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29 de Oct de 2020

Mundo

Peña Nieto atascado

El mundo asiste incrédulo a las historias recientes de muerte, cadáveres, fosas comunes y desapariciones en México

Esta semana, los estudiantes mexicanos han convocado, para el próximo miércoles, a una huelga nacional en solidaridad con los 43 normalistas desaparecidos. Presionan incansablemente a las autoridades por un indicio que les revele lo que sucedió con sus compañeros de escuela. Pero el gobierno del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, desde el inicio de la crisis, dio muestras de falta de iniciativas para atender el problema. Algunos opinan que Peña Nieto está atascado y que la excusa de achacarle toda la responsabilidad a los carteles y al crimen organizado de todas las muertes no le es suficiente.

El mundo asiste incrédulo a las historias recientes de muerte, cadáveres, fosas comunes y desapariciones en México. Detrás de estas noticias reina la corrupción y la impunidad absoluta. Y mientras pasa el tiempo, los normalistas siguen sin aparecer y otros cadáveres sin nombre emergen de la tierra para conjurar las mentiras. El pueblo mexicano se organiza en la búsqueda de los desaparecidos, la sociedad sigue atónita los acontecimientos y el mandatario mexicano no da con los culpables. La dura realidad lo ha desbordado, dicen los campesinos de Guerrero en sus proclamas.

Lejos de la simulación de supuesto alivio por parte del gobierno, pues los cadáveres hallados en fosas comunes (25 cuerpos humanos) ‘no eran de los normalistas desaparecidos’, el hecho lo que hace es evidenciar la dimensión en toda su crueldad de lo que está ocurriendo en México: esos cuerpos están allí y pertenecen a familiares que, seguramente, aún los buscan. ¿Quiénes eran, quiénes los mataron, por qué las autoridades no los buscaron? Son demasiadas las preguntas y ninguna respuesta. El drama lo resumía una pancarta con esta otra incógnita ‘¿Acaso vivimos sobre cadáveres?’.

La ONU, organizaciones de derechos humanos y varios organismos regionales están exigiendo al mandatario Peña Nieto que esclarezca los hechos. Pero tras casi cuatro semanas de la masacre y las desapariciones en Iguala de 43 estudiantes, el gobierno solo acumula indignación nacional por su ineficacia para dar con los asesinos. Los estudiantes que van a la huelga exigen que la búsqueda de los desaparecidos debe ser la prioridad oficial, pero que no es así.