10 de Dic de 2022

Mundo

Los demócratas pierden y ¿quién más?

"...a Obama ya no se le verá como el más poderoso del mundo, pese a que gobierna la nación más poderosa..."

Los resultados de las elecciones legislativas de esta semana en Estados Unidos no producen desconcierto, pues fueron ampliamente anticipadas, pero sí dejan un enorme desaliento entre los demócratas. Y el presidente Barack Obama será quien cargará con el peso de la derrota demócrata. Además, deberá gobernar los dos años que le quedan en la Casa Blanca con un Congreso republicano en ambas cámaras. Con tantos frentes de guerra en el exterior, Obama tendrá que concluir su mandato con frentes internos muy difíciles de ganar también.

Sus espacios políticos han quedado visiblemente reducidos con este resultado y, a nivel internacional, a Obama ya no se le verá como el más poderoso del mundo, pese a que gobierna la nación más poderosa. Lo anticipaba el último ranking (2014) de Forbes, que se dio a conocer este miércoles, que lo sitúa en segundo lugar detrás del presidente ruso, Vladimir Putin (el presidente chino Xi Ping, en tercer lugar; el Papa Francisco, en cuarto, seguido por la Canciller alemana, Ángela Merkel).

La derrota electoral demócrata se dio a pesar de los buenos indicadores económicos del gobierno de Obama, pero que no fueron percibidos así por el electorado. El alto abstencionismo de un 60% revela la indiferencia social. Por otro lado, la pujante minoría latina, decepcionada por las reformas migratorias incumplidas de Obama, seguramente se desatendió del sufragio en juego.

La cultura del voto en EEUU no es un tema vital, aunque sí creciente en la sociedad. A diferencia de Europa o América Latina, salir a votar no es un mandato ortodoxo de la democracia norteamericana. Paralelamente los partidos políticos, Demócrata y Republicano, son gigantescas máquinas electorales que funcionan como coaliciones que aglutinan una base variada de intereses muy localistas, que van desde una pequeña granja en Ohio hasta Wall Street en Nueva York.

Regionalmente, la derrota demócrata importa en América Latina. Los republicanos, históricamente adversos y belicosos con la región, podrían intentar tensar las cuerdas con gobiernos como Venezuela, Argentina, Brasil y, por supuesto, Cuba. De ser así, pierde Obama y, lamentablemente, muchos más.