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09 de May de 2021

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Elecciones a la carta en un país partido por la guerra

Apenas hay dudas de que el actual Jefe de Estado, Bashar Al Assad, en el poder desde el 2000, ganará las elecciones, ya que se votará sólo en las zonas controladas por el régimen

Elecciones a la carta en un país partido por la guerra
Niños sostienen carteles del presidente Bashar Al Assad, quien podrá seguir gobernando otros siete años.

De Alepo a Deraa y de Deir al Zur a Tartús, Siria se enfrenta a unas elecciones presidenciales que no van a ser iguales en todas partes, ya que el conflicto ha creado circunstancias distintas en cada ciudad, e incluso entre barrios de un mismo municipio.

El próximo martes no todos los colegios electorales abrirán sus puertas porque solo habrá votación en las zonas bajo control del régimen de Bashar Al Assad; un hecho que ha suscitado las críticas de los opositores, que ponen en cuestión la legitimidad de los resultados de unos comicios en tiempos de guerra.

Según datos del Ministerio del Interior, el 3 de junio los más de 15 millones de electores llamados a votar podrán hacerlo en 9,601 centros repartidos por la geografía siria, donde se colocarán 11,776 urnas.

En declaraciones a Efe , una fuente del Gobierno resta importancia al hecho de que no se pueda votar en todas las áreas, porque ‘el 70 % del territorio sirio está en manos de las autoridades’.

De hecho, la fuente destaca que habrá elecciones en todas las provincias menos en Al Raqa, en la mitad septentrional, ya que ‘está tomada por Al Qaeda’, en referencia al grupo radical Estado Islámico de Irak y del Levante (EIIL).

PANORAMA ‘VARIOPINTO’

En ciudades partidas en dos como Alepo, dividas en distritos dominados por el régimen y la oposición, el Gobierno defiende que los ciudadanos en zonas rebeldes podrán cruzar libremente a los barrios progubernamentales y votar mostrando su carné de identidad. Sin embargo, esta posibilidad se antoja un tanto complicada debido a los combates y los bombardeos de la aviación militar, que se han intensificado en la última semana.

Un panorama bien distinto es en la capital, Damasco, donde apenas se han registrado enfrentamientos en su interior en estos tres años de conflicto y las medidas de seguridad son extremas, ‘aunque siempre han sido así’, apunta la fuente. Los colegios damascenos, como los del resto de lugares, estarán vigilados por policías, aunque el Ejército velará por la seguridad en las calles.

Lejos de Damasco, en un rincón del norte de Siria, un sitio que no verá una sola urna electoral es el pueblo de Jan Shijun, en manos de los rebeldes, que ayer se hicieron con el control de todos los puestos del régimen, que mantenía cercada la población desde hace casi dos años.

El director del Centro de Información insurgente de esta localidad, Ozman al Jani, explica que Jan Shijun es casi un municipio fantasma de la provincia de Idleb, fronteriza con Turquía, porque la mayoría de sus 80,000 vecinos se han desplazado fuera por la violencia.

Un ambiente muy diferente se vive en la costa siria, donde Al Assad espera cosechar un gran número de votos en sus feudos tradicionales, Tartús y Latakia, donde se concentra la minoría alauí, secta a la que pertenece el mandatario.

En Latakia, los preparativos para la jornada electoral ‘están por encima de cualquier descripción’, dice Rana, una joven activista opositora, que reside en la capital provincial homónima.

En su opinión, en estos actos electorales participan, sobre todo, miembros del Ejército, las Fuerzas Armadas y de los comités populares progubernamentales. Dado que este es uno de los principales bastiones del régimen, las autoridades se permiten hacer una exhibición de fuerza y la campaña ha sido más intensa que en otras partes.

Con o sin actos electorales, enfrentamientos o bombardeos, Siria se aboca el día 3 a unos comicios, en los que previsiblemente el presidente Al Assad será reelegido para un nuevo mandato de siete años.