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29 de Oct de 2020

Mundo

Un discurso muy polémico

Acaso podría hacer algo igual ¿Merkel? ¿Rajoy?, ni pensarlo. Ninguno de ellos. Pero Netanyahu sí pudo y lo hizo

El discurso de Benjamin Netanyahu, el pasado martes, ante el Congreso de los Estados Unidos seguramente pasará a la historia estadounidense por lo inaudito de la situación. En primer lugar, no logro imaginarme a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, o cualquier otro mandatario internacional quejándose -en las narices del poder político de Washington- de lo que diga o haga el presidente Obama.

Acaso podría hacer algo igual ¿Merkel? ¿Rajoy?, ni pensarlo. Ninguno de ellos. Pero Netanyahu sí pudo y lo hizo. El primer ministro israelí criticó ácidamente, sin matizar sus palabras, al presidente estadounidense, Barack Obama. Y más inaudito aún resultaba ver cómo demócratas y republicanos por igual aplaudir (43 veces) sus palabras. El periodista inglés y especialista en Medio Oriente, Robert Fisk, comparó la escena con las ‘hordas romanas en el Coliseo’.

Netanyahu criticó la política exterior norteamericana respecto a Irán. Y lo que dijo ‘enojó’ a Obama, quien reaccionó con discreta indiferencia, al igual que los demócratas. Pero los influyentes diarios norteamericanos, como el New York Times , destacaron otra línea de análisis, pues consideran que a pocas semanas hay elecciones en Israel, y, en tal caso, la ‘escena’ tendría otras intenciones no tan evidentes. De ser así, le costará mucho al mundo entero entender los dobles juegos bajo las brumas de la política exterior entre grandes potencias nucleares, económicas y políticas.

Netanyahu ha introducido en Washington una nueva forma de protestar contra la Casa Blanca. Aunque algunos críticos consideran que se trata de una simple ‘charada política’ por descifrar. Obama le ha dado un giro a su política exterior con Irán. En la actualidad el gobierno de Teherán negocia con cinco países del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania, un acuerdo sobre la suspensión de las sanciones económicas a cambio de suspender el programa de enriquecimiento de uranio.

Aunque el acuerdo no se ha dado a conocer aún, el primer ministro israelí afirmó que es una ‘amenaza a la paz mundial’. La polémica entre Netanyahu y Obama, aunque ha dado que hablar, no es lo suficientemente fuerte para pensar que EEUU ha perdido un aliado.