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04 de Mar de 2021

Mundo

Prácticas degradantes

Cada día que pasa descubrimos y comprobamos cuán absurdas y temerarias son las prácticas que planifican y desarrollan las grandes potenc...

Cada día que pasa descubrimos y comprobamos cuán absurdas y temerarias son las prácticas que planifican y desarrollan las grandes potencias en aras de mantenerse con el dominio del resto del mundo. ¿Cómo lograr paz y desarrollo si se miente, se desestabilizan gobiernos y se practica el más sucio espionaje a países emergentes? Manning y Snowden pasarán a la historia con los méritos que Presidentes, Senadores y políticos estadounidenses han pisoteado.

Lo peor es que estos especímenes —degradación de la naturaleza humana— no solo se han enquistado en países poderosos, sino en otros países. Vemos ‘príncipes’, reyezuelos, cúpulas militares y élites sociales, ocupados, respaldados y financiados por las grandes potencias para que les sirvan de testaferros.

Por otro lado, la teoría científica de posibles males inoculados a mandatarios, así como muertes, desapariciones forzadas y persecuciones para el logro de sus fines, cobran vigencia. Es oportuno exigir, que así como se las ingeniaron para crear una moneda patrón y un Consejo Permanente de Seguridad, la UE, los EEUU y Rusia deben ocuparse en atender los reclamos de la mayor parte del mundo en extensión y población, y actualizar tan obsoletos mecanismos así como demostrar que son democracias que cumplen con las Resoluciones que producen pero que, a la vez violan. No pueden continuar ignorando a los actores principales del mundo actual o se desintegrará la ONU.

Continuar inventando tramas para afianzar la toma del Medio Oriente, está demostrado que no les va a funcionar, la población mundial exige respeto. Los pueblos Indoamericanos, africanos y asiáticos no soportan más la explotación y la discriminación. El caso sirio ha contribuido a desenmascarar el trasfondo interno e internacional de ese parapeto criminal. Resulta que Panamá sufre aún los efectos de armas químicas abandonadas (y usadas por su fabricante) en este pequeño y bello país, negándose irresponsablemente a cumplir con su obligación de limpiar su basura tóxica.

¿Cuántos muertos, desmembrados y nacimientos deformes hacen falta en el mundo para que paren su desenfrenada ambición de dominio? ¿Cuántos miles de millones más de dinero fabricado por la FED y el Banco Central europeo deben ‘invertirse’ en financiar tiranos, campañas mediáticas y conspiraciones? ¿Cómo acabar el terrorismo si los gobiernos continúan practicando terrorismo de Estado? La hipocresía no es una virtud, tampoco la arrogancia ni la amenaza vil con despliegues de un poder decadente como innecesario. Así como estas y muchas otras prácticas degradantes, aún ocultas, deben desaparecer, si acaso es que tienen un mínimo de humanismo y decencia.

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