03 de Dic de 2021

Mundo

Moscú y Damasco: combaten contra el EI

Toda guerra es un escenario de disparatadas justificaciones, ocultamientos de verdaderos motivos y erráticos debates.

Toda guerra es un escenario de disparatadas justificaciones, ocultamientos de verdaderos motivos y erráticos debates. La guerra civil de Siria es una de estas guerras. Pues bien, este miércoles Rusia inició ataques con sus cazas a las posiciones que los yihadistas extremistas del Estado Islámico controlan, en particular en los dos últimos años en Siria.

El gobierno de presidente Sirio, Bashar Al-Asad (que hace cuatro años todo Occidente intentaba derrocar), a través de sus medios oficiales de información, dio a conocer momentos antes de iniciarse los ataques aéreos rusos en su territorio que había solicitado al Kremlin su cooperación para combatir a los terroristas que han logrado desmembrar la nación Siria. El senado de la Federación de Rusia convocó a sus miembros y en pocos minutos tenía la aprobación necesaria para inicia los combates aéreos en tres provincias principalmente, entre ellas Homs, punto neurálgico de cruentos enfrentamientos entre el Ejército sirio y las fuerzas rebeldes. Los primeros ataques se produjeron con drones rusos. Una vez confirmado el objetivo de posiciones yihadistas y grupos ligados a Al Qaeda, los cazas rusos entraban en combate con aviones piloteados.

Estos ataques se han dado con el consentimiento y la confianza de Damasco. Es la primera vez que el presidente Bashar Al-Asad admite abiertamente que solicitó la intervención armada rusa para someter en conjunto a los terroristas. Ocurre solo unas semanas después de que Francia bombardeara, por primera vez, el norte de Siria (tal como tantas veces venía haciéndolo la Fuerza Aérea de EE.UU., sin resultados contundentes.

Curiosamente y casi simultáneamente, en un escenario completamente distinto pero igualente intrigante, el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo estadounidense, Barack Obama, sostuvieron en la sede de la ONU, durante la Asamblea General de dicho organismo, un encuentro veloz, pero suficiente para tratar, presumiblemente, el inicio de la gran escalada militar rusa en Siria.

Bashar Al Asaad lleva cuatro años combatiendo fuerzas rebeldes y denunciando la financiación de los países del Golfo y Arabia Saudita a los extremistas de Daesh primero y, según fuentes árabes, aún hoy el EI recibiría apoyo logístico y económico de estas naciones.

Cuando EE.UU. se disponía atacar Damasco para derrocar a Bashar Al Asaad, el silencio de Occidente tras los ataques aéreos rusos en Siria supone que los países poderosos estaban al tanto y, por razones aún no explicadas ni por Washington, Londres, Berlín y París estamos ante una escalada militar con anteriores enemigos, o, ¿ya Rusia ha dejado de serlo?