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29 de Oct de 2020

Mundo

Francia, escándalo por espionaje

El presidente estadounidense, Barack Obama, negó que su homólogo francés haya sido espiado

‘Todos espiados', repiten escandalizados los políticos y diplomáticos en la capital francesa. La frase parece sacada de la obra ‘1984' de George Orwell, o, más bien, evoca los poderes de la efectiva Stasi, durante la época más dura de la Guerra Fría. En el Eliseo arde el orgullo francés al conocerse que los expresidentes Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y el actual mandatario Francois Hollande fueron objeto de espionaje sistemático de parte del gobierno de los Estados Unidos. Detrás de esta historia está nuevamente la transgesora WikiLeaks, que pudo lograr la mayor filtración de la historia. WikiLeaks acaba de publicar nuevos documentos de archivos de la diplomacia norteamericana, que revelan la interceptación de comunicaciones de los mandatarios franceses que durante los últimos diez años ha llevado a cabo la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, en inglés).

El presidente estadounidense, Barack Obama, negó que su homólogo francés haya sido espiado. En conversaciones telefónicas entre ambos mandatarios, Obama reiteró inequívocamente su firme compromiso de poner fin a las prácticas que pudieron ocurrir en el pasado. Los documentos de WikiLeaks dicen otra cosa. Los políticos en Francia consideran que su país reacciona con timidez ante un tema que, por el contrario, EE.UU. suele reaccionar con bastante paranoia en caso de que les hubiera ocurrido a su nación, citan diversos medios.

El juego de espionaje es viejo. París se rasga las vestiduras, pero extraña que Francia no supiera que la espiaban, más tratándose de una nación experta en servicios secretos del espionaje internacional. Pero esta vez se trata de las revelaciones que hace WikiLeaks (Julian Assange) y de las actuaciones de la NSA, donde personas como Snowden nos permiten creerles lo que revelan.

El Gobierno francés ha llamado a su embajador en Washington para la clásica ‘consulta'. Los periódicos europeos destacan que la disputa diplomática llega en un mal momento para EE.UU., el poderoso aliado trasatlántico que necesita asegurarse su influencia en la UE a través una sólida relación con París. La preocupación parece exagerada. No obstante, está muy reciente el ataque terrorista contra ‘Charlie Hebdo' en París, donde los miedos a los extremismos yihadistas llegaron para quedarse y se hicieron concesiones soberanas a cambio de seguridad.