19 de Ago de 2022

Mundo

Un foro para insertar África en el siglo XXI

Marruecos, en conclusión, está en la primera línea del desarrollo de África.

Con la realización por tercer año consecutivo del Foro Crans Montana (FCM) en la ciudad de Dajla, el reino de Marruecos se posesiona como uno de los arquitectos principales de la transformación de África a través de la cooperación Sur-Sur y de la inserción de ese continente en el escenario mundial.

Dajla, en el corazón del Sahara marroquí, se constituye así en la cristalización de una nueva visión africana que la convierte en un centro internacional de comercio por su papel histórico como puente entre Marruecos y el África profundo. Es también un modelo para toda África, porque los ciudadanos del Sahara tienen la posibilidad de un verdadero diálogo con actores de la política y la economía mundial.

Los analistas sostienen que el protagonismo de Dajla es decisivo para superar la llamada paradoja de África. El contar con un enorme potencial para ser un motor de crecimiento mundial y, al mismo tiempo, padecer de problemas de gobernabilidad y estabilidad política, lo que aumenta el riesgo de una desestabilización global. La estabilidad del mundo depende, ahora más que nunca de la integración africana.

Con más de tres décadas de vigencia el FCM, que toma su nombre de una estación invernal en las montañas de Suiza, es en la actualidad un espacio del pensamiento mundial que rivaliza con el Foro de Davos, pero que tiene como fundamento de sus debates la cooperación Sur – Sur.

África siempre ha sido el centro de las actividades del FCM, convencido de que ese continente, cuna de la civilización, también representa una esperanza para el futuro de la humanidad.

La celebración de la 28 edición del FCM reunió este año a un millar de representantes de una nueva generación de líderes pragmáticos, que llegaron de 36 países europeos, 27 naciones de América, 44 estados africanos y 43 países de Asia y Oceanía, además de medio centenar de organizaciones internacionales.

Cuando en otras partes del mundo la xenofobia y el racismo son la expresión diaria, África está sacudiéndose los resabios del colonialismo, la esclavitud y enterrando las visiones ideológicas del pasado.

El foro celebrado en Dajla permitió abrir una profunda reflexión sobre el África del siglo XXI, el papel central de Marruecos y el enorme potencial de la cooperación Sur-Sur con un enfoque en la integración, en compartir y en la solidaridad.

Como tareas pendientes están el acceso a los servicios básicos, la reducción de la pobreza extrema, la agricultura sostenible, la gestión del agua y la energía renovable.

En todas esas áreas Marruecos ha desarrollado una gran experiencia que pueda exportar al resto del continente en el marco del nuevo enfoque de la cooperación. Esa filosofía de asociación es compartida por otras potencias regionales, como Nigeria, presente al máximo nivel en el FCM.

El liderazgo activo de Marruecos, como exponente de esa nueva realidad, lo está construyendo con ayuda humanitaria, participación en proyectos de desarrollo con países africanos y con una dinámica presencia en los foros diplomáticos regionales.

Marruecos concretó en enero su reincorporación como miembro pleno de la Unión Africana (UA), organismo regional que contribuyó a crear y luego abandonó en 1984 ante la trama de Argelia y su apéndice, el Frente Polisario, que actualmente se encuentran aislados ante el nuevo escenario africano.

Ese proceso de incorporación a las organizaciones regionales prosiguió, a finales de febrero, cuando Rabat solicitó su membresía en la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, como parte de la creciente actividad diplomática y de participación en África.

Eso repercute en iniciativas en favor del desarrollo sustentable, la seguridad alimentaria y sanitaria, la promoción de un modelo de Islam tolerante, y su participación en proyectos de cooperación para afianzar la paz y la estabilidad de África.

Marruecos también está a la vanguardia del desarrollo de fuentes de energía limpia y renovable, en un proceso de transición energética para responder a las necesidades y cubrir las carencias de los países de África. Un aporte invaluable fue la realización en diciembre de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP22) y la organización de la Cumbre Africana para la Acción.

En ese contexto se enmarca la importancia del proyecto de construcción de un gasoducto que unirá a Nigeria con Marruecos, que constituye un modelo de cooperación que beneficiará a una docena países africanos, convirtiéndose en su fuente principal de energía, estimulando la competitividad económica y promoviendo el desarrollo industrial. Marruecos, en conclusión, está en la primera línea del desarrollo de África.