Panamá,25º

19 de Feb de 2020

Mundo

Liberado Mubarack, Egipto deja atrás su "primavera árabe"

El dictador, derrocado por las protestas populares contra su régimen opresor,  estuvo detenido cerca de seis años

Liberado Mubarack, Egipto deja atrás su
El expresidente egipcio Hosni Mubarak quedó hoy en libertad después de haber estado retenido casi seis años desde que fue derrocado por las protestas populares de 2011.

El expresidente egipcio Hosni Mubarak quedó hoy en libertad después de haber estado retenido casi seis años desde que fue derrocado por las protestas populares de 2011, lo que para muchos simboliza el fin de la revolución y sus demandas de justicia social.

El octogenario dictador salió del hospital de las Fuerzas Armadas de Maadi, en el sureste de la capital egipcia, a las 08.30 hora local (06.30 GMT) y se dirigió a su residencia en el barrio de Heliopolis, en el noreste de la ciudad, confirmó a Efe su abogado, Farid al Dib.

Mubarak fue recibido allí por toda su familia, con la que tomó el típico desayuno egipcio compuesto por "fuul y taameya" (puré de habas y falafel), según el periódico local "Al Masry Al Youm", el cual detalló en su versión digital que algunos amigos también acudieron para dar la bienvenida al "rais".

La casa a la que ha vuelto el exmandatario es el palacete donde residía cuando era presidente del país y que su mujer, Suzanne Mubarak, supuestamente adquirió al Estado egipcio en 2002, en una transacción poco limpia, según una investigación del periódico egipcio independiente "Mada Masr".

La ex primera dama, de 76 años, llegó a un acuerdo con la Justicia egipcia poco después de la caída en desgracia de su esposo y aceptó devolver al Estado más de 20 millones de libras egipcias (más de 3 millones de dólares en aquel entonces) y la villa de Heliopolis, a cambio de su libertad.

Según "Mada Masr", Suzanne Zabet (su nombre de soltera), nunca entregó ese monto ni el palacete, en el cual siguió residiendo y adonde hoy regresó Mubarak, cerrando así un ciclo de la historia reciente de Egipto.

La libertad del "faraón", que gobernó Egipto con puño de hierro durante 30 años (1981-2011), llega después de su absolución a principios de mes por su presunta implicación en la muerte de 239 manifestantes durante las protestas que acabaron con su mandato entre enero y febrero de 2011.

La Fiscalía general egipcia ordenó el pasado 13 de marzo la excarcelación de Mubarak, después de que fuera declarado inocente y al considerar que ya había cumplido la condena -dictada en mayo de 2015 y confirmada en enero de 2016- a tres años de prisión por apropiación de fondos públicos reservados a los palacios presidenciales.

El dictador estuvo en prisión preventiva desde abril de 2011, cuando fue detenido por las autoridades egipcias en medio de la euforia postrevolucionaria, hasta el día de hoy, por lo que se le ha descontado esa pena de cárcel durante los pasados años.

En todo este tiempo, pasó breves temporadas en la cárcel de Tora, a las afueras de la capital egipcia, pero su delicado estado de salud y su avanzada edad, así como una opinión pública cada vez menos hostil al derrocado y odiado presidente, permitieron su "retiro" en el hospital de las Fuerzas Armadas, donde gozaba de un régimen privilegiado.

Para la profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de El Cairo (AUC), Rabab al Mahdi, la liberación de Mubarak es sólo uno de los muchos signos que indican el final de la ola de protestas de 2011.

Aún así, la coautora del libro "La Primavera Árabe en Egipto. La revolución y más allá", aseguró a Efe que esto no quiere decir que no haya más protestas callejeras en el país.

En su opinión, los problemas que vive Egipto -grave crisis económica, inseguridad, falta de libertades- pueden desencadenar nuevas protestas en el futuro, por la acumulación del descontento popular a lo largo de los años.

Asimismo, consideró que Mubarak ha sido liberado en este momento porque "ya no representa una amenaza para el régimen" egipcio, que ha encarcelado a los jóvenes en su lugar, añadió Al Mahdi.

En los últimos años, desde el golpe de Estado de 2013 encabezado por el actual presidente Abdelfatah al Sisi, los activistas y movimientos que se levantaron en contra de Mubarak han sufrido una brutal persecución y miles de jóvenes han acabado en la cárcel, incluidas las caras conocidas de la revuelta de 2011.

Asimismo, los revolucionarios y las ONG locales e internacionales han denunciado el regreso a la dictadura en Egipto e, incluso, una mayor represión -con arrestos arbitrarios, torturas y desapariciones forzosas- bajo el Gobierno de Al Sisi.

Para el analista político del Tahrir Institute for Middle East Policy, con sede en Washington, Bradley Youngblood, la liberación de Mubarak demuestra "la falta de compromiso del actual régimen con los principios de la revolución de 2011", que se resumen en "pan, libertad y justicia social", tal y como coreaban los manifestantes en la plaza Tahrir de El Cairo.

Sin embargo, el experto en transiciones políticas en Oriente Medio consideró que "la Primavera Árabe no termina con la puesta en libertad de Mubarak, simplemente evoluciona en una lucha diferente".