Nueva ‘Constitución’ debe enfrentar pobreza, desigualdad y violencia, dice la Conferencia Episcopal Panameña

‘La necesidad impostergable de darnos una nueva Constitución no se trata solo de reformar textos, sino de responder con realismo a los tiempos que vivimos y a los que vendrán’, indicaron los prelado

La Conferencia Episcopal Panameña (CEP) hizo un llamado a abrir un proceso serio y responsable para dotar al país de una nueva Constitución, que responda a los desafíos actuales y a las aspiraciones del pueblo panameño, al concluir su Asamblea Ordinaria No. 224, celebrada del 5 al 8 de enero de 2026.

En un comunicado dirigido a la ciudadanía, los obispos señalaron que la memoria histórica del 9 de enero de 1964 interpela a la nación a actuar con coherencia y visión de futuro, subrayando que honrar a los mártires de esa gesta implica fortalecer la institucionalidad democrática, garantizar la justicia social y renovar los consensos nacionales.

“La necesidad impostergable de darnos una nueva Constitución no se trata solo de reformar textos, sino de responder con realismo a los tiempos que vivimos y a los que vendrán”, indicaron los prelados, al destacar que el marco jurídico del país debe colocar en el centro la dignidad humana, la participación ciudadana y el bien común.

El pronunciamiento se da tras una reflexión pastoral sobre la realidad nacional, en la que la Iglesia católica manifestó su preocupación por la persistente pobreza, la desigualdad social y el aumento de la violencia, factores que —según advirtieron— evidencian la urgencia de cambios estructurales profundos.

En ese contexto, los obispos afirmaron que una nueva Constitución debe ser una herramienta para garantizar derechos, reducir exclusiones y asegurar que la economía y la política estén al servicio de la persona.

La CEP también insistió en que el desarrollo del país no puede sustentarse en un modelo que sacrifique la vida humana ni el cuidado de la Casa Común, reiterando su acompañamiento a comunidades como Río Indio y a los pueblos originarios, cuyos derechos —afirmaron— deben ser protegidos desde un marco constitucional justo y actualizado.

Asimismo, los obispos expresaron su alarma ante la normalización de la violencia, en especial contra mujeres, niños y adultos mayores, y exhortaron a que la justicia actúe con responsabilidad y eficacia. Subrayaron que ninguna forma de violencia es compatible con la dignidad humana ni con los valores que deben sostener al Estado y a la sociedad.

El comunicado también reiteró la solidaridad de la Iglesia panameña con el pueblo venezolano, haciendo un llamado a que se respete el Estado de derecho y el orden constitucional como base para la paz y la reconciliación.

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