ y ‘Fukushimas’. Pero otros, como Alemania y Suiza, esperan cerrar sus plantas y reemplazarlas por otro tipo de producción.

¿Qué harán los demás? Italia optó vía referendum por no volver a recurrir al átomo, abandonado en 1987 luego de Chernobyl. Francia, el país que más depende de la energía nuclear en el mundo (75%) con 58 reactores, seguirá apostando a ella.

AUMENTO DE GASES

Es una discusión que hay que dar: el nivel actual de gases invernadero en la atmósfera es de 430 ppm de CO2, antes de la revolución industrial era de apenas 280 ppm. Y los peores riesgos podrán ser sustancialmente reducidos si el nivel de gas acumulado se estabiliza por debajo de los 550 ppm. Según el Informe Stern (2006) estabilizar a menos de 550 ppm exigiría que hacia el 2050 las emisiones anuales sean por lo menos 25% inferiores al nivel actual.

Esto, según la consultora Econométrica, exigiría una verdadera revolución tecnológica ‘verde’.

¿QUÉ HACER?

El debate sobre qué matriz energética debería aplicar Europa en la era post Fukushima cae en una encrucijada si el plan es conseguir más gigawatts y menos emisiones de CO2. Los especialistas dicen que no existe aún una energía alternativa lo suficientemente desarrollada que pueda sustituir a la nuclear. Si se quiere mantener la actividad económica, la única opción es potenciar las renovables.

La UE promete desde hace años que en 2020 su consumo energético será generado al menos al 20% por energías renovables. La inversión y las infraestructuras tendrán que ser masivas, y Europa mira al Sahara, con un de una planta termosolar de 500 megavatios en Marruecos, que deberá ser conectada a la red eléctrica española.