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09 de Mar de 2021

Mundo

Israel, cada vez más al borde de las urnas por su profunda crisis de Gobierno

A la crisis política se suma la sanitaria y económica generadas por el coronavirus, que ha extendido el descontento con la clase política entre una parte importante de población 

Benjamín Netanyahu
El primer ministro Benjamín Netanyahu y el centrista Beny Gantz Efe

Israel, con una profunda crisis de Gobierno, parece cada vez más abocado a las urnas: Benjamín Netanyahu y su principal socio, Beny Gantz, siguen enfrentados por los presupuestos y el Parlamento se disolverá automáticamente si estos no se aprueban antes del próximo miércoles.

Ante la inestable política israelí -donde a menudo los desacuerdos se llevan al límite como medida de presión-, nadie descarta posibles pactos de última hora, pero tras meses de desconfianza y constantes fricciones, medios y analistas no prevén que el primer ministro y el titular de Defensa alcancen un acuerdo que evite otras elecciones.

En los próximos días "todo podría ocurrir, pero no cederemos en los presupuestos", aseguró hoy a Efe una portavoz de Gantz.

Su formación, Azul y Blanco, ha dejado de tratar de negociar una solución con el Likud de Netanyahu. Su desconfianza es máxima, sus posturas siguen alejadas, y encontrar un acuerdo presupuestario parece una opción cada vez más remota.

Este ha sido el asunto principal que enfrentó a Gantz y Netanyahu en los últimos meses: el primero pide aprobar un presupuesto bianual para 2020 y 2021, como estipula su pacto de coalición, pero el segundo se niega y quiere aprobar solo uno para 2020.

Detrás de esta intención los analistas apuntan a un cálculo político de Netanyahu: no tener un presupuesto aprobado le permitiría disolver el gobierno sin tener que transferir a Gantz su Jefatura en noviembre de 2021, como marca el pacto de alternancia, y quedarse al frente del Ejecutivo mientras este siga en funciones.

Este enfrentamiento llevó al Gobierno al borde del colapso en agosto, aunque al final ambos pactaron aprobar una ley que posponía el plazo al 23 de diciembre.

Pero queda poco tiempo si antes del martes a la medianoche no se han aprobado presupuestos -o pactado una nueva prórroga, muy improbable- la Cámara (Knéset) se disolverá automáticamente e Israel irá a elecciones. Serían los cuartos comicios en menos de dos años, tras tres votaciones en 2019 y 2020.

A la crisis política se suma la sanitaria y económica generadas por el coronavirus, que ha extendido el descontento con la clase política entre una parte importante de población.

"Deben evitarse los comicios, debe haber un presupuesto y un gobierno que funcione", reiteró hoy Gantz en una conferencia del Instituto para la Democracia de Israel (IDI).

No parece estar dispuesto a ceder respecto a que el presupuesto sea bianual. Prueba de ello es que este mes, en un drástico paso, apoyó una moción de la oposición para disolver la Knéset, que se validó en lectura preliminar y está pendiente de votarse en tres lecturas más en el pleno.

"Este país no es una tienda de comestibles, no se gestiona de un momento para otro", criticó hoy Gantz que, pese a todo, agregó esperar que Netanyahu "cambie de rumbo y entienda que ir a las urnas" en la situación actual "no es lo adecuado".

Pero aseguró estar preparado "para cualquier escenario" y, según informó el Canal 12 de noticias, su partido ya está buscando una sede para una campaña electoral que cada día parece más inevitable.

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