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02 de Jun de 2020

Mundo

El Covid-19 amenaza con retroceder el desarrollo por primera vez desde 1990

A pesar de que la humanidad ha enfrentando varias crisis en las décadas recientes, esta es la primera cuyas consecuencias podrían tener impactos sociales sin precedentes

Hasta este jueves se han registrado en el mundo más de 4,8 millones de personas contagiadas y 323,256 fallecidos por el nuevo coronavirus.EFE

La crisis desatada por la pandemia del Covid-19 podría comprometer los avances alcanzados en el mundo en materia de calidad de vida, educación y salud.

Así lo indica el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el que no se descarta una posible bajada del Índice de Desarrollo Humano (IDH), un indicador que publica la ONU desde 1990 para medir los progresos socioeconómicos en la población mundial.

El brote ha dejado en evidencia las enormes desigualdades existentes entre naciones, como también a lo interno de los países, señala el organismo.

“El coronavirus está exponiendo crudamente las brechas que existen entre quienes tienen y quienes no tienen, tanto dentro de los países como entre ellos”, apunta el PNUD, que considera esas contradicciones un “terreno favorable” para la propagación del virus.

Las deficiencias sanitarias y de acceso a servicios básicos, problemas estructurales anteriores al nuevo coronavirus, son trampa de muerte para los más pobres y vulnerables.

Salud

En asuntos básicos como la capacidad de los hospitales, un recurso vital para la contención del virus, las diferencias son abismales.

De acuerdo con la organización, un país desarrollado tiene en promedio 55 camas hospitalarias, 81 enfermeros y 30 médicos por cada 100 mil habitantes; en cambio, los países en vías de desarrollo tienen 7 camas, 6 enfermeros y 2.5 médicos por la misma cantidad de habitantes.

Ni siquiera medidas elementales como el lavado de manos se hace viable. Zonas donde no hay acceso a agua potable ni artículos de limpieza están casi que condenadas. Lo mismo ocurre con las políticas de cuarentena, una medida imposible ante las deficiencias habitacionales que persisten en el mundo.

Tecnología y educación

“Los confinamientos han hecho más evidente la brecha digital. Miles de millones de personas –el 86% de la población mundial– no tienen una conexión fiable a internet de banda ancha, lo que limita su capacidad para trabajar, continuar con su educación o socializar con sus seres queridos”, subraya el PNUD.

El panorama se presenta crítico para los niños. Estimaciones de la entidad hablan de que el cierre de centros escolares, sumado a los problemas preexistentes de acceso a la educación, podrían retroceder las tasas de escolarización a números de los años 80, el peor regreso jamás registrado.

Ante esto, el PNUD considera que los Estados tienen que actuar de manera inmediata con medidas sociales firmes, no solo como respuesta a la pandemia, sino también a los viejos problemas económicos y sociales.

Pensar el futuro

Para Mona Juul, presidenta del Consejo Económico y Social (Ecosoc), la humanidad se encuentran en un momento de repensar otras formas desarrollo que enfrenten esas desigualdades, en la idea de una “reconstrucción mejor” del mundo postCovid-19.

“En los últimos 30 años el mundo ha presenciado muchas crisis (...) todas han golpeado con fuerza al desarrollo humano, pero, en general, a nivel global se ha conseguido avanzar cada año (...) el triple impacto a la salud, a la educación y a los niveles de ingresos provocados por el Covid-19 puede alterar esta tendencia”
ACHIM STEINER
ADMINISTRADOR DEL PNUD

“Estas disparidades deberían ser nuestro catalizador y un llamamiento para reconstruir mejor (...) (la pandemia) pone relieve la necesidad de fortalecer la cooperación multilateral, la gobernanza y, sobre todo, la solidaridad mundial”, señala Juul.

En este sentido, la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, considera que pese a la complejidad del escenario que se avecina, hay oportunidad de hacer las cosas distinto.

“No podemos volver al mundo que teníamos antes de esta crisis. Significaría dejar sin tratar las vulnerabilidades y fragilidades que se han evidenciado durante esta pandemia (...) la enorme falta de inversión en salud y protección social; las grandes desigualdades mundiales y locales; la progresiva tendencia a destruir la naturaleza ...) Ahora se nos presenta una oportunidad única de aprovechar la crisis para iniciar la década de acción”, destacó Mohammed.